Economía/Social

Extremadura lleva sesenta años en el furgón de cola de los indicadores macroeconómicos y no puede esperar más, pero antes de emprender cualquier acción es prioritario elegir los objetivos, planificar y comprometernos con un nuevo modelo de desarrollo

PEDRO MARTÍN RUIZ

PRIMERA PARTE
LA CREACIÓN DE EMPRESAS Y EMPLEOS

Constituye la solución a la mayor parte de los problemas que aquejan a la región y como es lógico no es nada fácil. Requiere un entorno adecuado a nivel nacional e internacional y un mayor tejido empresarial. A nivel externo la situación está llena de incertidumbres derivadas de la relación USA- China, del proteccionismo del Presidente Trump y su amenaza continua de aranceles, del Brexit, del presupuesto de la Unión Europea y de España o de la actitud poca solidaria de los gobiernos catalán y vasco que produce cada vez mayor desigualdad territorial.

Pero ahora el problema más grave es enfrentarse a las consecuencias sociales y económicas, derivadas de la pandemia global del Covid-19, a lo que dedicaremos la segunda parte de este artículo.

No obstante, Extremadura lleva sesenta años en el furgón de cola de los indicadores macroeconómicos y no puede esperar más, o por lo menos vamos a prepararnos para cuando se despejen algunas incertidumbres y comience la recuperación que puede ser a partir del verano de 2020. Antes, con un poco de prospectiva tenemos que elegir los objetivos, planificar y comprometernos con un nuevo modelo de desarrollo, si es que en realidad queremos cambiar que, a veces, tengo mis dudas.

En cuanto al tejido empresarial, el 97% de las empresas españolas tienen menos de diez trabajadores. Hace falta pues una serie de incentivos y cultura asociativa para conseguir una mayor dimensión, de modo que se reduzcan los costes y se pueda negociar desde una posición de fuerza. El problema de los bajos precios agrarios actuales, o de otro tipo de productos, se resolvería, en buena parte, si se concentrase la oferta y, también, la demanda de los insumos o bienes intermedios, mediante la venta y la compra a través de una sociedad o cooperativa, la cual por sí misma o integrada en una de ámbito nacional transforme y prepare el producto cara al consumidor final.

Se eliminarían intermediarios, se crearía empleo y valor añadido y se conseguirían mejores precios para vender o comprar. Pero sucede que de las 3.800 cooperativas agrarias que existen no hay ninguna extremeña entre las cincuenta primeras por facturación, y las primeras de España no tienen nada que ver con las grandes cooperativas de Holanda o Dinamarca. Lo cual no quiere decir que no haya pequeñas y medianas empresas eficientes, pues depende a veces de la actividad y el mercado al que se dirigen, como sucede con muchas empresas innovadoras y tecnológicas.

Condiciones previas.

Además de la dimensión empresarial es muy conveniente que se cumpla con otros requisitos para el desarrollo, como son la sede fiscal, un régimen especial de impuestos, las infraestructuras necesarias y menos burocracia o limitaciones medioambientales

A) La sede fiscal.

En relación con el párrafo anterior resulta que solo tenemos 35 empresas entre las 5.000 mayores empresas de España y ninguna persona millonaria entre las 150 primeras. La explicación es bien sencilla y es porque sus sedes fiscales se sitúan fuera de la región, en especial, en Madrid y Cataluña que se reparten más del 50% de ambos colectivos, a nivel nacional. Esto sucede con las grandes empresas eléctricas del país, la banca, las telecos, o las grandes distribuidoras, así como grandes empresarios de fincas, palacios o bodegas que tienen fuertes intereses en la región.

¿Cuántos cientos de millones de euros ha dejado de percibir Extremadura porque la Central Nuclear de Almaraz tiene la sede en Madrid, o porque Iberdrola tiene la sede en Bilbao y vende la electricidad en Madrid; y lo mismo se puede decir del resto de los mencionados. Pero no solo se ha dejado de ingresar, sino que en caso contrario, estas grandes empresas y propietarios, seguramente, se hubieran comprometido más con el desarrollo de la región.

Ahora con las grandes plataformas solares que se están instalando ocurre lo mismo. Ocupan las mejores tierras para dichos fines y la región apenas se beneficia de la sede fiscal, de la realización del proyecto, del personal especializado, o de los componentes metálicos de las instalaciones.

Por lo tanto, creo que igual que España pide a Google y a otras multinacionales que paguen aquí los impuestos o tasas, de acuerdo a su producción o volumen de negocio, el Estado tendría que exigir a las grandes empresas que constituyan filiales de la respectiva matriz, así como exigir a los grandes propietarios que paguen sus impuestos en las distintas regiones por su facturación o patrimonio en las mismas. De este modo, en nuestro caso se sentirían más integrados con los problemas de los extremeños y sus empresas servirían de modelo y arrastre para otras muchas actividades económicas.

B) Régimen especial impositivo.

Por otra parte, el mejor medio para converger con la media de desarrollo español es establecer un régimen fiscal favorable a la instalación de empresas. Las migajas de las pequeñas y continuas subvenciones solo perpetúan el problema, por lo que si no se cambia de estrategia política, seguiremos perdiendo el talento de los jóvenes que se marchan. Por otra parte, quedaremos como reserva climática, absorbiendo de forma gratuita el C02 de la atmósfera y otros gases nocivos que producen las grandes ciudades.

Dado que ya producimos casi cinco veces más de la energía eléctrica que consumimos y se pierde, según los expertos, el 12% por el transporte de la misma, la tarifa podría estar bonificada en un 50%, y disponer de algunas rebajas en el impuesto de sociedades, en las cuotas a la Seguridad Social, o en el IRPF, así como facilidades de financiación. Por supuesto, con la ayuda y conformidad de la Unión Europea, parecido a lo que sucede en el País Vasco o Irlanda.

Estas ayudas para una mayor eficiencia económica se concentrarían, con preferencia, en las ciudades o áreas urbanas, cabeceras y núcleos de expansión con potencialidad de desarrollo, que actuarían como polos de atracción de una amplia zona de influencia, de modo que se aprovechasen todos los recursos y desde dichas áreas se prestasen los servicios a todos los ciudadanos, en respuesta al reto demográfico y así reducir la emigración hacia fuera de la región.

Como ya he publicado en la WEB del club senior de Extremadura, en el nº 1 de Cuadernos para el Debate o en la Tribuna del periódico HOY, con algunas modificaciones, hemos seleccionado siete áreas urbanas principales, siete cabeceras y diecisiete núcleos de expansión. Las siete principales son: Badajoz, Cáceres, Plasencia, Don Benito-Villanueva, Mérida-Almendralejo, Zafra-Los Santos y Navalmoral de la Mata-Talayuela.

C) Infraestructuras.

Otra condición necesaria, aunque no suficiente, para resolver el problema del subdesarrollo es la mejora de las infraestructuras. No cabe duda que facilitan el bienestar de los ciudadanos, reducen costes en el transporte y mejoran la productividad y el comercio de mercancías. De forma muy resumida, además del AVE Madrid-Lisboa, que ya está en avanzado estado de construcción, las obras más urgentes, en mi opinión, son el ferrocarril electrificado Mérida-Sevilla-Cádiz y Mérida-Brazatortas-Valencia, con sus correspondientes plataformas logísticas de Badajoz, Navalmoral y Mérida, de modo que la conexión tren-puerto sea una realidad. En carreteras, la autovía Cáceres-Badajoz, Badajoz-Ciudad Real, por las Vegas Altas, Badajoz –Zafra-Córdoba y acabar la de Plasencia-Castelo Branco en Portugal.

No menos importante es acelerar la puesta en regadío de las 15.000 hectáreas de Tierra de Barros y otras 10.000 que llevan esperando varias décadas. En otro orden de cosas, hay que resolver los problemas de abastecimientos y saneamientos en varios municipios y, en particular el de Cáceres con la construcción del embalse de Almonte.

D) La burocracia.

Aunque no es un problema específico de Extremadura, como suele suceder, casi todo lo malo se acentúa en Extremadura. Son muchas las iniciativas privadas que se abortan por la gran cantidad de normas, papeles y empleados públicos que intervienen cuando se quiere montar una empresa o realizar cualquier tipo de trámites administrativos. Unas veces, las limitaciones son de tipo ambiental, pues un tercio del territorio está protegido y los informes de impacto ambiental son muy exigentes y, a veces, antagónicos con el desarrollo, cuando no se eternizan las respectivas autorizaciones. Otras veces, de tipo urbanístico si se quiere edificar, o sanitario si se trata de alimentos, residuos o patologías del ganado, como la tuberculosis, cuyos controles dejan mucho que desear y están arruinando a más de un ganadero.

Si queremos un Estado fuerte es necesario un cuerpo funcionarial adecuado y eficiente, elegido por mérito y capacidad, y no una serie de empleados públicos elegidos por clientelismo político, como sucede en muchas ocasiones.

Por lo tanto, creo que se debe facilitar la vida a todos los ciudadanos en sus relaciones con la Administración y, en especial, a los empresarios y autónomos que son los que pueden crear empleos, mediante la simplificación y agilidad en los trámites, bien con la ventanilla única o con el nombramiento de un director específico para los grandes proyectos. En general, los requisitos previos al inicio de una actividad económica son excesivos y, después, no existe control y seguimiento de la misma, lo cual ocurre en la mayoría de los países, pero en sentido inverso.

Sectores estratégicos para la inversión y el empleo.

El desarrollo debe partir de los recursos endógenos que constituyen nuestra fortaleza y presentan ventajas competitivas respecto a las demás regiones. Estos son: 1ª La enorme superficie territorial que, entre otras cosas, permite una rica producción agrícola-ganadera. 2ª La abundancia de agua regulada, embalses y regadíos. 3ª La favorable radiación solar para la energía fotovoltaica. 4ª La magnífica huella ecológica y biodiversidad, derivada de la ausencia de industrias contaminantes y de la baja densidad demográfica, del orden de 25 habitantes por kilómetro cuadrado, así como de la alta densidad de nuestra naturaleza arbórea, con unos 600 árboles por habitante. De forma más detallada:

1º. Transformación de la producción agrícola, ganadera y forestal en productos finales cara al consumidor. Aceites, vinos, frutas, tomates, cereales, tabaco, ovino, caprino, bovino, porcino, aves, corcho, maderas, castaña, miel, espárragos, hongos, etc. Toda esta materia prima sale al exterior, la mayoría a granel, o con una primera elaboración. Así se venden alrededor del 70% los productos agrícolas y forestales, y los ganaderos en un 80%, en especial, el ovino y el caprino, que solo se sacrifica en la región un 10%, el bovino un 15% y el porcino un 50%.

