El coronavirus desempeña con eficacia su afán: mutando y matando.
¿Y si cumpliéramos a rajatabla la locución latina adverbial ‘mutatis mutandi’? En lengua romance, cambiando lo que se debe cambiar


AGUSTÍN MUÑOZ SANZ. Infectólogo, profesor titular de la Universidad de Extremadura y miembro de Club Sénior.

Entre las preocupaciones de los defensores de la vacunación anticoronavirus están contrarrestar los argumentos esgrimidos por los movimientos antivacunas, amén de tranquilizar y persuadir a los indecisos. Los oponentes propalan que las vacunas ARNm, de rango genético, alteran el genoma humano. Defienden que una secuencia de ARNm sintetizada en un laboratorio podría integrarse en el ADN de las células del vacunado y modificar su genoma. La FDA (USA) y el Instituto Robert Koch (Alemania) aseguran que las vacunas ARNm no entran en el núcleo celular, donde reside –protegido– el ADN. Ambos organismos certifican que las vacunas no son terapia génica. ¿Está dicho todo sobre la interacción genética entre coronavirus y humanos?
El genoma humano (ADN) acoge segmentos de virus, por ejemplo, los retrovirus endógenos, que representan el 5%-8% del saldo total genómico. También contiene el denominado LINE-1 (siglas en inglés del Elemento Intercalado Largo-1), una secuencia genética movible capaz de crear o invertir mutaciones. LINE-1 acumula restos evolutivos de virus antiguos integrados en el genoma humano (como perlas de un collar) en cuantía del 17%. La expresión de LINE1 puede ser aumentada por virus (VIH, SARS-2) y ciertas moléculas biológicas naturales.
Un estudio experimental reciente, pendiente de sortear la necesaria revisión por pares de expertos en una revista de prestigio (garantía de control científico externo), y realizado en el MIT (Massachusetts Institute of Tecnology) y en la Universidad de Harvard, demuestra que las células humanas infectadas con el SARS-2 aumentan la expresión del LINE-1 capaz de integrar (mediante retrointegración) secuencias genéticas del virus en el genoma humano (esto se llama quimera). Los genes quiméricos ordenarían la síntesis de la proteína N vírica, un componente de la estructura viral. También lo puede hacer el virus del sida.
El novedoso fenómeno abre nueva vías de investigación de un virus que sorprende a diario a los más listos de la clase. Si el experimento del MIT/Harvard se demostrara ‘in vivo’, en animales y en humanos, permitiría preguntarse lo siguiente: ¿Reinfección o reactivación?
Las reinfecciones (volver a infectarse un infectado), siendo posibles, son raras. La mayor parte de los pacientes con una PCR positiva, tras haber sido negativos en dos ocasiones previas (al alta del hospital o del centro de salud), en verdad tendrían una reactivación, y no una reinfección. Las reinfecciones se deben a una variante vírica distinta a la primera. Pero, muy importante, no se reproduciría el genoma del coronavirus completo, sino solo la proteína N, carente de capacidad de contagio. Los sujetos con reactivación no serían contagiosos.
¿Y qué significaría esto en la práctica médica? ¿Revisar las PCR? El supuesto anterior plantearía revisar los protocolos de las pruebas de PCR realizadas en el seguimiento del paciente, antes de dar el alta y de incorporarse a su vida social y laboral. El lector habitual de este periódico acaso recuerde un
artículo previo (‘Un disparo en la oscuridad’, HOY, 15 de septiembre) donde analizamos este importante asunto.
¿Respuesta inmune favorable? La presencia de la proteína N, sintetizada merced a la expresión aumentada de LINE-1, podría estimular de forma prolongada el sistema inmunológico humano. Se trataría de una estrategia biológica capaz de neutralizar al virus. Un efecto beneficioso o ventaja adaptativa para el humano y deletéreo para el virus. Sería como una vacuna natural: en lugar de utilizar el RNAm sintético de las vacunas Pfizer/Moderna que secuencia la proteína S (Spike), el antígeno provocativo
de la respuesta inmunitaria sería la proteína N (nucleocápside) inducida por el LINE-1 natural. Pero…
¿Respuesta inmune desfavorable? El aumento de la expresión del LINE-1 humano provocado por SARS-2 o el VIH también ocurre cuando se exponen las células experimentales humanas a citocinas (unas moléculas proinflamatorias sintetizadas por otras células). Esto podría provocar efectos indeseables: a) una respuesta inmunitaria excesiva y pronta (la famosa tormenta de citocinas) con enorme daño multiorgánico, incluso la
muerte; b) una respuesta inmunitaria más suave, prolongada y persistente, origen de fenómenos autoinmunes; es decir, de daños en los tejidos y órganos del sujeto infectado (las enfermas de lupus eritematoso conocen el calvario); y c) incluso –quién lo sabe– podría explicar algunos de los
síntomas que maltratan a los pacientes covid-19 de larga duración (el 10% de los infectados). Este último supuesto no es del MIT/Harvard.
En fin, hay un universo de cuestiones. Y lo que nos falta por aprender. Mientras los humanos dilapidamos el tiempo compitiendo en comportamientos indicativos de una involución de la especie (¡pobre
Darwin!), el coronavirus –miembro notable de la cofradía de los virus ARN– desempeña con eficacia su afán: mutando y matando. Pregunta final: ¿y si cumpliéramos a rajatabla la locución latina adverbial ‘mutatis mutandi’? En lengua romance.cambiando lo que se debe cambiar.

