El Club Senior en los medios

Podría llegar a ser, desde la sociedad civil, el gran mecanismo transformador para hacer efectivo uno de los retos más anhelados, perseguidos y necesarios de la historia de la región

Tras la superación de un lustro de vida del Club Senior de Extremadura (CSEX) y sus reuniones anuales en diversos encuentros, presentaciones o charlas informales, se viene compartiendo la necesidad de que sea algo más que una reflexión, plasmada en informes y debates, e incluso, publicaciones, como la recientemente editada. Con todo ello ha quedado acreditado de forma altamente satisfactoria las capacidades de sus miembros en el ámbito intelectual y del pensamiento. Pero Extremadura necesita progreso material y de ahí la inquietud de muchos de sus componentes que comparten que el pensamiento es imprescindible, pero resulta insuficiente para contribuir de forma efectiva a transformar la realidad.

En el ámbito interno, parece haber una opinión mayoritaria según la cual habría que combinar los dichos con los hechos. El problema es cómo conseguirlo y respetar unos principios que se ha dado el CSEX, cuya alteración podría ser arriesgada.

En virtud del principio de ‘austeridad’ (próximo al voto de pobreza) la organización no dispone de otros fondos que los que aportan los asistentes para sufragar la celebración de los foros anuales y que se consumen con la realización de cada evento; el de ‘civilidad’, mediante el cual el CSEX permanecerá anclado en la sociedad civil renunciando a actuar como organización política, como en algún momento se podría haber contemplado para dotarle de un mayor poder transformador, que tendría el inconveniente de hacerle vulnerable al implicarse en la pugna partidista, introduciendo en su seno un germen de división y, eventualmente, el riesgo de desaparición a corto o medio plazo; el de ‘neutralidad política’, renunciando a pronunciamientos favorables o críticos con una u otra formación. Y, por último, el de ‘compromiso’, en virtud del cual el CSEX adquirió desde su creación una fuerte responsabilidad con Extremadura, su razón de ser, y en ella proyecta todo su pensamiento, actividad y capacidades.

Llevar a cabo una actuación real y efectiva, en el plano material, e inspirada en los principios indicados, es todo un reto para completar la dimensión intelectiva y comenzar a realizar aportaciones tangibles. En definitiva añadir al ‘softpower’ del pensamiento, y sin descuidarle, el ‘hardpower’ de la economía, la industria, la tecnología o el comercio, supondría un salto significativo cuyo éxito requiere de una planificación precisa.

Si en la primera fase del CSEX, sus miembros están acreditando capacidades sobradas para llevarla a buen puerto, habría que verificar si con esos mimbres se está en condiciones de dar el gran salto que necesita en el cumplimiento de su objetivo. Ampliando, si es necesario, su número de socios tanto en el ámbito nacional como internacional, llegando allá donde esté quien sienta y comparta la inquietud por Extremadura y su transformación desde la sociedad civil, brindándole un cauce para realizarlo y, lo que es más importante, obtener lo necesario para realizar la materialización práctica de proyectos concretos, sin desvirtuar los principios inspiradores.

Un primer paso, que iría en paralelo a programas para la divulgación del Club Senior, podría ser efectuar labores de captación de socios en el ámbito de todo el Estado, con inclusión de acciones concretas en cada una de las comunidades autónomas. Y, en el plano internacional, realizar algo análogo para hacer llegar esta iniciativa, con ayuda de la tecnología, a los confines de la globalidad, donde haya extremeños o personas dispuestas a trabajar por la causa de Extremadura, que requeriría la elaboración rigurosa de un plan detallado y realista de expansión.

Sin perjuicio de todo anterior, desde una perspectiva muy amplia, abierta, con altura de miras y sin frenos a la imaginación, localizar una serie de proyectos (pocos) con objetivos concretos, viables y bien definidos, cuya realización práctica comportaría aportaciones estratégicas que Extremadura y la sociedad extremeña necesitan para que, una vez analizados, si cuentan con el consenso de las fuerzas sociales y políticas, puedan ser desarrollados.

El requisito del consenso no es baladí ya que cualquier proyecto de alcance estratégico, por muy necesario que pueda ser para los intereses extremeños, si no es compartido por las fuerzas sociales y políticas, siempre encontraría dificultades para su realización práctica. Por ello, el CSEX solo desarrollaría los proyectos con los que se disponga de ese consenso necesario previo.