No olvidemos que nuestra cabaña ganadera es del orden de 6 millones de cabezas, sumando estas cuatro especies y, en general, se venden animales vivos o en canales, pero no la carne envasada para colocarla en los lineales de las grandes distribuidoras. Dentro del sector primario, también, puede ser una buena fuente de empleos la limpieza y conservación de nuestros montes, el aprovechamiento de la biomasa y el arreglo de los caminos rurales.

. Disponemos del 28% del agua dulce embalsada de España y unas 280.000 hectáreas de regadío, con claras posibilidades de aumentar otras 25.000 más. En este sentido, es conveniente una mayor diversificación de los cultivos, teniendo en cuenta, de alguna manera, el reparto de la mano de obra a lo largo de todo el año para reducir la enorme temporalidad. El proceso de modernización de las técnicas de riego podría acelerarse con un menor consumo unitario y disminuyendo los riegos por gravedad, de modo que con el ahorro sea posible otros muchos usos del agua. En materia de dominio público hidráulico, sería conveniente la restauración de cauces, reforestación de los márgenes de embalses y ríos y la consolidación de suelos.

. La magnífica radiación, entre 2.000 y 3.000 horas de sol y otras características del terreno y clima, permiten la implantación de grandes plataformas solares, como la fotovoltaica de Usagre, la mayor de Europa ya en funcionamiento, y otras muchas previstas o en construcción. De aquí a 2.030 se puede aumentar la potencia instalada en 10.000 megawatios que, junto con otras energías eólica y biomasa, e incluso, la hidráulica por bombeo reversible, quizás en algunas de las grandes presas de la Serena, Cijara o de Alcántara, podrían representar para Extremadura una participación en el conjunto nacional de más del 20% de la producción de energía renovable.

Pero más que grandes instalaciones, que crean empleo en la fase de construcción y luego muy poco a lo largo de su vida útil, el verdadero cambio puede venir por la generación distribuida o el autoconsumo eléctrico, que supondría un importante ahorro en la factura de los hogares, edificios públicos, polígonos industriales o comunidades de regantes.

. Respecto a nuestra rica naturaleza y biodiversidad y por lo que se refiere al turismo, reunimos muchos factores favorables, en especial en toda la provincia de Cáceres, donde para muchos pueblos supone unos ingresos complementarios en los fines de semana, en las numerosas fiestas populares y durante el verano. Hay un turismo de tipo urbano con ciudades Patrimonio de la Humanidad y otras sin serlo pero con gran riqueza histórico-artística, cultural o gastronómica.

Tenemos otro turismo de naturaleza saludable con amplios espacios abiertos y protegidos de gran belleza paisajística, como toda la Raya con Portugal, observatorios de estrellas y aves, geoparque, tres Reservas de la Biosfera y riqueza cinegética, así como 1.500 kilómetros de costa de agua dulce con muchas posibilidades de ocio y numerosas piscinas naturales. Haría falta potenciar todos estos recursos con mayor profesionalidad, personal bien preparado, buena organización y publicidad internacional, haciendo hincapié en nuestras características diferenciadoras y con ofertas singulares.

Además de la industria agroalimentaria, energética y turística, también la minera ha de tenerse en cuenta como una importante fuente para la creación de empleos. A pesar de la fuerte resistencia de determinadas plataformas ciudadanas que se oponen a todo lo que sea cambio, la tecnología actual permite compatibilizar o conciliar el desarrollo y el medio ambiente, por lo que se puede dialogar y negociar sin radicalismos, de modo que sea posible la instalación de algunas explotaciones mineras, ya sea por su interés estratégico europeo o por el interés general para Extremadura.

Lo que no se entiende bien es que, a la simple petición de un permiso de investigación por parte de las empresas, se pongan todo tipo de trabas y alegaciones porque “se altera el modo de vida de la comarca o porque es zona de la Red Natura”, sin querer saber la riqueza que tenemos en el subsuelo. En la actualidad, hay unos cien permisos de investigación concedidos de los que muy pocos saldrán adelante por estas y otras circunstancias.

Por supuesto, se ha de exigir una serie de condiciones, como el informe de impacto ambiental favorable, en especial por lo que se refiere al consumo de agua, emisiones y residuos, así como las medidas correctoras y compensatorias y la creación importante de riqueza en la zona, mediante la transformación de la materia prima “in situ”. Además de las fianzas y garantías suficientes en casos de accidentes o cuando se agote la explotación, los terrenos se restituyan adecuadamente, para lo cual se establecería un canon anual a la producción.

También, numerosos empleos pueden venir por un programa de rehabilitación de viviendas, adaptándolas a las necesidades actuales, incluyendo la eficiencia energética y la adaptación a las necesidades de las personas mayores que representan el 20% de la población. Existen miles en los grandes y pequeños pueblos que necesitan ser recuperadas para el mercado e, incluso, la Administración podría gestionar una bolsa de viviendas sociales aptas para la adjudicación a los que lo necesiten, en especial jóvenes e inmigrantes, o como casas rurales para el turismo. Por otra parte, nuestro rico patrimonio de iglesias, conventos, palacios, castillos y restos arqueológicos requieren su conservación para su puesta en valor.

SEGUNDA PARTE
UNA NUEVA REALIDAD SOCIAL Y ECONÓMICA

Antecedentes.

La recuperación incompleta de la crisis de 2008, que empezó a mediados de 2013, se cortó en marzo de 2020 por un problema sanitario de alcance global, aunque ya el año anterior se produjo una desaceleración del crecimiento de seis décimas respecto a 2018. Entre 2008 y 2013 el Producto Interior Bruto (PIB) español bajó 9 puntos, y en 2020, según las previsiones, algo más en menos de un año, con el agravante de que en solo tres meses, en especial por la segunda quincena de marzo, se va a perder todo lo recuperado en seis años.

Los datos referidos a 2019, de los que partimos, según el INE, son los siguientes: El PIB nacional es de 1.245 millones de euros, el crecimiento del PIB un 2%, la deuda pública-PIB 95.5%, déficit-PIB -2.8, tasa de paro 14% y las personas ocupadas 19.967,000. Respecto a Extremadura los datos son: PIB 20.000 millones (2018), crecimiento del PIB 1.7%, deuda pública- PIB 22.8%, tasa de paro 24%, déficit- PIB -0,25 (2018) y ocupados 380.900 personas. Con estas cifras nos alejamos de la media de convergencia o renta per cápita de España y de la UE-27, ahora el 70 y el 60%, respectivamente.

Consecuencias de la declaración del estado de alarma.

Después del 14 de marzo con la declaración del estado de alarma cambian todas las previsiones por el confinamiento de la población y la paralización de las actividades económicas en buena parte del planeta. El PIB en España bajó en el primer trimestre de 2020 un 5.2% y se espera duplicar esta cifra para el segundo trimestre. El paro registrado del mes de abril tuvo una subida de 282.891, que suman un total de 3.831.203 personas, y perdió una media de afiliados de 548.093, dejando la cifra de ocupados al final de abril en 18.396.362.

En Extremadura, según el IEEX, la cifra de parados registrados aumentó en el mes de abril de 2020 en 2.757 trabajadores y en tasa interanual en 17.540, lo que suma un total de 115.445 personas. Por sectores, subió en el sector servicios en 3.069, que hace un total de 80.304, en agricultura subió en 721 para un total de 11.034, en industria 209 y un total de 7.017, y sin empleo anterior subió en166 que hacen un total de 6.042 personas.

La cifra de afiliados en la región bajó en 8.191 respecto a marzo y en tasa interanual 19.976, con un total de ocupados a finales de abril de 375.145 trabajadores. El número de contratos realizados es de unos 28.000, la gran mayoría en la provincia de Badajoz, de carácter temporal y en la agricultura.

Hay que hacer constar para entender bien las cifras que en España estaban acogidos a un ERTE 3.386.785 personas, que al estar en suspensión temporal de empleo no se computan como paradas, más 1.154.195 autónomos acogidos a una ayuda extraordinaria. Ello hace que las prestaciones por desempleo en el mes de abril ascendieron a 4.500 millones de euros para un total de 5.200.000 beneficiarios.

Datos y previsiones.

Según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco de España, del Plan de estabilidad del gobierno enviado a Bruselas, de la Comisión Europea o del servicio de estudios de BBVA y elaboración propia, la media de los distintos escenarios, siempre que no haya un fuerte rebote de la pandemia y que podamos disponer de una vacuna o medicamentos eficaces a corto plazo, presenta las siguientes cifras aproximadas: En 2020 en España, el PIB caerá un 10%, y podría recuperarse un 6% en 2021, la deuda publica subirá al 117%-PIB, el déficit estará al 11%, el paro alcanzará el 20%, y el número de ocupados será de poco más de 18 millones de personas, con lo que se perderán casi dos millones de empleos por horas trabajadas.

Aunque en realidad el empleo destruido será del orden de 1.600.000, dependiendo del proceso de incorporación de los trabajadores acogidos a los ERTE y a la prestación de autónomos, al final cerca de 5 millones entre los dos colectivos, y por supuesto, también depende de cómo evolucione la pandemia y sus posibles rebotes. Se calcula que para el verano se habrá incorporado al trabajo algo más de la mitad, aunque no todos a tiempo completo. Otra parte después, y el 20-25% restante engrosará las listas del desempleo, que sumados a los no acogidos a estas ayudas sumarían unos 5 millones de parados al final de año. Está previsto que en 2021 se recuperen un millón de puestos de trabajo.

Para Extremadura no hay muchos datos. Se espera que la caída del PIB sea alrededor del 7.5%, pero la recuperación para 2021 será dos puntos menos que la media, es decir el 4%, lo cual hay que evitar y procurar que sea, al menos, la misma. El problema radica en el sector servicios que en junio podemos alcanzar casi 100.000 parados y para final de año un total de 130 mil en todos los sectores que equivale al 28% de la población activa. Todo depende de cómo evolucione la vuelta de los 53.561 trabajadores acogidos a los 10.153 ERTE, presentados con fecha de 20 de mayo según la Consejería de Educación y Empleo de la Junta.

