Marcelo Muriel
Ciencia y Tecnología

En lugar de invertir millones de euros en construir redes para seguir alimentando el crecimiento asimétrico, que se reduzca el precio de la electricidad consumida en las proximidades de su generación. En lugar de priorizar de nuevo a las regiones ricas, que se lleve la banda ancha a las zonas que se están quedando vacías para atraer población. Que se fomente el autoconsumo industrial con ayudas para que la energía sea mas económica donde se genera.


La invasión de los suelos extremeños por plantas fotovoltaicas puede convertirse en la tercera colonización energética que vivimos en Extremadura. La primera de ellas, en los años 60, fue la construcción de los pantanos, sobre todo los de la cuenca del Tajo, que fueron diseñados esencialmente para la producción de energía eléctrica. Se inundaron valles, algunos pueblos tuvieron que ser abandonados, todo ello para generar la energía eléctrica cuya demanda subía a lomos de la creciente industrialización del norte de España. Iberduero, empresa eminentemente vasca, lideró aquel proceso, y su presidente Iñigo Oriol se instaló en Extremadura comprando una hermosa finca en la provincia de Cáceres. Puede asegurarse que Iberduero se convierte en el principal beneficiado de esta primera colonización energética. Mientras que Extremadura cedía sus cuencas y riberas para esta generación hidroeléctrica, el Instituto Nacional de Industria realizaba gran parte de sus inversiones para potenciar el tejido industrial de Cataluña y las provincias vascongadas; se implanta Seat en Barcelona, se crea el polo químico de Tarragona, y se potencian la industria de acero y los astilleros de Vizcaya, etc. Como consecuencia de estas políticas, los extremeños tuvieron que salir detrás de los kilovatios a encontrar empleo en aquellas regiones.

Llegó la década de los 70 y vivimos la segunda colonización energética, la nuclear. La creciente demanda de Madrid y las regiones industrializadas requería una mayor generación de energía eléctrica. En este caso se acude a la construcción de centrales nucleares, y nuevamente Extremadura es elegida para instalar una parte importante de esas nuevas fuentes de generación de electricidad; primero sería la central nuclear de Almaraz en 1973, la mayor de España con sus dos reactores de 1.050 MW. Dos años después, en 1975, se inician las obras del segundo proyecto nuclear en las proximidades de Valdecaballeros para ubicar dos reactores de 950 MW. La fuerte oposición del pueblo extremeño obligó a abandonar este proyecto cuando ya esta ejecutado un 65%. Todos los extremeños hemos pagado los 2.000 millones de euros de aquella decisión en el recibo de la luz a través del recargo por la moratoria nuclear.

Si Extremadura produce 4,2 veces la energía eléctrica que consume, con Valdecaballeros habríamos generado 8 veces nuestras necesidades, siendo la comunidad con mayor superávit energético de España. En este medio siglo transcurrido ha quedado claro que ni la primera ni la segunda colonización energética han supuesto el despegue industrial y de empleo de Extremadura que en justicia debiera haberse producido.

Llegamos al siglo XXI, y nos hemos lanzado abiertamente a ser nuevamente líderes españoles en generación de electricidad con fuentes renovables. Está prevista la construcción de nuevas plantas fotovoltáicas con una potencia instalada de 10.000 MW, cinco veces Almaraz. De nuevo tenemos al presidente de la actual Iberdrola frecuentando nuestra tierra y anunciando que invertirá en Extremadura una ingente cantidad de dinero, pero la pregunta clave es: ¿servirá el ceder miles de hectáreas del suelo extremeño en esta tercera colonización energética para sacarnos de una vez del furgón de cola? ¿Vendrán las inversiones industriales a implantarse junto a las fuentes de generación de la energía que tanto necesitan?

Extrenoticias

Noticias

 

Las condiciones climatológicas de nuestra región nos sitúa en una zona privilegiada.

RECIENTEMENTE ha sido aprobado el Real Decreto Ley de medidas urgentes para la transición energética RD 15/2018 que, entre otras medidas, ha abordado el tema del autoconsumo.