En grupo de trabajo diferente y especializado, y al igual que con los proyectos, se abordarían las fuentes de financiación efectiva de los mismos, recurriendo y optimizando los mecanismos financieros nacionales e internacionales.

Con el inicio y desarrollo de esta nueva etapa, el Club Senior de Extremadura podría llegar a ser, desde la sociedad civil, el gran mecanismo transformador para hacer efectivo uno de los retos más anhelados, perseguidos y necesarios de la historia de Extremadura, que tal vez tendría dificultades para ser abordado desde la política por necesitar ser realizado mediante un permanente consenso. 

Punto de Encuentro

ALMARAZ, UN DEBATE NECESARIO

Hace solo unos días, una serie de entidades de la vida civil extremeña nos convocamos en Cáceres para debatir sobre la Central Nuclear de Almaraz. Creemos, modestamente, que la iniciativa fue un éxito. El seguimiento que ha tenido en la opinión pública extremeña parece que avala la oportunidad del encuentro. Y sin embargo, hemos tenido que justificar las razones por las que ‘Punto de Encuentro’ –colegios profesionales, fundaciones privadas, entidades varias, algunas de ellas centenarias– adoptamos la iniciativa de reflexionar sobre cuestiones que afectan a los ciudadanos por muy complejas que estas sean. Precisamente por esta razón, su complejidad, necesitan opiniones expertas y fundamentadas que no estén condicionadas por discursos preconcebidos, intereses más o menos particulares, o tienes políticos. Entendíamos que el futuro de la central de Almaraz –no olvidemos que la producción eléctrica de Almaraz representa un altísimo porcentaje del PIB industrial de la región– es una cuestión que interesa a todos los extremeños, es decir a la sociedad en general. A los extremeños les debe preocupar la seguridad de la Central y las repercusiones que su cierre o la prolongación de su vida útil van a tener sobre la economía de la región, es decir, cómo va a afectar su futuro más inmediato al desarrollo de la región y de las comarcas más próximas.

La generación de energía nuclear es polémica desde su comienzo, ya que esta tecnología nació para un aprovechamiento militar, y dada su potencialidad, constantemente las centrales necesitan una vigilancia especial, circunstancia ésta que no se da en otros modos de generación energética.

La iniciativa de Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de promover debates sobre determinados asuntos que afectan al bienestar y al progreso de los extremeños en modo alguno interfiere en el ámbito de lo público e institucional. Las decisiones en todos estas cuestiones corresponden, nadie lo duda, a las instituciones, sean competencia del Estado o de la Comunidad Autónoma. No solo lo respetamos, sino que además nos creemos obligados a colaborar con las instituciones a que sus procesos de toma de decisiones sean transparentes y tengan la máxima solvencia técnica. Tampoco discutimos ni queremos interferir en el importante papel que desempeñan los interlocutores sociales, muy especialmente las organizaciones empresariales y sindicales.

Y sin embargo, creemos que las instituciones públicas no agotan el marco en el que deben plantearse las cuestiones que afectan a los ciudadanos sobre todo en aquellos asuntos que tienen una indudable vertiente técnica y profesional. Las sociedades modernas y de progreso requieren la colaboración de los ciudadanos, y muy especialmente de aquellos a los que se les presupone una mayor responsabilidad por su especialización y formación. Creemos que en la mayoría de los asuntos que conciernen a los extremeños es necesario escuchar la voz de la Universidad, de los Colegios Profesionales y las entidades solidarias surgidas de la propia sociedad. Haríamos un mal servicio al conjunto de los ciudadanos si no utilizáramos el caudal de conocimiento y de talento que atesora la propia sociedad civil organizada. Yo me atrevería incluso a señalar que la pujanza y el dinamismo de un territorio se mide precisamente por la capacidad y por la calidad de su sociedad civil.