Los efectos económicos actuales en nuestra región no son tan graves como en el resto de España, dado el mayor peso relativo del empleo público, sin problema en este sentido, y, sobre todo, por la importancia del sector agrario que no ha paralizado su actividad y que ya ha empezado la recolección y siembra en las zonas de regadío. Asimismo, los cultivos de secano y la dehesa, con las últimas lluvias, las perspectivas, también, se presentan bastante favorables. Las dudas se plantean en cómo evolucione la demanda interna nacional y las exportaciones, en especial a Portugal, Francia, Alemania e Italia, así como los precios, dada su importancia relativa, pues la venta al exterior de los productos agrarios alcanza unos mil millones de euros al año.

El turismo internacional, que es el subsector más perjudicado, significa poco en el sistema productivo extremeño y, sin embargo, nos podemos beneficiar de un repunte del turismo rural y de proximidad. No obstante, dentro del sector servicios, sí se han visto afectados los trabajadores del pequeño comercio, hostelería, restauración, bares, empleadas de hogar, así como las actividades informales de la economía sumergida, que representan cerca del 25% del PIB regional, con el agravante para todos ellos de que se trata de un colectivo vulnerable, en general, con bajos ingresos.

Las previsiones para la Unión Europea (U.E), según EUROSTAT, presentan cierta simetría para todos los países, pero con distinta intensidad respecto a la caída y distinta fuerza en cuanto a la remontada. En mejor situación se encuentra Alemania, después Francia y en parecidas condiciones España e Italia. La media de la U.E. para 2020 es la siguiente: Caída del PIB 7.4%, déficit 8.3, paro 9% y la deuda pública-PIB 95%. Las diferencias más notables vienen por sectores, por el tejido productivo y por territorios. Respecto a España destaca y mucho la peor situación en cuanto al paro y la deuda. En general en todos los países de la U.E, la industria, tanto por sus empresas como por su empleo, goza de mayor solidez, estabilidad, protección y músculo financiero para conseguir más fácilmente toda clase de ayudas para salir adelante.

El sector servicios se lleva la peor parte.

Representa el 70 % del PIB y el 77 % del empleo nacional y es lógicamente el sector más perjudicado, por lo que se refiere a los servicios públicos y privados de carácter sanitario, asistencial, educativo, así como al turismo y comercio. También es cierta su buena posición a medio y largo plazo para salir de la crisis, sobre todo, en términos cualitativos. Es decir, con mejores prestaciones y mejores relaciones laborales y salarios para sus empleados.

En España había a 1 de enero de 2019, de acuerdo con el INE-DIRCE, 3.363.197 empresas activas, de las que un 80% operan en el sector servicios, en general poco productivo, y dentro de éste el 23% en la actividad del comercio. Pero lo grave de nuestro tejido empresarial es que el 90% del total de las empresas tienen menos de 5 trabajadores y así es difícil su capacidad de aguante. Además, hay que tener en cuenta el alto grado de temporalidad del empleo, del orden del 26%, así como la preponderancia del turismo en la economía nacional, pues si bien solo representa el 13% del PIB, entre empleos directos e indirectos o relacionados representan cerca del 25% del total y, en algunas autonomías, más del 40% de su mercado de trabajo.

Todo ello explica el enorme impacto asimétrico producido desde el punto de vista económico y laboral por sectores y territorios. Por ello, se prevé que el sector primario y la agroalimentación experimente una cierta mejoría, la industria y la construcción se recuperen en unos dos años, y el sector servicios y, en especial, el turismo tarde tres o cuatro años. En cuanto a las cuatro comunidades autónomas más afectadas, según el Banco de España, Canarias y Baleares sufrirán más las consecuencias, que Madrid y el País Vasco que se recuperarán antes.

Resulta evidente la volatilidad del subsector turístico, dada su fuerte dependencia del resto de las actividades económicas a nivel mundial, la poca fortaleza de sus numerosas pymes y la fuerte presencia del empleo temporal y mal remunerado. Por ello, ante un problema como este se colapsa. Recordemos que el pasado año, según Turespaña-INE, vinieron a España 83.7 millones de turistas que gastaron 92.2 mil millones de euros, lo cual indica su importancia y la calidad de su infraestructura, que por eso nos visitan tantos. Solo falta consolidar y mejorar hacia un modelo más sostenible y digital.

En la actual situación, hasta que no se abran las fronteras y se pueda viajar sin problemas, difícilmente se recuperará el turismo internacional. Cuesta creer que antes de tres años alcancemos la cifra anterior, y este año, seguramente, nos conformaríamos con la mitad. Una pequeña solución para este verano, sería el turismo interior en el segundo semestre, porque de momento no se permite viajar fuera de la provincia, por lo que hasta la primavera del próximo año no se espera una clara recuperación.

Cuando hablamos del turismo nos queremos referir también a todas las actividades relacionadas, como son el comercio, la hostelería, restaurantes, bares, el transporte de pasajeros, agencias de viaje e inmobiliarias, actividades culturales y locales de eventos o de ocio. Se calcula que más del 20% de los negocios no volverán abrir, por las deudas acumuladas en estos meses y por las condiciones de reapertura que se van a exigir, las cuales ponen en duda su rentabilidad, en cuanto a la reducción de aforo en un 50%, la distancia entre clientes, la separación de espacios en zonas comunes y otras medidas de seguridad.

Percepciones y actitudes ante la situación actual.

Ahora con la crisis se han puesto de manifiesto las debilidades, carencias y fortalezas de nuestro estado de bienestar. Así en temas de salud pública y asistencia social, sobre todo por lo que se refiere a las residencias de ancianos, es evidente la falta de recursos humanos, medios materiales, tecnologías, bienes intermedios y componentes, además de productos químicos para la industria farmacéutica. Todos estos medios hemos tenido que buscarlos a países lejanos en una feroz competencia internacional por todo el mundo. También hemos visto la dependencia y fragilidad de las cadenas de suministro de estos productos que han impedido actuar con mayor rapidez y eficacia.

Por otra parte, el sistema educativo ha mostrado, en términos generales, su falta de preparación del personal y falta de instrumentos para poner en marcha la enseñanza a distancia. Es evidente que el sistema educativo exige una mayor inversión en todos los niveles y, en especial, por lo que se refiere a una buena formación profesional, incluida la digital. Así mismo, cabe señalar el escaso desarrollo del teletrabajo, pues solo teníamos el 7% del empleo, cuando la media europea era del 17. Según un estudio del Banco de España del mes de mayo, el 30% de los ocupados podrían teletrabajar, en especial las ocupaciones cualificadas que podrían llegar hasta el 60%, aunque sea de forma parcial. La tecnología existía y ha puesto de manifiesto su protagonismo e importancia, por su buen funcionamiento.

Buena parte de la ciudadanía ha descubierto que es posible otra forma de vida más tranquila y saludable, con menos consumo y desplazamientos y con más calidad. Ha valorado la importancia del hogar, del medio rural, de la naturaleza y del aire libre sin contaminación, de las relaciones sociales de vecindad, de la libertad de movimientos, del ocio y el deporte. También se ha percatado de la menor incidencia de la pandemia en las zonas rurales, hasta tal punto que con cierto romanticismo se habla de una vuelta al campo, al trabajo del huerto y a la granja ecológica.

Hay quienes opinan que lo sucedido guarda alguna relación con el cambio climático por la degradación de los ecosistemas, la densidad, el hacinamiento y la pobreza, la contaminación y la falta de higiene en las grandes aglomeraciones de población, y nos avisan de un futuro cisne negro. Otros dicen que a partir de ahora nada será igual y que cambiarán los hábitos de vida y costumbres, o que la Tierra ha descansado y se ha dado un respiro con un claro descenso de la contaminación, o que seremos más solidarios y menos desiguales. También los hay quienes afirman que no aprenderemos y volveremos a los mismos errores. Siendo algo ecléctico y no profeta, intuyo y deseo, que no será para tanto y habrá un poco de todo, pero con claro predominio de los aspectos positivos, sobre todo por lo que se refiere al acercamiento al mundo rural y su puesta en valor, en cuyo caso Extremadura sería una de las regiones más beneficiadas.

Por otra parte, hemos descubierto la importancia y el buen hacer del suministro de la cadena alimentaria y, en general, de los servicios públicos, como los transportes urbanos, la limpieza de las ciudades, de las tecnologías de las comunicaciones, del comercio electrónico, además por supuesto del buen trabajo realizado por todo el personal sanitario y asistencial. Todo ello llevado a cabo, en su mayor parte, por trabajadores jóvenes y mujeres con malas condiciones laborales, y que hoy queremos resaltar.

En estos momentos, la situación de partida es diferente de la anterior crisis que, como sabemos, se debió a la especulación financiera e inmobiliaria y con un sistema bancario muy debilitado, si bien ni la economía española ni la mundial se paralizó, en buena medida y a escala planetaria. Con la experiencia acumulada, con los fundamentos y las herramientas de las que disponemos será posible salir adelante y, si lo hacemos bien, incluso salir fortalecidos. Contamos para ello con algunos factores favorables, como que los bancos están en mejor posición, el bajo precio del petróleo, la financiación a bajo interés, y la deuda de familias y empresas es mucho menor y, sobre todo, que la Unión Europea, en esta ocasión, va a ser solidaria. En definitiva, creemos, siendo un poco optimista, que es un problema coyuntural al que sucederá una fuerte recuperación.

Por último, no podemos soslayar el problema político de España. La gobernanza en las actuales circunstancias se hace muy difícil al carecer, además, de un gobierno fuerte. En un principio, ningún país europeo pensó en la gravedad de la pandemia y menos en las consecuencias. A primeros de marzo el problema era evidente y los medios de cada uno, la inteligencia, la velocidad de respuesta, y también la suerte, marcaron las diferencias.

Ahora es fácil decir que se podía haber hecho de otra manera, pero lo cierto es que nos encontramos en una situación de alarma y es el momento de sumar esfuerzos entre todos y pensar en el interés general de España, y no en clave electoral y partidista. El Estado, con la ayuda de la Unión Europea y de la población, es el único protagonista que puede evitar la propagación del virus y el colapso de la economía. Las medidas que se adopten han de ser consensuadas y hay que ejecutarlas de forma rápida, con responsabilidad de gobierno, cooperación y solidaridad de todos los españoles, que es lo que estamos pidiendo a la Unión Europea.