Es de destacar que se incluyen tres principios fundamentales: El derecho a autoconsumir energía eléctrica sin cargos; la posibilidad de ejercer el autoconsumo de forma compartida por parte de uno o varios consumidores para aprovechar las economías de escala; y se impulsa la simplificación administrativa y técnica, especialmente para las instalaciones de pequeña potencia.

Permitiendo el uso colectivo, con el autoconsumo compartido se amplían los dominios físicos de una instalación de autoconsumo, eliminando la obligación de que esté en el mismo edificio. Ahora puede ubicarse en zonas próxima al mismo, con la única condición de que se alimenten con líneas derivadas del mismo centro de transformación. Al establecerse que la energía autoconsumida de origen renovable, cogeneración o residuos, esté exenta de todo tipo de cargos y peajes se elimina el famoso impuesto al sol.

También se contempla la facturación neta de excedentes en pequeñas instalaciones. Se trata de restar directamente en tu factura de la luz una valoración a precio de mercado mayorista de la energía que te sobre sin que se considere actividad económica. Ojo, no confundir con el balance neto. Además, tiene que reglamentarse. Se elimina la limitación de que la potencia de los paneles tenga que ser menor que la potencia de consumo. El presente real decreto-ley modifica la normativa para adecuarse a los dictados del Tribunal Constitucional en materia de registro de autoconsumo habilitando a las comunidades a crear y gestionar los correspondientes registros territoriales de autoconsumo.

Puede afirmarse que estas medidas permitirán despegar el autoconsumo fotovoltaico sin ninguna traba técnica o administrativa, y que este abre la puerta al desarrollo de un amplio campo de actividad económica. Algunas regiones, como Murcia, han sabido anticiparse y han aprobado ya una Ley que facilitará su aplicación y disponen ya de líneas de ayudas para su rápida aplicación. A diferencia de los grandes proyectos de generación fotovoltaica, que son más una inversión financiera y especulativa, y que permiten mantener el control de la energía en manos de un reducido número de empresas que lo explotan en régimen de oligopolio, la posibilidad de ir hacia una ‘generación distribuida’ supone una verdadera democratización del consumo eléctrico. Este modelo de pequeñas instalaciones generadoras fomenta la creación de pequeñas empresas instaladoras y de mantenimiento pegadas al terreno que pueden constituir una fuente de empleo estable y distribuido.

Es el momento de impulsar con ayudas tanto la creación del tejido industrial que pueda acompañar la proliferación de este tipo de instalaciones, así como ayudar a la financiación de las inversiones necesarias a los particulares que quieran llevarlas a cabo. Las condiciones climatológicas de nuestra región nos sitúa, por las horas de insolación, en una zona privilegiada para estas nuevas oportunidades.

Punto de Encuentro

Hay que favorecer la generación de energía distribuida y el autoconsumo de la misma

La pasada semana tuvimos la suerte de asistir a un interesantísimo debate, que, si en un principio su título «Almaraz, presente y futuro», podía hacer pensar en un encuentro polémico y de posiciones irreconciliables, la realidad nos mostró que, cuando los temas se enfocan con un carácter profesional y razonado, las posiciones se vuelven mucho mas claras y comprensibles para todos.

En el momento actual vivimos dos transiciones energéticas que se deben afrontar simultáneamente; la transición hacia las energías renovables, y la drástica reducción de las emisiones de CO², que nos hemos impuesto con los acuerdos de París.

El debate organizado por Punto de Encuentro de la Sociedad Civil Extremeña, una agrupación promovida recientemente por colegios profesionales, fundaciones privadas y entidades solidarias, alguna de ellas centenarias, tenía como objetivo sensibilizar a nuestros conciudadanos sobre la importancia de unas decisiones, políticas y administrativas, que pueden condicionar el desarrollo de nuestra Comunidad. Pretendíamos sacar a la superficie una de las cuestiones más complejas de la actualidad extremeña, pero a la par una de las que más puede favorecer el avance industrial de la región. Y, por último, tratábamos de poner de manifiesto que el futuro de Almaraz, cualquiera que sea la decisión que se adopte, tiene que enfocarse no solo desde el punto de vista de los intereses nacionales, sino también, y de forma clara y contundente, desde los intereses generales de los extremeños.