Artículo publicado en el diario HOY el sábado 2 de enero de 2021.

El Club Sénior de Extremadura tuvo un gran protagonismo en el I Foro de la Fundación Primera Fila, entidad de carácter internacional que trabaja en favor de la Integración de Colectivos en Riesgo de Exclusión Social de Extremadura, con su participación en el encuentro online celebrado el pasado 29 de diciembre en el que intervinieron los miembros de la directiva José Julián Barriga, presidente; Florentino Reinoso, secretario general, y Cecilio Venegas, vocal y presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz además de portavoz del Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura. La “Silver economuy, una opción de futuro para Extremadura” fue el tema del debate, que fue moderado por José Antonio Lagar, presidente de la Fundación, y en el que también intervino la gerontóloga y ex directora general de Asispa Sabina Camacho.
La presencia del Club Sénior en el foro se justificaba por su implicación en los problemas sociales de la región y muy concretamente en los de los colectivos de jóvenes y mayores, los más necesitados de atención. Las dos últimas publicaciones, ‘Extremadura, jóvenes sin futuro y un futuro sin jóvenes’ y ‘Protección a nuestros mayores:asignatura pendiente” de los son reflejo de esa inquietud por la situación de esos dos sectores que son ahora los más castigados por las crisis que padecemos.

En el siguiente enlace pueden seguir el desarrollo del interesante debate

Nuestro compañero en el Club Sénior, Fernando López Rodríguez, catedrático en la UEX, dirigido un trabajo de investigación universitaria sobre los costos de la energía y su repercusión sobre la economía extremeña.

Siendo Extremadura la región con la renta y el PIB más bajos de España, en unos momentos de la crisis generada por el COVID 19, se debe aprovechar para rebajar el precio de la energía para distintos usos, entre ellos el industrial, igual que se ha hecho con Baleares, Canarias y País Vasco, con el fin de conseguir que las empresas dispongan de un incentivo para instalarse en la región, aprovechando también que se genera mucha energía renovable, y así conseguir dinamizar la economía. Extremadura no puede seguir siendo la región con el PIB más bajo de España, sin visos de converger con la media de las comunidades. Es necesario tomar medidas y una de esas medidas puede ser rebajar el precio de la electricidad. El estudio propone una bajada de los costes regulados y peajes en un 43,12 %, lo que se traduce en un descenso de precios para los consumidores domésticos del 35%, y del 50% para los clientes industriales, lo que es muy interesante para los consumidores extremeños y es un incentivo más para las nuevas empresas que quieran instalarse en la región.
Esta es la principal conclusión de un trabajo de investigación universitario dirigido por nuestro compañero del Club Sénior Fernando López, catedrático de la Universidad de Extremadura. Por su indudable interés lo ofrecemos a nuestros socios en el siguiente enlace.

Las sesiones se desarrollaron de forma telemática con un amplio seguimiento de socios

Para el pasado martes 15 de diciembre el Club Sénior de Extremadura tenía convocadas dos sesiones estatutarias, una de carácter extraordinario y otra ordinario, que en ambos casos se desarrollaron de forma telemática debido a las limitaciones y medidas adoptadas a causa de la actual pandemia. En ambos casos la participación de socios fue notable teniendo en cuenta la novedad del procedimiento y la complejidad tecnológica que conlleva. El seguimiento permitió cumplir adecuadamente los requisitos jurídicos para dar validez a los acuerdos adoptados. En la asamblea extraordinaria fue aprobada por unanimidad la actualización de los estatutos tras un breve debate en el que fueron expuestos algunos puntos de vista.
Pulsando en el siguiente enlace pueden acceder al resumen de ambas sesiones.