Medidas para salir de la crisis.

1ºComo cuestión previa, es preciso realizar numerosos test de coronavirus por todas las Comunidades autónomas y, en especial, para todo el personal de posible riesgo, a fin de saber el grado de infección de los ciudadanos y, en su caso, establecer cierto control de modo que se evite la transmisión al resto de la población. De acuerdo con estos datos y de cómo evolucionen las cifras de nuevos ingresos, altas y fallecidos se permitirá una mayor movilidad y vuelta a la normalidad, de forma escalonada y por provincias o áreas sanitarias.

En relación con este tema, resulta evidente aumentar el gasto público en el sistema de salud, sobre todo, en recursos humanos y medios para la atención primaria, prevención y vigilancia, unidades quirúrgicas o de cuidados intensivos (UCI) y en políticas de I+D+i, así como dotar de competencias y presupuesto al Ministerio de Sanidad para una eficaz supervisión y coordinación de todas las políticas territoriales.

2º En paralelo, hay que incentivar el reinicio de las actividades económicas para evitar el cierre de empresas, así como atender las necesidades de todas las personas vulnerables, con independencia de su situación legal. La protección a las empresas y al empleo debe dotarse de suficiente liquidez y agilidad para que cobren sus prestaciones, ya sea por ERTE, por autónomos o de carácter social, no solo durante el estado de alarma, sino hasta que puedan volver a la actividad, al menos hasta el verano y en algunos casos relacionados con el turismo hasta final de año. De no actuar rápido, las consecuencias sobre la economía serían tan graves como las sanitarias. Al día de hoy, a mediados de mayo, existe un importante desfase en el pago de dichas prestaciones, ocasionando situaciones críticas.

3º Está previsto a partir del mes junio un Ingreso Mínimo Vital (IMV) que alcanzaría a un millón de familias que, en mi opinión, debe estar vinculado a las políticas activas de empleo, búsqueda de trabajo o de reinserción laboral y esfuerzo formativo, por lo que tendría un carácter revisable cada tres o seis meses, es decir, podría ser estructural y permanente pero provisional para los beneficiarios, hasta tanto no encuentren trabajo.

Considero que para el próximo año podría integrarse en el sistema de la Seguridad Social, como pensión no contributiva, que se sumaría al resto de prestaciones autonómicas, sin crear nuevas figuras jurídicas y así habría menos problemas de confusión, burocracia, posible fraude y desigualdad entre las Comunidades Autónomas. Estas asumirían la gestión con el control de los respectivos ayuntamientos para que algunas personas no acumulen tres o cuatro ayudas que superen un tope total, que debería establecerse y, otras, estando necesitadas, no tengan ninguna.

Creemos que debe tratarse de un ingreso coyuntural inferior al salario mínimo, teniendo en cuenta las circunstancias familiares, pero no 14 tipos de familias según está previsto, y en ningún caso una renta vitalicia. Para muchos de los beneficiados sería un complemento salarial porque su trabajo a tiempo total o parcial no les llega para vivir con dignidad. Lo importante es que la mala experiencia del PER en Andalucía y Extremadura no debe repetirse, ni el IMV puede afectar de forma negativa al mercado laboral.

4ºTodas estas ayudas y la abundancia de liquidez, como veremos más adelante, estimulará el consumo y la demanda que, en estos momentos, es fundamental para que las empresas se pongan a producir bienes y servicios, en especial la industria del motor con ayudas fiscales, o la construcción, mediante un programa de infraestructuras y viviendas públicas, así como todo aquello que tenga que ver con el comercio o la soberanía sanitaria y alimentaria.

5ºEs necesario una mayor colaboración entre las grandes empresas españolas y el Estado, con un fuerte compromiso para el desarrollo del país por parte de ellas, tanto en la toma de decisiones, como a la hora de las inversiones públicas y privadas que deben acometerse. El modelo de deslocalización de empresas en otros países, a veces con dinero del Instituto de Crédito Oficial Español, debe restringirse al máximo y, por el contrario, incentivar la instalación de empresas en nuestro territorio, en especial en las ciudades o áreas urbanas de tipo medio que hay que potenciar, a partir de sus propios recursos y la fabricación de productos básicos y estratégicos de los que carecemos, para crear empleo y no depender de países lejanos, como ahora se ha puesto de manifiesto.

6º En relación a este aspecto, quiero recordar el enorme problema de la desigualdad territorial y personal que padecemos, iniciada hace ya más de sesenta años y que sigue en aumento. España tiene una densidad de 93 habitantes por kilómetro cuadrado, la comunidad de Madrid 830 y trece provincias menos de 25H.Klm2. Dentro de estas, y a veces limítrofes, existen enormes extensiones de menos de 10 habitantes, lo que ocurre en Soria, norte de Guadalajara, Teruel y Cuenca, así como en buena parte de Extremadura. A este paso, muy pronto el 80% de la población ocupará el 20% del territorio. Por lo que se refiere a la desigualdad personal o renta “per cápita”, solo añadir que las tres primeras Comunidades casi doblan a las tres últimas.

¿Por qué no crea el Estado las condiciones adecuadas para que en las provincias y regiones de baja densidad de población se instalen empresas? Solo por vía fiscal, por ejemplo, mediante la bonificación de las tarifas energéticas y la reducción de algunos impuestos, así como facilidades de financiación y de agilidad burocrática sería suficiente. De este modo, se aprovecharían los recursos en toda España, muchos de ellos poco aprovechados o abandonados, se prestarían mejores servicios públicos de proximidad a todos los municipios dispersos y se facilitaría el equilibrio territorial, junto con la cohesión y paz social tan necesarias.

7ºLas consecuencias ya visibles del cambio climático exigirá poner un precio a las emisiones de carbono, que tarde o temprano, habrá que computar en el precio de bienes y productos. Esto quiere decir que no será rentable comprar mercancías y servicios de poco valor añadido, que vengan de Asia o América por la enorme huella de carbono que origina su producción y transporte, ni realizar continuos viajes que pueden sustituirse por dispositivos telemáticos. Lo cual se relaciona con una disminución de la globalización y cierto proteccionismo en el ámbito de España y Europa, y una mayor proyección hacia países más próximos como el continente africano.

8ºEs urgente volver a la situación anterior en términos cuantitativos, pero no necesariamente con las mismas debilidades del sistema productivo. De las grandes crisis, también, se puede sacar buenas enseñanzas y ahora se presenta la oportunidad para iniciar nuevos modelos de desarrollo con mayor sensibilidad social y respeto al medioambiente. Para ello tenemos cuatro referentes:

1º La Agenda 2030, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas en 2015 que establece 17 objetivos para todos los Estados del Mundo. 2º La Cumbre del Clima de Paris, celebrada por casi 200 países pocos meses después, que aprobó la reducción de emisiones, en relación con el aumento de la temperatura en el Planeta. 3º El Programa Green New Deal (GND) que tiene un origen anterior, pero se replantea con más fuerza en 2019 con un carácter climático y social. En este sentido, propone descarbonizar la economía, mediante la instalación masiva de renovables y empleos estables, verdes y de calidad, dentro de una política keinesiana para impulsar la economía.4º El Pacto Verde presentado por la Comisión Europea en diciembre de 2019, que en la misma línea presenta la hoja de ruta para la transición energética hacia una economía sostenible, circular, innovadora, basada en el uso eficiente de los recursos y cuya filosofía quedará reflejada en la próxima Ley del Clima.

Todo ello se concreta en proteger los ecosistemas y la biodiversidad, reducir las emisiones y residuos con reciclaje y reutilización, electrificar la economía en todos los sectores y en los hogares con energías renovables, instalar industrias innovadoras y digitales, crear ciudades inteligentes, promover la agricultura ecológica y la alimentación saludable, reducir la desigualdad, la pobreza, mejorar la salud, la educación, el trabajo y el bienestar general de la población, así como gestionar bien todo el ciclo del agua.

Por todo ello, podrían ser financiados todos los proyectos que tengan un carácter sostenible, pero con una interpretación equilibrada y flexible, de modo que sean posible las actividades agrícolas y ganaderas, así como muchas iniciativas económicas propias del mundo rural, hoy algo limitadas por un falso proteccionismo medioambiental, como ocurre con cierta frecuencia en Extremadura.

9º Ante una falta generalizada de liderazgos en España y a nivel europeo, es necesario consolidar las instituciones, las asociaciones de empresarios y sindicatos, y todo lo que representa la sociedad civil, haciéndoles partícipes de las decisiones de gobierno y buscando el interés general de todos. El papel del Estado español y de la Unión Europea en las actuales circunstancias es fundamental y sería deseable que salieran fortalecidos, para lo cual se necesita realizar un gran esfuerzo en la búsqueda de las alianzas adecuadas.

10ºLas tecnologías digitales han demostrado su eficacia e importancia y experimentarán un considerable avance. Tanto el teletrabajo, como la enseñanza a distancia, la telemedicina, las relaciones con los bancos, con la administración o los servicios públicos en las ciudades inteligentes, han acelerado la necesaria transformación digital en los hogares y en todas las actividades sociales y económicas. Es por ello que este sector, junto con el sanitario y el de las energías limpias, son de los pocos que saldrán “favorecidos” por la pandemia.

En paralelo, hará falta la formación de programadores y tecnólogos en inteligencia artificial para crear aplicaciones y toda clase de automatismos, así como especialistas en el manejo de los distintos aparatos necesarios para su funcionamiento. Con todo ello se pretende crear puestos de trabajo de calidad y reducir costes y desplazamientos y, en definitiva, alcanzar un mayor bienestar general.

Presupuestos y líneas de actuación.

La principal herramienta para salir de la crisis es una política expansiva de la inversión pública con abundancia de liquidez para recuperar, aumentar y mejorar empleos que es la prioridad. No podemos caer otra vez en una política de austeridad y recortes de gastos y servicios porque ya se demostró su fracaso.

Es cierto que la deuda y el déficit aumentarán mucho; si bien no se puede demonizar ambos indicadores sí tenerlos muy en cuenta, en especial el primero, pues según el Banco de España, la Deuda-PIB estaba a día uno de abril en 101%, habiendo subido en tres meses seis puntos y para final de año puede estar por encima del 115%.

