Mil propuestas proactivas

Extremadura necesita industrializarse, transformar sus recursos naturales en su territorio, vigorizar su sociedad civil, reorientar la Universidad, incrementar el espíritu emprendedor de los jóvenes, lograr una administración pública más ágil.

CECILIO J. VENEGAS FITO Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz y miembro del Club Senior de Extremadura

Como una continuación de las actividades del Club Sénior de Extremadura, asociación que agrupa a 300 profesionales agregados en torno a los intereses generales de la región, se planteó a sus socios en la primavera de 2020, para editarlas en un libro, que, «con espíritu positivo y de forma proactiva», propongan medidas que impulsen el desarrollo económico y social de nuestro entorno. El lector del ensayo resultante tiene ante sí la oportunidad de calibrar el amplísimo repertorio de iniciativas que se expresan por parte del centenar de participantes que han respondido a las 24 cuestiones planteadas, distribuidas en cuatro grandes bloques: agroalimentación, industrialización, políticas sociales y sociedad civil. Son casi mil propuestas desde las más variadas perspectivas, desde los campos más técnicos y especializados hasta los humanísticos, empresariales o sociales, tan variados y plurales, como diverso y fértil es el elenco de los componentes del Club. El volumen lleva un título tan sugerente como es el de ‘1.000 propuestas para el futuro de Extremadura’.

El mundo se paró en 2020 y estamos ocupados hoy en activarlo de nuevo, sin desatender las cautelas sanitarias que necesariamente han de continuar hasta que no tengamos a mano el salvavidas de la vacuna. Se trata, pues, no solo de sobreponerse a las circunstancias aciagas de un tiempo incierto y convulso, sino de estar preparados para iniciar nuevos rumbos que puedan favorecer el progreso de los extremeños.

Se señala en el prólogo que, al inicio de la crisis, la economía extremeña ya se enfrentaba a una situación con notorias dificultades e incertidumbres en condiciones desfavorables y con evidente falta de competitividad. Los datos económicos más solventes demuestran que nuestra comunidad a fines de 2019 continuaba siendo la región con menos PIB per cápita y PIB industrial, con mayor paro y con las más altas cifras de emigración y de desempleo juvenil.

Sin embargo, la actual coyuntura provocará, en el más inmediato futuro, un crecimiento de determinados sectores relacionados con los servicios sanitarios y sociales y los bienes y aprovisionamientos agroalimentarios. No en vano fueron esos fundamentalmente los sectores declarados esenciales en el RD 463 de 14 de marzo del estado de alarma. Ello deparará una oportunidad histórica de desarrollo en aquellos territorios y sociedades que sepan adaptarse y competir en el abastecimiento de estos sectores.

Son estas las razones que aconsejaron este ejercicio de ‘positivar’ la reflexión sobre los problemas regionales. Hasta no hace mucho, hemos estado habituados al discurso regional del lamento y de autoflagelación que conducía indefectiblemente a la frustración, a la impotencia, y a la melancolía. En los últimos tiempos se ha generalizado una nueva forma de planteamiento de la realidad regional mediante la reflexión y el análisis. Han surgido variados espacios en los que se fomenta el debate para consensuar diagnósticos determinantes sobre la situación. Pero faltaba una tercera fase que es, a fin y al cabo, la que aborda este libro: «qué» hacer y «cómo» hacer el desarrollo regional, proponiendo soluciones y apostando, pues, por una actitud proactiva y comprometida con el desarrollo y el progreso. Obviamente, las hay de todo orden, desde las más elaboradas y documentadas a otras más enunciativas. Todas están teñidas del deseo de aportar con entusiasmo, pluralidad, profesionalidad e independencia. Con un estilo discursivo constructivo y ágil.

Muchas de las respuestas coinciden en señalar que la ausencia y la fragilidad de la sociedad civil es la razón principal del escaso desarrollo económico y social de la región. Por el contrario, señalan que la preeminencia de las instituciones administrativas y políticas han apantallado el mayor desarrollo de las entidades privadas y de las iniciativas sociales, y en los correspondientes capítulos se especifican algunas de las características que debe reunir las propuestas dimanantes de esta sociedad. Así, según la opinión mayoritaria de los encuestados, estas deben ser activas, formuladas con espíritu crítico, ajenas a la política y a los políticos, económicamente autónomas e independientes de la subvenciones, para poder trabajar de forma coordinada con otras asociaciones similares.

No hay duda de que existe coincidencia unánime sobre el hecho de que Extremadura necesita industrializarse, transformar sus recursos naturales en su propio territorio, tomar medidas de promoción del sector secundario, reforzar y vigorizar su sociedad civil, reorientar la Universidad a las necesidades objetivas de la sociedad, reforzar el tejido empresarial, incrementar el espíritu emprendedor de los jóvenes, lograr que el turismo, esa industria de los forasteros, se convierta en un recurso potente de desarrollo, lograr una administración pública más ágil y dinámica. Y tantas y tantas otras cosas…

El objetivo del libro no es otro que el de colaborar a que las diferentes instancias a las que compete la toma de decisiones y la gestión de las políticas activas dispongan de un repertorio de iniciativas imprescindibles para promover el desarrollo. Significa además la reafirmación de un convencimiento unánime entre los socios del Club Sénior: que sin una sociedad civil más vigorosa y con mayor presencia pública, Extremadura no podrá hacer frente a los retos que el tiempo actual presenta. 1.000 propuestas, 1.000 aportes.
(Artículo publicado en HOY el lunes, 19 octubre de 2020)

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