El prestigioso y solvente medio digital ’65 y más’, orientado hacia las personas mayores, recoge una amplia entrevista al presidente de nuestro Club Senior, José Julián Barriga, ilustrada con imágenes de diferentes actividades y encuentros que se han celebrado en los casi nueve años de recorrido. Los más diferentes medios tanto extremeños como foráneos han dedicado una amplia cobertura a nuestro club a raíz de la publicación del libro ‘Mil propuestas para la Extremadura del futuro’, que ha tenido una amplia repercusión no sólo en el plano informativo sino también en los ambientes políticos, económicos y sociales. Desde finales de verano José Julián Barriga ha desplegado una intensa labor de promoción del libro con intervenciones en cadenas de televisión y radio, declaraciones a medios escritos y digitales, amén de múltiples reuniones. Recientemente, ha concedido una entrevista al diario ’65 y más’, a propósito del informe que el Club Senior tiene en preparación sobre la protección de las personas mayores en Extremadura, que aparecerá próximamente. El acceso a la entrevista se obtiene desde el siguiente enlace:

https://www.65ymas.com/sociedad/jose-julian-barriga-pandemia-no-atendiendo-poblacion-mayor_20994_102.html

PEDRO MARTÍN RUIZ

El autor, licenciado en Derecho y sociólogo por oposición, experto en cuestiones de ordenación del territorio con amplia experiencia profesional en Castilla y León, Andalucía y Extremadura, señala en este interesante trabajo que no se trata de crear una nueva estructura administrativa ni aumentar el número de empleados públicos, que ya son muchos, sino reorganizar los efectivos actuales y, en todo caso, consolidar los puestos de trabajo mediante oposiciones y concursos de mérito, eliminando la temporalidad excesiva del personal contratado e interino.

La región necesita un Plan Estratégico Territorial y con la pandemia se abre una oportunidad para definir las claves del desarrollo futuro

JULIÁN MORA ALISEDA Doctor en Geografía por la UEx y doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid

SIEMPRE he venido señalando que Extremadura necesita un Plan Estratégico Territorial, pues es la herramienta clave para intervenir de forma racional sobre el mismo. Con la pandemia del coronavirus, además de una necesidad se abre una oportunidad para definir las claves del desarrollo futuro, ya que nunca hemos tenido unas directrices y propuestas adaptadas en el pasado y ello explica todo el atraso que padecemos en cualquiera de los indicadores sociales y económicos, más propios de otros continentes que de la Unión Europea en la que nos insertamos.

La ordenación del territorio, en su acepción más generalizada, se define como una técnica para delimitar los espacios geográficos según sus aptitudes para soportar con el menor impacto los diferentes usos del suelo, compatibilizando desarrollo socioeconómico y preservación ambiental.

En ese sentido, la elaboración de un Plan Estratégico para abordar el escenario poscovid, debería convertirse en un instrumento valiosísimo para vertebrar las políticas internas de la comunidad extremeña con las específicamente sectoriales (transportes, comunicaciones, hídricas, ambientales, etc.), que afectan de forma directa o indirecta al territorio, entendido este como el espacio donde se plasman no sólo los factores fisiográficos y naturales (geomorfología, geología, clima, hidrografía, vegetación y fauna) sino también los antrópicos (sistemas de poblamiento, usos del suelo, red de infraestructuras y equipamientos, estructura socio-económica, identidad cultural y el marco político-institucional).

Cualquier legislación territorial, económica o urbanística actualmente en funcionamiento o en curso de aprobación se ha quedado obsoleta (si es que ya no estaban totalmente desajustadas a la realidad de su momento al ser copias casi literales de otras comunidades sin similitudes con Extremadura, lo que viene a ser como recetar el mismo médicamente al hipertenso que al diabético) por mor de las circunstancias adversas que atravesamos. Consiguientemente, tenemos que afrontar un escenario totalmente nuevo en el que encontrar, tras tantos intentos fallidos desde que somos comunidad autónoma, nuevas oportunidades a través de la explotación racional de nuestras ventajas comparativas en la inmensa dotación de recursos naturales (hídricos, agrarios, geológicos, mosaicos geográficos, etc.) para transformar y generar cadenas de valor.

