Retos del nuevo escenario después del COVID-19

En este Pacto Básico de Recuperación, los partidos políticos deben acordar los aspectos más importantes que puedan ayudar a superar esta crisis, y se necesitará un análisis técnico y profundo para proponer recortes de gasto público.

JOSÉ JEREZ IGLESIAS. Economista y doctor en Derecho

PRETENDER que todo el mundo vuelva a trabajar como si aquí no hubiera pasado nada es ciencia ficción. ¿Quién planea ahora sus vacaciones de verano? ¿Cuánta gente tomará un avión o un crucero mientras no haya un remedio o una vacuna para el COVID-19? Y así podíamos seguir apuntando todo cuanto está hoy en el aire.

Siendo optimistas las restricciones al confinamiento se hará de manera paulatina, y ciertos sectores tardarán en volver a registrar las cifras previas a esta crisis. Estamos ante una crisis mundial, nunca conocida, cuya profundidad ignoramos en su autentica dimensión, pero sí podemos hacer alguna estimación para aproximarnos a su importancia. Las primeras estimaciones es que se habrá destruido más de un millón de puestos de trabajo (ahora hay 650 mil ERTES y 350 mil directos al paro ), aunque no se descarta alcanzar cifras superiores, incluso alcanzar 1,5 millones, en torno a un 20% de la población activa. Es posible que se triplique la peor cifra de la crisis financiera de 2009. Desgraciadamente esta magnitud tendrá efectos muy duros durante algún tiempo hasta alcanzar un nivel de empleo como el anterior a esta crisis.

Por otro lado, los analistas ya estiman la caída del PIB esté entre un 7% y un 8% en España, dependiendo de las regiones y de la duración del tiempo en volver a lo que pudiera ser la normalidad (¿). Siendo realistas tenemos que asumir que la suspensión del confinamiento se hará de manera paulatina, especialmente para personas mayores, y por ello ciertos sectores tardarán en volver a registrar las cifras de actividad previas a esta crisis.

A todo esto hay que añadir el efecto que tendrá, sin duda, en las cuentas públicas. La situación de la deuda pública de España a final de 2019, se sitúa en un 95% del PIB (deuda de más de un billón de euros ), lo que significa que debemos el montante de los presupuestos anuales de más de seis ejercicios, es decir estamos en un nivel de deuda insostenible, por encima del límite que los expertos consideran máximo, un 60% aproximadamente del PIB.

¿Qué hacer? Lo razonable sería incentivar la economía por la vía de bajar los impuestos para que la actividad pueda volver a su nivel y así recuperar el empleo. Habría que bajar la imposición fiscal a la actividad económica y al ahorro. Aunque transitoriamente suponga aumentar el endeudamiento. A corto plazo el objetivo debe ser no ahogar a las empresas y autónomos, que han de ser los que recuperen el país. Hay que establecer rebajas o exenciones temporales de impuestos que ayudarán a ganar competitividad y una pronta recuperación. Se necesita austeridad pública y eficiencia reduciendo el gasto público.

Es necesario que todas las fuerzas políticas, al menos las representativas, lleguen a un consenso político y acordar un Pacto Básico de Recuperación (PBR), o algo parecido a los Pactos de la Moncloa. En este Pacto Básico de Recuperación, los partidos políticos deben acordar los aspectos más importantes que puedan ayudar a superar esta crisis, se necesitará un análisis técnico y profundo para proponer algún tipo de recorte del gasto público para hacer frente al recorte de ingresos y al aumento del gasto emergente. En conjunto, debería tratarse de reducir el presupuesto anual en una magnitud próxima al 5%. Para abordar esta situación habría que reducir el gasto público anual en una cifra próxima a 17.500 millones de euros. No hace falta incidir en la imprescindible necesidad de austeridad de todos, muy especialmente de los que tienen vocación de dedicación a la política. Es decir, se necesita austeridad y eficiencia, reduciendo el gasto público que objetivamente no sea estrictamente necesario, con el objeto de poder dedicar recursos a incentivar la economía y a atender a las personas que se encuentren en situaciones desfavorecidas. Necesitamos establecer un gasto de las administraciones planificado para tiempos de crisis, tiempos parecidos a ‘tiempos de guerra’. Todo lo no necesario sobra para atender con más cobertura todas las necesidades.

Sueldos y Salarios, dietas y gastos de representación, viajes, estancias, etc, del personal no funcionario, y algunos aspectos de los funcionarios, de las administraciones centrales, autonómicas, provinciales, locales y adyacentes deben ser revisadas a la baja con lupa, entre otras cuestiones que habría que revisar. La situación es de extrema gravedad y requiere decisiones adecuadas a la magnitud de la crisis sobrevenida, decisiones que con toda seguridad deberán ser difíciles, apropiadas y contundentes. Ahora nuestros políticos y nuestro pueblo deben poner de manifiesto su capacidad de superar esta grave emergencia, especialmente con planes de atención a las clases más desfavorecidas.
(Artículo publicado en HOY el 18 de abril de 2020)

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