Para ello tuvimos la suerte de contar con cuatro reconocidas personalidades del ámbito profesional que representaban los aspectos más importantes de la cuestión: la vertiente universitaria, la medioambiental, la profesional y la de los mercados energéticos. El resultado, según las opiniones que nos han llegado, fue un éxito. Probablemente por vez primera en Extremadura pudimos asistir a un debate, es decir a un contraste de opiniones, distintas y diferentes, a veces también contrarias, pero todas ellas fundadas en razones técnicas y profesionales y en la ausencia de prejuicios y de condicionantes ideológicos.

Independientemente de las actitudes favorables o contrarias a la energía nuclear, la opinión mayoritaria respecto a Almaraz se centró en el hecho evidente de que nos encontramos en el tramo final de su vida útil; que hay que prepararse para el futuro y, en consecuencia, es imprescindible diseñar un escenario en el que prevalezcan los intereses de la región, y es aquí donde entran en juego las consideraciones que conllevan las dos transiciones energéticas citadas. El desmantelamiento de las actuales instalaciones y la paulatina sustitución por las energías renovables deben abordarse desde políticas que favorezcan el desarrollo industrial de Extremadura. La energía en nuestra Comunidad tiene que plantearse desde el binomio de producción y de consumo industrial.

Tal vez no sea este el momento de criticar la escasísima contribución que Almaraz ha tenido al desarrollo de la Comunidad, pero sí de exigir que en el futuro más inmediato no se adopten decisiones que no lleven necesariamente aparejadas contrapartidas suficientes para la industrialización extremeña. Los ponentes ofrecieron dos posibles palancas para conseguirlo; el abaratamiento del coste de la energía eléctrica para las industrias que se implanten en Extremadura, y el cambio del marco regulatorio del mercado electrico, de forma que se favorezca la generación distribuida y el autoconsumo.

Estoy convencido que lo más importante de la convocatoria de Cáceres ha sido la oportunidad de haber asistido a un debate sobre Almaraz sin apriorismos y sin condicionantes ideológicos, puesto que todos entendíamos que el final de Almaraz se debe convertirse en una apuesta por las energías renovables, y, sobre todo, una oportunidad para favorecer el desarrollo industrial de Extremadura como fuente de empleo y de progreso.

Sobre estas bases es sobre las que Punto de Encuentro de la Sociedad Civil Extremeña se ha marcado un itinerario de reflexión para aflorar los graves problemas que afectan a la región con el más absoluto respeto a las instituciones, a las que corresponde en primer y en último lugar, es decir desde el principio al final, la toma de decisiones. Pero una sociedad moderna y avanzada no puede prescindir del conocimiento y de la información que poseen los ciudadanos organizados en colegios profesionales, ejercen en la Universidad o promueven actividades solidarias a través de fundaciones y entidades de la sociedad civil. Esta es la filosofía de Punto de Encuentro, empeñado en promover debates y reflexión sobre las grandes cuestiones que favorezcan el progreso de los extremeños.

Punto de Encuentro

ALMARAZ, UN DEBATE NECESARIO

Hace solo unos días, una serie de entidades de la vida civil extremeña nos convocamos en Cáceres para debatir sobre la Central Nuclear de Almaraz. Creemos, modestamente, que la iniciativa fue un éxito. El seguimiento que ha tenido en la opinión pública extremeña parece que avala la oportunidad del encuentro. Y sin embargo, hemos tenido que justificar las razones por las que ‘Punto de Encuentro’ –colegios profesionales, fundaciones privadas, entidades varias, algunas de ellas centenarias– adoptamos la iniciativa de reflexionar sobre cuestiones que afectan a los ciudadanos por muy complejas que estas sean. Precisamente por esta razón, su complejidad, necesitan opiniones expertas y fundamentadas que no estén condicionadas por discursos preconcebidos, intereses más o menos particulares, o tienes políticos. Entendíamos que el futuro de la central de Almaraz –no olvidemos que la producción eléctrica de Almaraz representa un altísimo porcentaje del PIB industrial de la región– es una cuestión que interesa a todos los extremeños, es decir a la sociedad en general. A los extremeños les debe preocupar la seguridad de la Central y las repercusiones que su cierre o la prolongación de su vida útil van a tener sobre la economía de la región, es decir, cómo va a afectar su futuro más inmediato al desarrollo de la región y de las comarcas más próximas.

