20 años de la Fundación Maimona

La generosidad individual es uno de los principales ingredientes de la felicidad. De la pandemia debiera surgir un cambio cambio en la sociedad y se de más valor a los componentes de la felicidad individual y colectiva que a la acumulación de dinero.

DIEGO HIDALGO SCHNUR Patrono fundador de Fundación Maimona y filántropo.

EN 1999 supe de los planes del grupo Prisa para salir a Bolsa. Yo había cofundado Prisa en 1971 con José Ortega Spottorno y un grupo de amigos preocupados por el futuro político de España para crear un medio independiente, El País, que facilitara la transición de la dictadura a la democracia, y era en aquel momento el segundo accionista de la sociedad. Y por lo tanto, sabía que en 2000, al vender un 22% de mis acciones, iba a ‘ser rico’ por segunda vez en mi vida.

Ya lo había sido 30 años antes, al fallecer mi madre, tuve acceso a una importante herencia, que dediqué en su casi totalidad a crear Frida, una institución con la misión de promover el desarrollo económico y social de los países más pequeños y pobres de África. Yo tenía entonces 27 años. Por lo tanto ahora de nuevo, a mis 57, se me presentaba una segunda ocasión de ser filántropo. Decidí entonces que, desde mi humilde posición, en vez de tratar de cambiar el mundo de abajo arriba intentar mejorar el mundo de arriba abajo gracias a mi mayor experiencia, madurez y haber mantenido un estrecha amistad con personajes de gran poder e influencia (Bill Clinton, Mikhail Gorbachov, don Juan Carlos I, el presidente Cardoso de Brasil y los grandes intelectuales de la Universidad de Harvard en la que llevaba cinco años).PUBLICIDADjavascript:false Powered by WeMass

A partir de 1999 fui creando una serie de fundaciones para combatir la pobreza, fomentar la democracia, resolver conflictos y mejorar la gobernanza global. La excepción que me llevó a idear la Fundación Maimona fue motivada por dos grandes fuerzas: mi amor por el pueblo de mi padre y de mis antepasados, y la idea de crear un modelo para mejorar la vida social, cultural y económica de un pueblo en declive de población creando una institución sostenible que revirtiera las tendencias negativas de décadas. De tener éxito, la Fundación podría servir como modelo para frenar la despoblación de la España rural.

A diferencia de mis otras fundaciones a cuyos gastos iniciales atendí hasta que llegaron a ser sostenibles, decidí dotar a la Fundación de un capital que, bien administrado, garantizara su vida durante dos o tres décadas. Llamé entonces a José Luis Mombrú, el CEO de Frida, para que viniera a Los Santos con un equipo para preevaluar proyectos que el pueblo necesitaba, incluyendo un préstamo al Ayuntamiento para permitirle comprar terrenos para construir un parque industrial, doblar la capacidad de la residencia de mayores, reparar los instrumentos de la Escuela de Música, ayudar a la Cooperativa para incrementar la comercialización propia, etc…

Y tras ese informe completo y fiable, me reuní con Cipriano Tinoco y Santi Poves, nuestros dos inolvidables presidentes, y con Antonio Zapata, José María Cerón y un incipiente Patronato. Tras largas conversaciones quedó muy claro que la Fundación no debía llevar mi nombre y debía promover proyectos viables y sostenibles que aportaran valor añadido a Los Santos.

La cuestión previa y fundamental era seleccionar a un director general que tuviera una serie de requisitos, que a mí me parecían imposibles de reunir: un título superior en administración de empresas, conocimiento de inglés, experiencia empresarial, haber trabajado en instituciones europeas y extremeñas de desarrollo… y que quisiera vivir en Los Santos o en su entorno. Milagrosamente encontramos a Alejandro Hernández, que superaba todas nuestras expectativas, y como segunda, a Olga Galea. Ahora ayudado por Cristina e Inma. Nunca me canso de repetir que en esta época de mi vida he encontrado a algunos genios, dos de los cuales son Alejandro y Cristina Manzano, mi sucesora y miembro del Consejo Social de la Fundación Maimona

Desarrollo en estos veinte años

Mi protagonismo en estos veinte años ha sido escaso y secundario. Yo, en todo caso, he sido un espectador de la evolución de la FM. He observado nuestra difícil superación de la crisis de 2008-2014, y gracias a haber sobrevivido milagrosamente al coronavirus, espero seguir siéndolo durante muchos años más. Todo el crédito debe ir a nuestros inolvidables cofundadores, y a Alejandro y su equipo.