No obstante, para EUROSTAT, la presión fiscal española todavía tiene suficiente margen para crecer en relación al resto de Europa. Así la media UE-27 es del 41.3, la española es 35.4 y Francia tiene el 48.4%-PIB. Lo importante es gastar bien el dinero y, más adelante, habrá tiempo para hacer reformas estructurales y planes de ajustes. Ante un problema muy grave, y que requiere una solución urgente, hay que ser valientes y arriesgados.

Hasta ahora por parte de la Comisión Europea hay disponibles 540.000 millones mediante los siguientes instrumentos: 240 mil millones a través del Mecanismo de estabilidad (MEDE), que son préstamos en condiciones favorables para gastos asociados a las necesidades sanitarias, cuyas ayudas se pueden pedir a partir del uno de junio. 200 mil millones en avales adicionales a las empresas del Banco Central Europeo (BCE) para mejorar su liquidez. 100 mil millones para la protección de los puestos de trabajo dentro del Programa SURE.

Asimismo, el BCE tiene una línea de 750 mil millones, ampliables, para la compra de deuda pública y privada en condiciones flexibles que permitirá, entre otras cosas, mantener la prima de riesgo. Además, mediante la Conferencia de donantes se ha creado un fondo de 7.400 millones para la investigación médica y la búsqueda de una vacuna.

Pero la partida más importante es la creación de un Fondo europeo de recuperación propuesto el pasado 27 de mayo por la Presidenta de la Comisión Úrsula von der Leyen por un importe de 750.000 millones de los que 500.000 son subsidios a fondo perdido y 250.000 millones en préstamos a devolver en unos 20 años, y que serán financiados con deuda comunitaria. Tendrá como fines el rescate y liquidez de las empresas, las ayudas a las regiones y sectores más afectados por la pandemia y para planes y proyectos en relación con la transición ecológica y digital en la línea del Pacto Verde. A España se calcula que pueden llegar unos 77.000 millones de euros en transferencias directas no rembolsables y 63.000 millones en préstamos y será, después de Italia, la más beneficiada por ser considerados ambos países los más vulnerables.

El conjunto de las medidas ya disponibles, incluidas las de BCE, y el Fondo ahora propuesto, que se espera su aprobación definitiva después del verano, al ser auspiciado por los principales países de la U.E, pretenden movilizar más de 4 billones de euros en inversiones, además de la derivada de los planes propios de los Estados miembros.

Por parte del Estado español se aprobó una línea de avales en una cuantía de 100.000 millones, que seguramente se ampliará porque está punto de agotarse, para la capitalización de sus empresas y autónomos y así mantener la estructura productiva. También, el Estado español se ha comprometido repartir entre las comunidades autónomas un total de 16 mil millones de euros no reembolsables para gasto sanitario, compensación de menos ingresos y gasto social. Además, como hemos comentado, se ha creado la figura del Ingreso Mínimo Vital que supondrá un gasto de más 3.000 millones de euros al año.

En tramitación en el congreso español está la Ley de Cambio Climático que inspirará a la Comisión parlamentaria creada para la reconstrucción y, como no puede ser de otra manera, actuará de acuerdo con las recomendaciones y proyectos aprobados por la Comisión Europea en relación con la Agenda Verde y Digital, así como otros específicos, por ejemplo un amplio programa de infraestructuras y viviendas sociales para España. El problema es saber cómo al final se reparte todo esto entre los estados y regiones de modo que sea justo y equitativo.

Una de las primeras medidas de actuación en España será la puesta en marcha del Plan de la Energía, que quiere movilizar más de 200 mil millones de euros hasta 2030 para producir energías renovables, promover el ahorro y la eficiencia energética, así como la mejora y extensión de las redes eléctricas. Está previsto que la inversión privada sea de un 80% y el resto de la Administración pública.

Extremadura, una vez más, no puede quedarse atrás.

A nuestra región se le abre una nueva ventana de oportunidades, en cuanto que puede ser receptora de toda esta nueva economía social y sostenible, basada en los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU y en el Pacto Verde europeo, puesto que reúne casi todos los requisitos para ser incluida en un programa de cambio y progreso para todos los extremeños. Por ejemplo, es la única región española considerada menos desarrollada, antes llamada de objetivo1, y se incluye entre los territorios considerados de baja densidad demográfica.

Sus fortalezas son la producción de alimentos saludables, la generación de energías renovables, la favorable huella ecológica o la biodiversidad natural, la estabilidad social y seguridad ciudadana, así como la existencia de numerosos recursos, muchos sin aprovechar. Además, creemos, que se merece una consideración especial o discriminación positiva por parte de los poderes públicos, en compensación por los muchos años de abandono.

La desigualdad territorial no se resuelve con subvenciones y ayuditas para todos que sirven para consolidar la pobreza y la dependencia, sino creando tejido empresarial, es decir empleos que es la mejor política social. Esta quizá sea una de nuestras grandes debilidades que impregna toda la sociedad extremeña, acostumbrada a buscar parches a los problemas y no ir a la raíz de los mismos.

No pretendemos que Extremadura aumente mucho su población y se llene de industrias contaminantes, sino que nos conformamos con no perder más talento joven, mejorar los niveles de conocimiento, dotarnos de unas élites dirigentes y empresariales y, así mismo, saber cómo atraer inversiones para acercarnos, en 2030, al grado de bienestar económico medio de España, ahora en el último lugar entre las distintas regiones con treinta puntos menos sobre base 100.

En pocas palabras, se puede decir que en un largo periodo de su historia, Extremadura solo ha tenido dos oportunidades: Una hace ya 60 años con el Plan Badajoz, al que le faltó la industrialización agraria y el desarrollo del sector servicios. La otra, que continúa, empezó en 1986 con la entrada de España en la Unión Europea, pues hemos recibido ya más 30 mil millones de euros y tampoco hemos sabido sacar buen provecho. Todo este dinero se ha destinado, en su mayor parte, a sostener o aumentar la renta de los agricultores, a realizar los equipamientos de los pueblos y construcción de edificios públicos, muchos de ellos infrautilizados y, también, a la construcción de carreteras, además de aumentar el empleo público en la Administración y los empleos sociales en los municipios.

Pero poca inversión para la formación, cultura, ciencia, innovación, o a la creación de capital humano suficiente, así como para el fomento de puestos de trabajo en la industria y en los servicios tecnológicos avanzados. En definitiva, no han servido para detener la sangría humana de la emigración y el despoblamiento de nuestras ciudades, por lo que la planificación de los objetivos y la gestión del gasto público no ha sido la más eficiente.

Ahora se presenta una tercera oportunidad y a propósito de la pandemia he leído en alguna parte que de las grandes crisis surgen los grandes avances. La Unión Europea pretende modernizar la economía con un nuevo modelo en el que Extremadura, como hemos dicho, está bien posicionada. Por sus condiciones actuales y sus posibilidades podría ser una referencia internacional en alimentación saludable, economía verde y turismo de naturaleza.

Para ello, tiene que hacerse valer de tal manera que las ayudas del Estado y de la Unión Europea nos sean favorables y no suceda que la gran industria, la banca o las regiones más ricas se lleven, como siempre, la mayor parte del presupuesto del Fondo para la recuperación y demás instrumentos financieros. Así evitaríamos que en el próximo año nuestro crecimiento del PIB sea dos puntos menos que la media nacional, como está previsto según un Informe del BBVA Research del mes de mayo, si no se toman las medidas adecuadas.

El Estado debe crear las condiciones necesarias para que esto sea posible. Solo hace falta voluntad política y capacidad para llevarlo a cabo. En este sentido y de forma concreta, proponemos un programa o Plan de desarrollo que se podría localizar en cada una de las siete grandes áreas urbanas, ya citadas, de acuerdo con sus posibilidades y de forma gradual, empezando por lo más fácil, como puede ser la promoción de encuentros entre emprendedores e inversores para la instalación de empresas, que de alguna manera ya se viene haciendo, y a continuación pasar al tema de las ciudades inteligentes.

En mi opinión, se comenzaría, como experiencia piloto, por las áreas de Don Benito-Villanueva, en cuanto lugar central de las comarcas Vegas Altas, La Serena y La Siberia, y por la ciudad de Plasencia, como macrocabecera de las comarcas de Gata, Las Hurdes, El Ambroz y La Vera.

Es condición necesaria para ello que exista cierto liderazgo institucional, con buenos asesores y gestores que sepan despertar inquietudes y puedan arrastrar la participación ciudadana, mediante asociaciones, y unas élites empresariales propias o importadas, pues estamos convencidos de que Extremadura tiene suficientes recursos para un cambio con mayor bienestar para todos. Por otra parte, es un hecho cierto que existe mucha liquidez monetaria en el mercado internacional, pero lo que falta son buenos proyectos, dentro de una buena planificación y estrategia política de la región y del Estado, pensando en el interés general de todos los ciudadanos y territorios, así como buenos empresarios que asuman riesgos.

Sevilla, 29 de mayo de 2020

Varios

La inmensa mayoría de la población desconoce el significado de esos términos pese ser referencia constante en los medios informativos

AGAPITO GÓMEZ VILLA

Sociólogo por libre que es uno, estoy seguro de que si se le preguntase al personal qué es un EPI, una buena parte contestaría que es el compañero de Blas, ya saben, de Barrio Sésamo. «No tengo ni idea», responderían algunos. Y, por fin, otros dirían que es esa vestimenta astronáutica que se ponen los trabajadores de los hospitales para no infectarse por el virus de la corona. Bien, ¿pero usted sabe por qué se llaman EPI? Me apuesto medio euro que la inmensa mayoría no sabrían decir que son las siglas de Equipo de Protección Individual. Y todo eso, luego de llevar dos meses no hablando de otra cosa en los telediarios, qué digo en los telediarios: las 24 horas del día. Así son nuestros informativos, así son nuestros informantes.

Pues tres cuartos de lo mismo con el PIB. Reto a los encuestadores a que indaguen acerca del mismo. En ciertos ámbitos, el resultado sería desolador. Soy capaz de imaginarme la cara que pondría algún encuestado cuando oyera lo de ‘bruto’: «¡No lo dirá por mí!».