La generación de energía nuclear es polémica desde su comienzo, ya que esta tecnología nació para un aprovechamiento militar, y dada su potencialidad, constantemente las centrales necesitan una vigilancia especial, circunstancia ésta que no se da en otros modos de generación energética.

La iniciativa de Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de promover debates sobre determinados asuntos que afectan al bienestar y al progreso de los extremeños en modo alguno interfiere en el ámbito de lo público e institucional. Las decisiones en todos estas cuestiones corresponden, nadie lo duda, a las instituciones, sean competencia del Estado o de la Comunidad Autónoma. No solo lo respetamos, sino que además nos creemos obligados a colaborar con las instituciones a que sus procesos de toma de decisiones sean transparentes y tengan la máxima solvencia técnica. Tampoco discutimos ni queremos interferir en el importante papel que desempeñan los interlocutores sociales, muy especialmente las organizaciones empresariales y sindicales.

Y sin embargo, creemos que las instituciones públicas no agotan el marco en el que deben plantearse las cuestiones que afectan a los ciudadanos sobre todo en aquellos asuntos que tienen una indudable vertiente técnica y profesional. Las sociedades modernas y de progreso requieren la colaboración de los ciudadanos, y muy especialmente de aquellos a los que se les presupone una mayor responsabilidad por su especialización y formación. Creemos que en la mayoría de los asuntos que conciernen a los extremeños es necesario escuchar la voz de la Universidad, de los Colegios Profesionales y las entidades solidarias surgidas de la propia sociedad. Haríamos un mal servicio al conjunto de los ciudadanos si no utilizáramos el caudal de conocimiento y de talento que atesora la propia sociedad civil organizada. Yo me atrevería incluso a señalar que la pujanza y el dinamismo de un territorio se mide precisamente por la capacidad y por la calidad de su sociedad civil.

Con este pensamiento el grupo promotor de «Punto de Encuentro de la Sociedad Civil extremeña» programamos el debate que realizamos en Cáceres el 13 de junio pasado. Elegimos a cuatro especialistas, cuatro profesionales de autoridad contrastada en los diferentes flancos en los que se debe plantear el futuro de Almaraz: un catedrático de Universidad experto en emprendimiento empresarial; un físico nuclear en representación del pensamiento ecologista; un ejecutivo de reconocido prestigio en el mundo de la energía y un profesional especializado en los mercados energéticos. Fueron dos horas de exposición serena y documentada sobre el futuro más inmediato de la central nuclear de Almaraz en relación con los intereses de los extremeños tanto desde el punto de vista medioambiental, como desde la vertiente económica y social. Por supuesto que se expresaron opiniones distintas y en algunos casos contradictorias. Pero fueron manifestaciones fundadas y avaladas por conocimientos profesionales serios y solventes. Y al final de las exposiciones, los asistentes tuvimos oportunidad de opinar y contrastar los diferentes puntos de vista.