Mi única reflexión sobre nuestras carencias ha sido la comunicación. Gracias a ti, Lucio Poves y a HOY Los Santos, el conocimiento de los santeños sobre su fundación ha mejorado. Por ello te estoy infinitamente agradecido. Espero que la Fundación y sus proyectos sean cada vez más conocida por el pueblo. Es curioso que la Fundación sea más conocida en el mundo que en el propio Los Santos, en parte porque yo la menciono y explico en todas mis conferencias y foros internacionales en los que intervengo

Objetivos en el futuro

Yo veo tres grandes y diferentes metas. En primer lugar, espero que cuando se celebre el 25 aniversario de la creación de la Fundación Maimona todo el pueblo sea consciente de que la Fundación ha mejorado significativamente las vidas de los Santeños en el ámbito económico, social y laboral ayudando a construir una comunidad más próspera y feliz, y que se visualice lo que hubiera ocurrido de no haber existido.

En segundo lugar, quisiera que la Fundación se convierta en ejemplo y en un modelo para que otros pueblos en Extremadura y en España aprendan a frenar su despoblación y aportarles ideas para conseguirlo a partir de experiencias de la Fundación Maimona. Que podamos demostrar cómo un pueblo históricamente en declive demográfico puede encontrar caminos creativos para potenciar sus activos y añadir nuevos proyectos que impliquen a toda su población.

La tercera meta es que en el futuro continúen las iniciativas que impliquen a todas las instituciones y asociaciones en Los Santos en objetivos comunes que añadan riqueza económica y social. Implicar sobre todo a los jóvenes para evitar que se vayan, o conseguir que vuelvan. Comunicar con la población para aumentar su orgullo de ser santeños y no solo de pertenecer a la comunidad sino de estar contribuyendo todos y cada uno a mejorarla. Mantener informada a la diáspora de Los Santos para que contribuyan, inviertan, participen y eventualmente se trasladen al pueblo.

En resumen, que la Fundación siga siendo considerada como un motor dinámico de mejora de la calidad de vida de una comunidad que implica a actuar constructivamente a su población y que constituye un ejemplo replicable en otros lugares y por lo tanto merecedor de visitas y estudio.

A pesar de que mi nombre no figure en la FM, creo que hay mucha gente que considera que no necesitamos aportaciones porque Diego Hidalgo Schnur está detrás. Yo quisiera que se sepa que pese a rumores y bulos yo decidí desde muy joven no acumular dinero, y que en este 2020 el 99,5% de mi patrimonio ha desaparecido, parte porque mis acciones en PRISA que valían 20.80 euros en 2000 y €17 en 2007, ahora cotizan a céntimo y medio, y parte porque mi objetivo en la vida ha sido mejorar el mundo y no atesorar riqueza.

Es posible que este 2020 y la pandemia, que yo milagrosamente he superado, cambien la sociedad y se dé más valor a los componentes de la felicidad individual y colectiva que a la acumulación de dinero. La generosidad individual es uno de los principales ingredientes de la felicidad. Recabar participación personal y aportación de fondos para una institución ha sido difícil pese a que este patrono fundador no solo ha predicado con el ejemplo sino que además ha evitado protagonismo. La Fundación debe elaborar un plan de proyectos posibles y una estrategia de movilización de contribuyentes institucionales y privados que permita el logro de sus objetivos y la prolongación de su propia vida en el futuro.

(Artículo publicado en HOY el domingo 21 de junio de 2020)

Únete a la conversación

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.