Con este pensamiento el grupo promotor de «Punto de Encuentro de la Sociedad Civil extremeña» programamos el debate que realizamos en Cáceres el 13 de junio pasado. Elegimos a cuatro especialistas, cuatro profesionales de autoridad contrastada en los diferentes flancos en los que se debe plantear el futuro de Almaraz: un catedrático de Universidad experto en emprendimiento empresarial; un físico nuclear en representación del pensamiento ecologista; un ejecutivo de reconocido prestigio en el mundo de la energía y un profesional especializado en los mercados energéticos. Fueron dos horas de exposición serena y documentada sobre el futuro más inmediato de la central nuclear de Almaraz en relación con los intereses de los extremeños tanto desde el punto de vista medioambiental, como desde la vertiente económica y social. Por supuesto que se expresaron opiniones distintas y en algunos casos contradictorias. Pero fueron manifestaciones fundadas y avaladas por conocimientos profesionales serios y solventes. Y al final de las exposiciones, los asistentes tuvimos oportunidad de opinar y contrastar los diferentes puntos de vista.

No me corresponde a mí opinar sobre lo allí manifestado, aunque algún periodista se empeñó en recabar mi opinión personal sobre el tema, pero cualquier observador podría llegar a una conclusión obvia: estamos en el final de ciclo de la vida útil de Almaraz, aun contando con la posibilidad de que se prolongue su vida. En consecuencia, Extremadura debe prepararse para ese final que ya se dibuja en el horizonte. ¿Es compatible una prórroga de Almaraz con el desarrollo de las energías renovables? ¿Qué compensaciones debe exigir nuestra Comunidad Autónoma cuando se produzca el desmantelamiento de la central? ¿Qué otras contrapartidas debieran negociarse teniendo en cuenta la situación excedentaria de Extremadura como exportadora de energía? ¿Es posible reivindicar para nuestro territorio una tarifa eléctrica especial que favorezca su desarrollo industrial? ¿El proceso de toma de decisiones sobre el futuro de Almaraz está siendo transparente y, sobre todo, están suficientemente representados los verdaderos intereses de los extremeños?

El balance del debate es sin duda positivo. Extremadura ha tenido la oportunidad de escuchar el debate sobre Almaraz en ‘modo’ y en ‘fase’ profesional y técnica. El balance nos anima en Punto de Encuentro a continuar la tarea de promover otros debates y otras reflexiones que colaboren al progreso de los extremeños activando el talento y el conocimiento de su sociedad civil.

Coordinador del Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura
Punto de Encuentro

Los expertos coinciden en la necesidad de alternativas de desarrollo tras cerrar Almaraz

  • La central nuclear, que está pendiente de decidir si se prorrogará su vida útil a partir de 2020, fue protagonista de un debate en Cáceres

Qué hacer con Almaraz y qué hacer cuando se cierre la central nuclear. Éste fue el centro del debate celebrado ayer en Cáceres, organizado por las entidades de la sociedad civil agrupadas bajo la denominación de ‘Punto de encuentro’. Los expertos participantes coincidieron en la necesidad de buscar alternativas cuando se produzca la clausura por el enorme impacto económico que tendría en la zona y en el conjunto de una región con un débil tejido industrial. La mayor parte de los ponentes se pronunciaron por la prórroga de la vida útil de la central así como a favor de la convivencia de la energía nuclear con las renovables en pleno proceso de transición energética.

‘Punto de encuentro’ había elegido la central de Almaraz, su presente y su futuro, como eje del segundo debate que organiza en la región. Para ello ha contado con cuatro expertos: Ricardo Hernández Mogollón, catedrático del área de Economía Financiera de la Universidad de Extremadura; Francisco Castejón, físico nuclear y coordinador del Movimiento Ibérico Antinuclear, además de miembro de Ecologistas en Acción; José Luis Martínez Martín, ex director general del Club Español de la Energía, y Felipe Gracia Trullén, ingeniero informático experto internacional en mercados de la energía, actual consejero delegado de Magnus Commodities, consultora energética financiera.

La actualidad en torno a la central de Almaraz viene determinada por el reciente aplazamiento de la fecha tope para que las empresas propietarias de la misma soliciten o no a la administración una prórroga del funcionamiento de los dos reactores nucleares más allá de los 40 años de su vida útil establecida, que se cumplen en 2020. En principio debían pedir la prórroga antes del pasado 8 de junio, pero el plazo se amplía hasta mayo de 2019, una vez se publique el Plan de Energía y Clima, que debe recoger las líneas maestras del nuevo modelo energético español.