No me corresponde a mí opinar sobre lo allí manifestado, aunque algún periodista se empeñó en recabar mi opinión personal sobre el tema, pero cualquier observador podría llegar a una conclusión obvia: estamos en el final de ciclo de la vida útil de Almaraz, aun contando con la posibilidad de que se prolongue su vida. En consecuencia, Extremadura debe prepararse para ese final que ya se dibuja en el horizonte. ¿Es compatible una prórroga de Almaraz con el desarrollo de las energías renovables? ¿Qué compensaciones debe exigir nuestra Comunidad Autónoma cuando se produzca el desmantelamiento de la central? ¿Qué otras contrapartidas debieran negociarse teniendo en cuenta la situación excedentaria de Extremadura como exportadora de energía? ¿Es posible reivindicar para nuestro territorio una tarifa eléctrica especial que favorezca su desarrollo industrial? ¿El proceso de toma de decisiones sobre el futuro de Almaraz está siendo transparente y, sobre todo, están suficientemente representados los verdaderos intereses de los extremeños?

El balance del debate es sin duda positivo. Extremadura ha tenido la oportunidad de escuchar el debate sobre Almaraz en ‘modo’ y en ‘fase’ profesional y técnica. El balance nos anima en Punto de Encuentro a continuar la tarea de promover otros debates y otras reflexiones que colaboren al progreso de los extremeños activando el talento y el conocimiento de su sociedad civil.

Coordinador del Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura
Economía/Social

SECTORES ESTRATÉGICOS DE FUTURO 

Consideraciones generales.

Dado los antecedentes de los últimos cincuenta años, Extremadura no puede o no sabe reducir la diferencia negativa en relación con la media de desarrollo nacional. Es más, en estos tres últimos años nos estamos alejando del índice de convergencia, de modo que lo que está sucediendo es un proceso de divergencia cada vez más acentuado. En 2016 España creció el 3,2 del PIB y Extremadura el 2%, y en el presente, según las previsiones, vamos por el mismo camino.

Las instituciones y la sociedad civil, en general, tienen que movilizarse y exigir a las administraciones del Estado y a la Unión Europea un plan de choque con inversiones públicas y fomento de las privadas, mediante la aprobación de incentivos para la instalación de empresas en la región.

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Ciencia y Tecnología

Los incendios forestales y la energía en España (2001-2010): El caso de Extremadura, donde se pierde con los incendios más energía de la que consume.

Gracias a un magnífico estudio “La situación de los bosques y el sector forestal en España 2013” (editado por la Sociedad Española de Ciencias Forestales y cuyos autores son Gregorio Montero y Rafael Serrada) he llegado a algunas conclusiones elementales en relación con los incendios forestales en España.

El estudio permite conocer que el valor medio de la superficie arbolada quemada entre los años 1990 a 2012 fue de 141251 hectáreas (ha) al año con unos máximos de 437603 ha en el año 1994, 260303 ha en el 1991 y un “repunte” de 209855 ha en el año 2012. Esa masa forestal quemada, en esos 22 años, supuso aproximadamente el equivalente a 106 Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo). Si en vez de haberse quemado en un incendio forestal se hubiera utilizado en una instalación energética, se habrían ahorrado 1736,89 millones de euros en compra de combustibles fósiles fuera de España;  y evitado 13,44 millones de toneladas de CO2, que implica un ahorro económico de 59,9 M€. En total, el ahorro alcanzaría los 1797 millones de euros. Ni que decir tiene que, además, si esa biomasa hubiera sido recogida para usos energéticos podría haber supuesto un número importante de puestos de trabajo que son tan necesarios en los tiempos que corren.

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Ciencia y Tecnología

El parón de las renovables durará poco tiempo, según Valeriano Ruiz 04/12/2014

Valeriano Ruiz, que ha asistido en Badajoz a la feria «Expoenergea», considera que «se debe seguir hablando de las energías renovables» pues su repercusión en la humanidad «no la frena ya nadie».
El presidente del Centro Tecnológico Avanzado de Energías Renovables de Andalucía (CTAER), Valeriano Ruiz, considera que el «parón» de las energías renovables durará «poco tiempo» pues la generación de este tipo de energías es imparable, a lo que ha agregado que habrá una Extremadura «renovable» en muy poco tiempo.Valeriano Ruiz, que ha asistido en Badajoz a la feria «Expoenergea», considera que «se debe seguir hablando de las energías renovables» pues su repercusión en la humanidad «no la frena ya nadie» pese a las cortapisas que se puedan poner contra ellas.

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