En resumidas cuentas, que para la población mayoritaria, al no tener ni barruntos, el PIB puede ser tanto una cosa buena como una mala. Si es algo bueno, su descenso será una desgracia, y a la viceversa. ¿O no? Pues bien, el PIB, a juzgar por el tratamiento que se le dio el otro día en un telediario, debe ser algo perverso. Semblante agradable por naturaleza, no recuerdo haber visto jamás a Ana Blanco, presentadora eviterna, con una cara más exultante. Cuando me percaté de que estaba hablando de la mayor caída del PIB que se recuerda, en un trimestre, no daba crédito a mis sentidos. Como se lo cuento. Por supuesto, no se le ocurrió explicitar (valga el neologismo) nada al respecto. Se cuidó mucho de decir que aquello suponía el mayor empobrecimiento de España en tan corto espacio de tiempo. Ella continuó con la media sonrisa, hasta que agotó el asunto y a otro cosa, mariposa. La gran mayoría de los espectadores, tan contentos, supongo. Nunca había visto una manipulación tan flagrante, diciendo la verdad.

Ustedes saben (nos conocemos tiempo ha) que detesto el catastrofismo, al que tan dados son ciertos medios, mal rayo les parta. Pero no es menos cierto lo contrario: que se hable de las desgracias con una sonrisa en la boca, a saber: cuando nos cuentan el descenso de los muertos, y éstos se cuentan por centenas ¿Lo harían de esa manera si uno de ellos fuese su padre? Lo dudo.

Lo dijo hace mucho MacLuhan: «El medio es el mensaje». Y tanto: no hace falta mentir para engañar vilmente al personal: basta con envolver la desgracia en un rostro sonriente. O hablar mucho tiempo de los cientos de ataúdes ajenos: italianos, británicos, franceses y por ahí seguido. Asco me dan (los manipuladores).
(Artículo publicado en HOY el 10 de mayo de 2020)

Economía/Social

Posiblemente esta sea una oportunidad única para poner orden y en claro un asunto de mucha importancia que se ha ido transformando en un mercado clientelar donde caben muchas opciones y artimañas

JOSÉ JEREZ IGLESIAS. Economista y doctor en Derecho

Parece que todo el mundo está de acuerdo en la obligación moral que la sociedad tiene de ser solidaria con aquellas personas que, por distintas razones y circunstancias, se encuentran en una situación de desprotección personal y familiar, fruto de cien mil circunstancias, asociadas al devenir de la vida de cada persona.

La realidad es que en este momento debemos olvidar las causas por las que esas personas han llegado a encontrarse en situación tan dramática, a pesar de la ingente ayuda de una diversidad de asociaciones, básicamente vinculadas con la iglesia católica, que prestan su más desinteresada entrega y atención a los más vulnerables.

Sin embargo, parece que ciertas propuestas dentro del Gobierno actual se encaminan a que todo el mundo, trabaje o no trabaje, tenga unos ingresos mínimos que todos tendríamos que sufragar. Sin ninguna contraprestación. Naturalmente, una propuesta de este alcance y a modo de fondo perdido, sin contraprestación alguna, nos parece completamente desafortunada. Además no está la situación, con la crisis sobrevenida del coronavirus COVID-19, como para comprometer más gasto sin más control.

Por tanto, son dos cuestiones las que pueden condicionar esta prestación, la primera es si la prestación de renta a esas personas debe hacerse sin ninguna contraprestación a cambio por quien la recibe, y si esa persona debe seguir percibiendo esta renta cuando recibe otras rentas por encima de un cierto nivel mínimo.

En mi opinión, por la dignidad de cada una de las personas que perciban esa renta, necesariamente las mismas deben ir asociadas a una contraprestación a la sociedad pagadora con su trabajo comunitario. No es, y no debería ser nunca, una cuestión de caridad o de limosna. Y me gustaría creer que la mayoría de las personas que se puedan encontrar en esta situación piensan igual que yo.

Esta vinculación de trabajo-renta evitaría el riesgo de crecimiento de la economía sumergida, es decir como las personas en esa situación aseguran un mínimo, la tentación inmediata es suplementarlo con trabajos esporádicos en ‘negro’ con la consiguiente interacción competencial con quienes sí cumplen todas las obligaciones para prestar el servicio de que se trate.

Para implementar la contraprestación de trabajo asociada a la renta básica, debería organizarse por municipios planes con objetivos para actuaciones en los términos municipales, desde limpieza de cunetas y caminos, cortafuegos en los montes públicos, calles de la población, dotar de alcantarillado a muchas calles, agua potable a muchas fuentes, pinturas, mantenimientos de parques públicos, jardines, edificios, colegios, instalaciones eléctricas, etc, y otras prestaciones.

La dedicación laboral, como contraprestación, a estos planes debe reunir algunas características, como que sea compatible con dedicar horas disponibles en las que puedan ser contratados, es decir que se pueda cobrar la prestación con flexibilidad horaria (pero continuada), con el trabajo en horas restantes de la jornada para realizar trabajos remunerados, de forma que su jornada de trabajo en conjunto pueda alcanzar la totalidad de horas permitidas legalmente.

Todo aquel trabajador que encuentre un trabajo que cubra su horario completo diario, suspende el cobro de la prestación y, naturalmente, debe tener la reanudación inmediata de la prestación y su correspondiente trabajo comunitario cada vez que vuelva nuevamente a quedarse sin trabajo.

Está meridianamente claro que una sociedad desarrollada como la nuestra tiene que implantar los mecanismos sociales correspondientes, mediantes subsidios o prestaciones, dedicados a los parados que requieren una atención muy especial, partiendo del principio de que no podemos dejar a nadie sin las ayudas necesarias para abordar las situaciones de falta de ingresos por la falta de trabajo. Pero esto no debe ser obstáculo para perseguir el fraude cuando se produzca, para conseguir que todos los ciudadanos tengan el mismo trato tributario y la misma responsabilidad, cada uno en sus circunstancias.

Posiblemente esta sea una oportunidad única para poner orden y en claro un asunto de mucha importancia que se ha ido transformando, desde hace algunos años, en un mercado clientelar donde caben muchas opciones y artimañas. Hay que ayudar, pero vamos todos a trabajar por el bien común.

Desde luego lo mejor sería poder dar los medios que se necesiten para que todo el mundo se pueda ganar la vida con su trabajo y sudor, es decir la caña y el pez, pero mientras tanto hay que ayudar a los que más lo necesitan… pero con orden y concierto.

(Artículo publicado en HOY el 8 de mayo de 2020)

Economía/Social

La pandemia actual es un caso claro de seguridad y salud para toda la población, y deberíamos aplicar las enseñanzas adquiridas en el campo laboral

MARCELO MURIEL. Ingeniero Industrial

Con motivo del Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que se conmemoró el 28 de abril, UGT Extremadura puso de relevancia la importancia que tiene la prevención de riesgos laborales en los centros de trabajo, así como una buena evaluación y planificación de los mismos para evitar accidentes que en algunas ocasiones tienen «el peor de los desenlaces», la pérdida de la vida humana.

Son declaraciones textuales recogidas en la prensa regional, afirmaciones que comparto totalmente y que he tenido la oportunidad de poner en practica. Con una correcta implementación de un sistema de prevención, bien definido y compartido por todos en una empresa pueden obtenerse resultados muy positivos. En Catelsa pasamos de tener mas 30 accidentes con bajas cada año, a lograr estar dos años consecutivos sin accidentes con baja. ¿Cuáles son los secretos para lograr unos resultados tan relevantes? Yo destacaría dos: La formalización de un sistema conocido por todos, donde se planifiquen y analicen todas las acciones, y la visualización notoria de alguno de los EPIs (Equipos de Protección Individual), que nos recuerde permanentemente que no hay que relajarse en temas de seguridad.about:blank

En el caso de Catelsa se definió un manual de prevención, que incluye un sistemático análisis de las situaciones de riesgo y ‘casi-accidentes’, arbitrándose correcciones y/o adaptación del entorno de trabajo.

En cuanto a la visualización notoria de alguno de los EPIs, decidimos hacer obligatorios para todo el personal de la empresa y sus visitantes calzado de seguridad y protectores auditivos.

Se preguntarán a qué viene toda esta disertación sobre la seguridad en el trabajo. La pandemia actual es un caso claro de seguridad y salud para toda la población, y deberíamos aplicar las enseñanzas adquiridas en el campo laboral.

¿Dispone el Gobierno un sistema de prevención de pandemias donde se evalúen los riesgos y planifiquen las acciones? Por lo vivido, parecería que no, pero en 2005, durante el Gobierno de Zapatero, y como consecuencia de la crisis del coranovirus SARS, se promulgó el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Gripe, actualizado en diciembre de 2006. Luego si el sistema si existe, ¿por qué no se ha dado a conocer y no se ha aplicado? ¿Se imaginan las consecuencias penales para un director de una empresa que mantuviera en un cajón el Manual de Prevención y se produjera un accidente letal?

Respecto a la visualización notoria de algún EPI, nos enfrentamos al debate de mascarilla si o no. La mascarilla, al igual que el zapato, ofrece una protección real, aunque no fuera completa frente al riesgo pero, además, el hecho de ponérsela, y ver a los demás con ella, nos traslada a un entorno de responsabilidad que evita que nos relajemos en otras medidas de protección.

Las cosas nunca suceden por casualidad, el tema es profundizar sobre las causalidades que están detrás de los acontecimientos, porque «la seguridad, como la calidad, se fabrican».

(Artículo publicado en HOY el 8 de mayo de 2020)

Ciencia y Tecnología

Los estudios de anticuerpos permiten conocer la tasa de infectados de una población. En torno al 60%-70% de estos dificultará la circulación del virus. Sería una vacunación natural. La meta para ‘normalizar’ la vida

AGUSTÍN MUÑOZ SANZ. Médico.
Vicepresidente y portavoz de la Academia de Medicina de Extremadura.

Son muchas y variadas las noticias publicadas y comentadas respecto al coronavirus pandémico. Y sobre los problemas médicos, sanitarios, económicos y políticos que está generando. Está de moda el asunto de los anticuerpos (pruebas rápidas y serología convencional), pero inquieta que se hable a la ligera de un asunto tan complejo. Un problema (la validez, certeza e interpretación de los análisis vigentes) que tiene preocupados y ocupados a numerosos científicos talentosos y es el objetivo principal de varias multinacionales del sector. Puede ser oportuno recordar conceptos de forma sencilla y entendible. Lo dicho aquí sirve hoy. Las esperanzas de muchas personas en relación con la pandemia de la COVID-19 están centradas en el ‘valor de los anticuerpos’. Interesa a los políticos, sanitarios, personas infectadas, periodistas y población general.