Para ello, tenemos que servirnos de las lecciones aprendidas de las malas praxis para evitar situaciones kafkianas como Isla de Valdecañas, que casi nos cuesta un disgusto económico semejante dislate, además de una inseguridad jurídica para el futuro.

Sin mencionar los enrevesados y demorados planes urbanísticos aprobados, sustento para la implantación de actividades económicas, que se redactaron con limitaciones a la expansión de suelos urbanizables (como si en Extremadura tuviésemos un problema de crecimiento demográfico o de demanda exagerada de instalaciones industriales o residenciales), trasplantados desde mentalidades urbanas a nuestro «rural profundo». Todo ello, unido a cuestiones de fiscalidad más elevada, burocracia excesiva y exasperante, que hacen desistir a cualquiera con iniciativa emprendedora, explica la dinámica regresiva de nuestra región en todas las variables oficiales al uso.

Este despropósito planificador conllevó, a pesar de nuestras reiteradas advertencias públicas, a delimitar y clasificar zonas ambientalmente protegidas que no reunían los criterios científicos para tal caracterización y que están suponiendo una ‘camisa de fuerza’ que inmoviliza nuestra imperiosa necesidad de desarrollo regional.

Se ha verificado en las últimas décadas que los tradicionales documentos aprobados a modo de panacea, ya sean los de la Economía Verde y Circular 2030 (suena irónico ese título en Extremadura, donde abundan los espacios boscosos y la circulación demográfica es la emigración y la regresión poblacional) o las Agendas de Reactivación o los enésimos Planes de Empleo, sólo están sirviendo para acentuar la debilidad estructural y contribuyendo a afianzar el dramático futuro que se cierne sobre nuestra comunidad autónoma.

Sé que no es políticamente correcto lo que vengo señalando desde hace muchísimo tiempo, pero las estadísticas son tozudas y acaban aliándose con las proyecciones que realizamos. Por tanto, para evitar que Extremadura mantenga esta tendencia al suicidio colectivo, tengamos el coraje de cambiar radicalmente el rumbo como ya dije hace unos meses en la Real Sociedad Económica Amigos del País, máxime ahora que las circunstancias nos impelen a ello. Mejor mudar de tratamiento cuando todavía nos quedan algunas fuerzas que continuar con esas medidas de efecto placebo hasta quedar exangües.

En definitiva, repetir lo mismo de siempre nos mantiene sedados en la pobreza e instalados en la consiguiente fuga de capital humano joven (lo más preciado que tenemos en el presente para el futuro). Y ello nos ha situado al borde del abismo como región, hasta el punto que si no quebramos las lúgubres tendencias desapareceremos del mismo modo que las especies faunísticas amenazadas de extinción: por desaparición de su hábitat o por su incapacidad reproductiva. Ambos escenarios están presentes en Extremadura: un territorio sin explotar racionalmente (inhabitable), con una sangría migratoria que impide el relevo generacional y nos retrotraerá al siglo XIX.

Desde la universidad seguimos estando disponibles para colaborar con los poderes públicos, puesto que también somos administración y hemos asumido un compromiso desde el conocimiento para la transformación de las estructuras socioculturales y económicas de esta tierra tan extremamente necesitada de una estrategia territorial.

Extremadura necesita industrializarse, transformar sus recursos naturales en su territorio, vigorizar su sociedad civil, reorientar la Universidad, incrementar el espíritu emprendedor de los jóvenes, lograr una administración pública más ágil.

CECILIO J. VENEGAS FITO Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz y miembro del Club Senior de Extremadura

Como una continuación de las actividades del Club Sénior de Extremadura, asociación que agrupa a 300 profesionales agregados en torno a los intereses generales de la región, se planteó a sus socios en la primavera de 2020, para editarlas en un libro, que, «con espíritu positivo y de forma proactiva», propongan medidas que impulsen el desarrollo económico y social de nuestro entorno. El lector del ensayo resultante tiene ante sí la oportunidad de calibrar el amplísimo repertorio de iniciativas que se expresan por parte del centenar de participantes que han respondido a las 24 cuestiones planteadas, distribuidas en cuatro grandes bloques: agroalimentación, industrialización, políticas sociales y sociedad civil. Son casi mil propuestas desde las más variadas perspectivas, desde los campos más técnicos y especializados hasta los humanísticos, empresariales o sociales, tan variados y plurales, como diverso y fértil es el elenco de los componentes del Club. El volumen lleva un título tan sugerente como es el de ‘1.000 propuestas para el futuro de Extremadura’.