¿Qué son los anticuerpos? Unas moléculas producidas por células del sistema inmune de los organismos complejos (como el ser humano) para defenderlo de agresiones microbianas externas. Cuando un virus o una bacteria agrede al humano por primera vez, su sistema inmune examina al microbio (a sus moléculas de virulencia o antígenos: en el coronavirus, la famosa proteína S o spike y otras). Las células inmunitarias humanas responden produciendo inmunoglobulinas (anticuerpos), toman nota del microbio visitante y guardan el perfil antigénico del mismo (su fotografía) en la memoria inmunológica. El recuerdo se activará en futuras visitas del microbio (reinfecciones). Es el mecanismo biológico de las vacunas: una respuesta inmediata de anticuerpos cuando llegue el microbio combatido por la vacuna (por ejemplo, el virus de la gripe anual).

¿Cuántos tipos de anticuerpos hay? Cinco: IgG, IgM, IgA, IgE e IgD. Ig significa inmunoglobulina (es decir, anticuerpo). Nos interesa recordar a IgM, IgG e IgA. Los IgE (relacionado con alergias) y los IgD no entran ahora en el asunto tratado.

¿Cuáles responden frente a una infección? IgM e IgG e IgA.

¿Todos protegen de infección? No. Los anticuerpos sirven para hacer el diagnóstico de una infección activa o pasada. A veces también protegen al sujeto infectado frente a un segundo ataque del mismo microbio (reinfección). Pero necesitan tener la capacidad de neutralizar al microbio (anticuerpos neutralizantes) interfiriendo en algunos de los mecanismos de virulencia del mismo: por ejemplo, en la entrada en las células humanas. La respuesta inmunológica no neutralizante no protege. Habrá seropositividad, pero no inmunidad protectora. Esto es muy variable en una población y en una misma persona. Hay respuestas favorables con protección y otras no. Los no protegidos (no inmunes) pueden volver a infectarse e infectar a otros. Un problema serio entre los sanitarios y los cuidadores de los centros de acogida.

¿Qué expresan los análisis de anticuerpos? Un sujeto expuesto al microbio será positivo por regla general (hay excepciones). Hay diagnóstico seguro y no hay certeza de inmunidad. Un ejemplo es el virus del sida (VIH): sus anticuerpos son no-neutralizantes (no protegen), pero diagnostican (los positivos están infectados).

¿Qué anticuerpos produce el virus pandémico? Tres: IgM, IgA e IgG. Los produce el sujeto infectado a los 7-10 días de infectarse (mayor cuantía entre los días 14 y 24). Primero aparecen los IgM/IgA, luego los IgG. Los IgM/IgA desaparecen en días o semanas. Los IgG durarán semanas, meses o años. Ahora (primeros de mayo 2020) se desconoce el tiempo que durarán. Por el comportamiento de otros coronavirus mejor conocidos (los respiratorios habituales y los epidémicos SARS y MERS), se sabe que la inmunidad puede durar varios meses o incluso hasta dos años. No hay inmunidad duradera o de por vida (como sucede con el sarampión).

¿Diagnostican los IgM/IgG del coronavirus pandémico la COVID-19? Sí. Según la cronología de la infección pueden ser positivos ambos, positivo uno solo o ninguno. Escenarios posibles:

a) Ambos (IgM/ IgG) negativos: No hay infección. Excepciones: periodo ventana y falsos negativos. Si hay infección y el análisis se hace en los siete primeros días (es el periodo ventana), pueden ser todavía negativos, pero un análisis de PCR (técnica genética) detectará el virus (a veces tarda más). Una situación real e indeseable es la negatividad de anticuerpos habiendo infección fuera del periodo ventana (son falsos negativos). Algunas técnicas del mercado no funcionan adecuadamente. Es muy importante saberlo.

b) Uno solo (IgM o IgG) positivo: el significado es distinto según la clase de anticuerpo: simplificando, IgM positivo/IgG negativo indica infección reciente y activa. IgM negativo/IgG positivo puede indicar infección pasada.

c) Ambos (IgM/IgG) son positivos: Hay infección activa. El sujeto (asintomático, presintomático o enfermo) puede contagiar a otros.

¿Sirven los estudios poblacionales de anticuerpos? Sí. Permiten conocer puntualmente la tasa de infectados de una población. Informan del grado de inmunidad grupal. En torno al 60%-70% de la población infectada (con o sin síntomas) dificultará la circulación del virus. Sería una vacunación natural. La meta para ‘normalizar’ la vida.
(Artículo publicado en HOY el 7 de mayo de 2020)

Economía/Social

Sin abandonar el presente, quienes nos gobiernan debieran estar ya pensando en el futuro: en cómo vamos a salir del agujero y cómo encararemos el mañana para enderezar la economía en los países afectados, como España.

TERESIANO RODRÍGUEZ NÚÑEZ. Periodista

NO hace tanto que se nos vino encima la pandemia del coronavirus. Y sin embargo, parece que lleváramos sufriéndolo una eternidad. Los que ya tenemos un puñado de años seguro que recordamos alguna situación en la que un mal se propagó de forma especial y bastante rápida, pero nada que ver con lo que estamos viviendo. Echo la vista muchos años atrás hasta los años de mi infancia y recuerdo, por ejemplo, el sarampión y sus acometidas: se daba por hecho que todos los niños tenían que pasarlo una vez, con lo cual quedaban inmunizados. Por eso no era raro que, cuando el mal había afectado a un niño se provocara el contagio de algún hermano que no hubiera pasado por el aro y así se acababa de una vez. Por supuesto que aquello no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo, ni en la velocidad de propagación y de contagio ni en los efectos. Cierto también que no recuerdo una pandemia que se haya extendido tan rápidamente por el mundo, que haya afectado a tantas personas ni causado tantas muertes. Y eso, en una época de la historia del mundo cuando pareciera que todo estuviera bajo control.

El tema es de tal gravedad, que ya no es que merezca una atención especial: es que sin ella, países del mundo desarrollado como España se encontrarían frente a una dificultad a la que nos costaría mucho hacerle frente. A nivel popular, es decir, a la vista de lo que preocupa al ciudadano normal, lo que más le sale de ojo es que se hayan establecido limitaciones totalmente desconocidas por inusuales, como el confinamiento. En los años que tengo y no son pocos, no he conocido una situación como la actual: tanto si nos referimos a la manera y velocidad como se ha expandido por el mundo el coronavirus, como a las personas que ha afectado y a las consecuencias que ya está teniendo y otras graves que vendrán. La rapidez en su expansión global, los efectos sanitarios que está teniendo, los muertos que ya lleva causados y los desastres económicos que traerá consigo… no creo que tengan precedente.

Entiendo que en el ámbito popular, lo que más ha llamado la atención ha sido el confinamiento, diría que muy bien aceptado y seguido, a juzgar por el comportamiento de la inmensa mayoría de ciudadanos, aunque nunca falten cuatro payasos –y utilizo el vocablo en su sentido más peyorativo– que tienen que dar la nota saliendo a pasear una gallina, por ejemplo. Y menciono el confinamiento, no por su gravedad en sí, sino por el numero de personas a las que afecta y la trascendencia que tiene en el ámbito laboral, productivo y económico. Es este un aspecto en el que muchas personas que no se ven directamente afectadas no piensan, pero a cualquiera se le alcanza lo que supone tal contingencia en la economía general del país.

Ni que decir tiene que un parón en la producción general del país tiene efectos que pueden afectar gravemente a la economía del mismo. Esa es la razón por la que se adelantó la vuelta al trabajo en aquellas empresas en las que la actividad no supone un riesgo grave de contagiar a los trabajadores ni de expandir la pandemia. Claro que hay otro sector cuyo trabajo es fundamental y del que no se puede prescindir a pesar del peligro que entraña. Me refiero al sector sanitario. Médicos, enfermeras, auxiliares… todos los que tienen relación directa con los enfermos hospitalizados, corren un riesgo, que para remate puede verse agravado cuando se carece del material adecuado: algo que, por desgracia, no ha sido tan raro. Pero este personal, por su actitud y su entrega, bien merecen quitarse el sombrero ante ellos.

Capítulo aparte merecen los especuladores sinvergüenzas, a los que no les importa jugar con la salud o incluso la vida de los demás. Piénsese, por ejemplo, en el trajín que ha existido con material sanitario como mascarillas y similares, donde no han faltado los desaprensivos que han comerciado con material falsificado, sin importarles las graves consecuencias que ello puede acarrear.

En toda esta historia del coronavirus hay otro capítulo del que apenas se habla… y no será porque no tenga importancia. Se trata de las repercusiones económicas. El gobierno de turno, bajo la batuta de un presidente aficionado a las pláticas hueras y al uso del botafumeiro, habla como si estuviéramos en el mejor de los mundos y como si bajo su gobierno todo fueran ‘tortas y pan pintado’. Pero lo cierto es que, a juicio de los economistas rigurosos y desapasionados, el futuro económico que nos espera no es para echar las campanas al vuelo. Sus análisis dan como resultado una crisis económica que se hará sentir más pronto que tarde, especialmente en los países de la Unión Europea que se han visto mas duramente afectados y cuya economía se verá tocada gravemente en sectores vitales para ellos, como puede ser el turismo, En esa lista ocupan los lugares de cabeza Italia y España.

Se podrá decir, como salida, que lo más importante ahora son las personas, comenzando por los enfermos y el personal sanitario que sigue al pié del cañón. Cierto. Pero quienes nos gobiernan, sin abandonar el presente, debieran estar ya pensando en el futuro: en cómo vamos a salir del agujero y cómo encararemos el mañana para enderezar la economía en los países más afectados, España uno de ellos, que sin duda saldrá gravemente tocada y toqueteada. En la Unión Europea ya hay quienes están pensando no en cómo se podrá reconstruir la economía, sino en cómo podrán ellos huir de la quema: Holanda, por ejemplo. Y no creo que sea el único. Así que… a ver si Pedro Sánchez y sus compañeros de tarea dejan la palabrería y se ocupan de lo que realmente nos importa.

(Artículo publicado en HOY el viernes 1 de mayo de 2020)

Economía/Social

Nuestro débil modelo productivo va unido a un modelo de desarrollo social bastante más compatible con la crisis. Todo ello unido a un sistema sanitario cuidado, nos proporciona un modelo vital menos brillante pero más seguro.

CECILIO J. VENEGAS FITO. Farmacéutico

LAS guerras, para ser buenas, las han de encomendar a los dioses, aceptarlas los príncipes, justificarlas los filósofos y ejecutarlas los capitanes. Así nos indica Antonio de Guevara (1480-1545), uno de los grandes autores renacentistas españoles, su visión de los conflictos.

Y conflicto es, y de cuantía mayor, la batalla actual que libra la ciencia, la economía y la política y en general toda la sociedad mundial contra esa hebra de ARN, desbocada en su apetencia de replicación y estragos que es el virus denominado SARS-CoV-2, determinante del síndrome COVID-19.

Llevo cumpliendo con el correspondiente confinamiento, y trabajando a la vez en esta nuestra Extremadura que, según los datos de los que disponemos, y aún con la lacerante afectación de muchas de nuestras residencias de mayores, se ha defendido y defiende de la pandemia de un modo brillante, con unos ratios de afectación, mortalidad y casos nuevos y totales francamente buenos.

La epidemiología que cursé explicaba que cualquier asunto relacionado con una enfermad transmisible tiene una causa principal, conocida o no, y que resultan determinantes para su abordaje y detención las causas secundarias que inducen al alza o a la baja exponencial del número de casos y su afectación a los individuos.

Podría inicialmente pensarse que precisamente en Extremadura, que registra los menores ratios de renta per cápita, PIB nominal en el puesto 15, industrialización, consumo energético y de combustibles, competitividad turística, infraestructuras ferroviarias y un larguísimo etcétera, estuviera peor preparada que otras para afrontar un tsunami de estas características para la salud de sus habitantes. Y, sin embargo, está resultando al contrario en todos los sentidos. Nuestro débil modelo productivo va unido a un modo de desarrollo social bastante mas compatible con la crisis. La mitad de Extremadura es rural y la mitad urbana no contiene índices de masificación extensiva. Todo ello unido a un sistema sanitario cuidado, nos proporciona un modelo vital quizás menos brillante pero sí, desde luego, más seguro.

El abordaje del modo de vida que debe decidirse por parte de cada individuo para situarse dentro del mundo urbano o rural preocupaba ya a Emilio Zurano cuando conferencia en el Madrid de 1926 y motejaba de gravísimo problema nacional el que con engrandecer las ciudades se ayuda a la despoblación de los campos, se fomenta la pobreza y la miseria del país.

Para Zurano la verdadera riqueza de España está en la mayor perfección y extensión posible del cultivo de sus tierras, a la vez que determina que España es la única nación de Europa que puede salvarse de la catástrofe económica si juiciosamente atiende a su agricultura y a sus tesoros naturales.

Nos indica que una gran ciudad es un gran estómago que consume. Y una vega y una huerta, un manantial de frutos que siempre tienen lugar preferente en el mercado universal. Para él los verdaderos ejércitos que defienden a España son sus labradores, pescadores; todos los demás vivimos a costa suya. Y finalmente que la cultura de un país es proporcional a la estimación que hace de su agricultura.

Y aún muchos años antes el ya nombrado Guevara, humanista, cortesano y obispo, publicó en Valladolid su ‘Menosprecio de Corte y Alabanza de Aldea’ (1539), libro que influyó no solo a autores españoles (Pedro de Navarra, Diferencia de la vida rústica a la noble, 1567) o gallegos, (Coplas en vituperio de la vida de palacio y alabanza de aldea), sino que fue traducido al momento al francés (Lyon, 1542), al inglés (Londres, 1548), al italiano (Florencia, 1601) y al alemán (1604). De él se ocupó Juan Martí en admiradas palabras: «Los grandes de Castilla son como estrellas en el firmamento, y pueden lo que quieren».

Juzguen los lectores si lo siguiente no es dar en la diana: «Que la vida de la aldea es más quieta y más privilegiada que la vida de la corte. Es privilegio del aldea, en especial si es un poco pequeña, que no moren en ella físicos mozos, ni enfermedades viejas, del cual privilegio no gozan los de los grandes pueblos; porque de cuatro partes de la hacienda, la una llevan los locos por chocarrerías que dicen, la otra llevan los letrados por causas que defienden, la otra llevan los boticarios por medicinas que dan y la otra llevan los médicos por sus curas que hacen. ¡Oh!, bendita tú, aldea, y bendito el que en ti mora, pues allí no aportan bubas, no se apega sarna, no saben qué cosa es cáncer, nunca oyeron decir perlesía, no tiene allí parientes la gota, no hay confrades de riñones, no tiene allí casa la ijada, no moran allí las opilaciones, no se cría allí bazo, nunca allí se calienta el hígado, a nadie toman desmayos y ningunos mueren de ahítos. ¿Qué más quieres que diga de ti, ¡oh, bendita aldea!, sino que si no es para edificar alguna casa no saben allí qué cosa son arenas ni piedra?» Quizás sea intentar hacer de nuestra necesidad virtud. Pero es nuestra virtud. Al día de hoy, nuestra gran virtud.
(Artículo publicado en HOY el 29 de abril de 2020)

Economía/Social

En este Pacto Básico de Recuperación, los partidos políticos deben acordar los aspectos más importantes que puedan ayudar a superar esta crisis, y se necesitará un análisis técnico y profundo para proponer recortes de gasto público.

JOSÉ JEREZ IGLESIAS. Economista y doctor en Derecho

PRETENDER que todo el mundo vuelva a trabajar como si aquí no hubiera pasado nada es ciencia ficción. ¿Quién planea ahora sus vacaciones de verano? ¿Cuánta gente tomará un avión o un crucero mientras no haya un remedio o una vacuna para el COVID-19? Y así podíamos seguir apuntando todo cuanto está hoy en el aire.

Siendo optimistas las restricciones al confinamiento se hará de manera paulatina, y ciertos sectores tardarán en volver a registrar las cifras previas a esta crisis. Estamos ante una crisis mundial, nunca conocida, cuya profundidad ignoramos en su autentica dimensión, pero sí podemos hacer alguna estimación para aproximarnos a su importancia. Las primeras estimaciones es que se habrá destruido más de un millón de puestos de trabajo (ahora hay 650 mil ERTES y 350 mil directos al paro ), aunque no se descarta alcanzar cifras superiores, incluso alcanzar 1,5 millones, en torno a un 20% de la población activa. Es posible que se triplique la peor cifra de la crisis financiera de 2009. Desgraciadamente esta magnitud tendrá efectos muy duros durante algún tiempo hasta alcanzar un nivel de empleo como el anterior a esta crisis.

Por otro lado, los analistas ya estiman la caída del PIB esté entre un 7% y un 8% en España, dependiendo de las regiones y de la duración del tiempo en volver a lo que pudiera ser la normalidad (¿). Siendo realistas tenemos que asumir que la suspensión del confinamiento se hará de manera paulatina, especialmente para personas mayores, y por ello ciertos sectores tardarán en volver a registrar las cifras de actividad previas a esta crisis.

A todo esto hay que añadir el efecto que tendrá, sin duda, en las cuentas públicas. La situación de la deuda pública de España a final de 2019, se sitúa en un 95% del PIB (deuda de más de un billón de euros ), lo que significa que debemos el montante de los presupuestos anuales de más de seis ejercicios, es decir estamos en un nivel de deuda insostenible, por encima del límite que los expertos consideran máximo, un 60% aproximadamente del PIB.

¿Qué hacer? Lo razonable sería incentivar la economía por la vía de bajar los impuestos para que la actividad pueda volver a su nivel y así recuperar el empleo. Habría que bajar la imposición fiscal a la actividad económica y al ahorro. Aunque transitoriamente suponga aumentar el endeudamiento. A corto plazo el objetivo debe ser no ahogar a las empresas y autónomos, que han de ser los que recuperen el país. Hay que establecer rebajas o exenciones temporales de impuestos que ayudarán a ganar competitividad y una pronta recuperación. Se necesita austeridad pública y eficiencia reduciendo el gasto público.

Es necesario que todas las fuerzas políticas, al menos las representativas, lleguen a un consenso político y acordar un Pacto Básico de Recuperación (PBR), o algo parecido a los Pactos de la Moncloa. En este Pacto Básico de Recuperación, los partidos políticos deben acordar los aspectos más importantes que puedan ayudar a superar esta crisis, se necesitará un análisis técnico y profundo para proponer algún tipo de recorte del gasto público para hacer frente al recorte de ingresos y al aumento del gasto emergente. En conjunto, debería tratarse de reducir el presupuesto anual en una magnitud próxima al 5%. Para abordar esta situación habría que reducir el gasto público anual en una cifra próxima a 17.500 millones de euros. No hace falta incidir en la imprescindible necesidad de austeridad de todos, muy especialmente de los que tienen vocación de dedicación a la política. Es decir, se necesita austeridad y eficiencia, reduciendo el gasto público que objetivamente no sea estrictamente necesario, con el objeto de poder dedicar recursos a incentivar la economía y a atender a las personas que se encuentren en situaciones desfavorecidas. Necesitamos establecer un gasto de las administraciones planificado para tiempos de crisis, tiempos parecidos a ‘tiempos de guerra’. Todo lo no necesario sobra para atender con más cobertura todas las necesidades.

Sueldos y Salarios, dietas y gastos de representación, viajes, estancias, etc, del personal no funcionario, y algunos aspectos de los funcionarios, de las administraciones centrales, autonómicas, provinciales, locales y adyacentes deben ser revisadas a la baja con lupa, entre otras cuestiones que habría que revisar. La situación es de extrema gravedad y requiere decisiones adecuadas a la magnitud de la crisis sobrevenida, decisiones que con toda seguridad deberán ser difíciles, apropiadas y contundentes. Ahora nuestros políticos y nuestro pueblo deben poner de manifiesto su capacidad de superar esta grave emergencia, especialmente con planes de atención a las clases más desfavorecidas.
(Artículo publicado en HOY el 18 de abril de 2020)