El mundo se paró en 2020 y estamos ocupados hoy en activarlo de nuevo, sin desatender las cautelas sanitarias que necesariamente han de continuar hasta que no tengamos a mano el salvavidas de la vacuna. Se trata, pues, no solo de sobreponerse a las circunstancias aciagas de un tiempo incierto y convulso, sino de estar preparados para iniciar nuevos rumbos que puedan favorecer el progreso de los extremeños.

Se señala en el prólogo que, al inicio de la crisis, la economía extremeña ya se enfrentaba a una situación con notorias dificultades e incertidumbres en condiciones desfavorables y con evidente falta de competitividad. Los datos económicos más solventes demuestran que nuestra comunidad a fines de 2019 continuaba siendo la región con menos PIB per cápita y PIB industrial, con mayor paro y con las más altas cifras de emigración y de desempleo juvenil.

Sin embargo, la actual coyuntura provocará, en el más inmediato futuro, un crecimiento de determinados sectores relacionados con los servicios sanitarios y sociales y los bienes y aprovisionamientos agroalimentarios. No en vano fueron esos fundamentalmente los sectores declarados esenciales en el RD 463 de 14 de marzo del estado de alarma. Ello deparará una oportunidad histórica de desarrollo en aquellos territorios y sociedades que sepan adaptarse y competir en el abastecimiento de estos sectores.

Son estas las razones que aconsejaron este ejercicio de ‘positivar’ la reflexión sobre los problemas regionales. Hasta no hace mucho, hemos estado habituados al discurso regional del lamento y de autoflagelación que conducía indefectiblemente a la frustración, a la impotencia, y a la melancolía. En los últimos tiempos se ha generalizado una nueva forma de planteamiento de la realidad regional mediante la reflexión y el análisis. Han surgido variados espacios en los que se fomenta el debate para consensuar diagnósticos determinantes sobre la situación. Pero faltaba una tercera fase que es, a fin y al cabo, la que aborda este libro: «qué» hacer y «cómo» hacer el desarrollo regional, proponiendo soluciones y apostando, pues, por una actitud proactiva y comprometida con el desarrollo y el progreso. Obviamente, las hay de todo orden, desde las más elaboradas y documentadas a otras más enunciativas. Todas están teñidas del deseo de aportar con entusiasmo, pluralidad, profesionalidad e independencia. Con un estilo discursivo constructivo y ágil.

Muchas de las respuestas coinciden en señalar que la ausencia y la fragilidad de la sociedad civil es la razón principal del escaso desarrollo económico y social de la región. Por el contrario, señalan que la preeminencia de las instituciones administrativas y políticas han apantallado el mayor desarrollo de las entidades privadas y de las iniciativas sociales, y en los correspondientes capítulos se especifican algunas de las características que debe reunir las propuestas dimanantes de esta sociedad. Así, según la opinión mayoritaria de los encuestados, estas deben ser activas, formuladas con espíritu crítico, ajenas a la política y a los políticos, económicamente autónomas e independientes de la subvenciones, para poder trabajar de forma coordinada con otras asociaciones similares.

No hay duda de que existe coincidencia unánime sobre el hecho de que Extremadura necesita industrializarse, transformar sus recursos naturales en su propio territorio, tomar medidas de promoción del sector secundario, reforzar y vigorizar su sociedad civil, reorientar la Universidad a las necesidades objetivas de la sociedad, reforzar el tejido empresarial, incrementar el espíritu emprendedor de los jóvenes, lograr que el turismo, esa industria de los forasteros, se convierta en un recurso potente de desarrollo, lograr una administración pública más ágil y dinámica. Y tantas y tantas otras cosas…

El objetivo del libro no es otro que el de colaborar a que las diferentes instancias a las que compete la toma de decisiones y la gestión de las políticas activas dispongan de un repertorio de iniciativas imprescindibles para promover el desarrollo. Significa además la reafirmación de un convencimiento unánime entre los socios del Club Sénior: que sin una sociedad civil más vigorosa y con mayor presencia pública, Extremadura no podrá hacer frente a los retos que el tiempo actual presenta. 1.000 propuestas, 1.000 aportes.
(Artículo publicado en HOY el lunes, 19 octubre de 2020)