¿Es necesario y beneficioso para el país y Extremadura que Almaraz prorrogue su vida útil otros 20 años más, hasta llegar a 60? ¿Se puede prescindir de la energía nuclear en esta transición energética en la que han adquirido protagonismo las renovables? ¿Sería un grave perjuicio el cierre de la central para la zona donde está y para la región? Sobre el conjunto de estos interrogantes, tres de los cuatro expertos coincidieron en defender la continuidad de la central y de la convivencia de la energía nuclear con las renovables.

Ecologistas

La voz discrepante fue la de Francisco Castejón, que además de investigador y físico es ecologista y considera que lo nuclear es el pasado y, además, un freno a la implantación de las renovables: «La transición energética está en marcha y la nuclear es un freno. La central de Almaraz se puede cerrar sin traumas», afirmó para resaltar que una planta de este tipo mantiene su plantilla de trabajadores al menos 20 años después de decretarse su cierre, hasta el desmantelamiento final. En su opinión, el cierre debe ir acompañado de inversiones compensatorias en el territorio como alternativa de desarrollo.

La central cuenta con una plantilla de 425 personas, a las que se suman otros más de 400 empleos indirectos y, además, los eventuales que se generan cada año y medio, durante un mes, en el período de recarga de cada una de las dos unidades.

Sobre la necesidad de esas alternativas de desarrollo coincidieron todos los participantes. Felipe Gracia afirma que Extremadura debe obtener beneficios y compensaciones por el cierre de Almaraz: «recomendaría a Extremadura que utilizara el cierre de la central como un arma, frente al Gobierno, para conseguir mayor competitividad», afirmó para referirse a la posibilidad de alcanzar rebajas en las tarifas eléctricas, como ha garantizado el PNV en su acuerdo con el Gobierno central sobre los presupuestos generales del Estado. Para este experto, el ‘mix’ energético ideal, su «carta a los reyes magos», es un modelo «cien por cien renovables», sin energía nuclear, «pero cuando se pueda». Considera que ahora es complicado prescindir de esta fuente. Gracia recuerda que Extremadura genera un 76 por ciento de energía nuclear y un 24 por ciento de renovables, como Francia, y que para el conjunto nacional aporta el 8 por ciento de la electricidad cuando sólo consume el 1,8 por ciento.

Por su parte, Ricardo Hernández Mogollón se pronunció claramente a favor de la prórroga de Almaraz: «Puede y debe prorrogar su vida útil hasta los 60 años, como hay otras 75 centrales en el mundo», afirmó y se pronunció también a favor de conseguir una reducción de la tarifa energética en la región.

«El cierre de Almaraz tendría un impacto negativo de 91 millones de euros en el PIB de Extremadura», afirmó José Luis Martínez, para quien la energía nuclear sigue siendo necesaria en el ‘mix’, junto con las renovables y favoreciendo los métodos de autoconsumo. Considera necesaria la prórroga de Almaraz, «una central que está funcionando muy correctamente»

Punto de Encuentro

El programa Primera Hora, que dirige el periodista extremeño Pedro Fernandez en Canal Extremadura Radio, estará hoy en directo en el Hotel Ágora de Cáceres con motivo de un foro sobre el futuro de la central nuclear de Almaraz, convocado por la agrupación de entidades de la sociedad civil extremeña Punto de Encuentro.

Participarán cuatro reconocidos expertos.

Noticias

EXT-PRESUPUESTOS 2017

Agencia EFE

El expresidente de la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) de Extremadura Pelayo Moreno ha subrayado hoy la necesidad de que el gasto público sea controlado permanentemente por interventores internos y externos, pues “sin rigor” es “absurdo” presupuestar proyectos y asignar inversiones y gastos.

“La intervención del gasto público está muy deteriorada”, ha agregado Pelayo Moreno, uno de los tres ponentes que esta mañana ha participado en un debate sobre los Presupuestos de Extremadura 2017 organizado por una veintena de organizaciones de la sociedad civil.

A su juicio, a este control “permanente del gasto público” se debe sumar, “si queremos salir a flote”, la rigurosidad gubernativa, la asistencia social, el desarrollo integral -educación y empleo- e inversión en infraestructuras.

En su ponencia, y ante más de un centenar de asistentes, el también expresidente de la Corporación de Medios de Extremadura ha criticado “la discrecionalidad de las inversiones” y ha vuelto a incidir en la necesidad de que el cumplimiento de los objetivos de cualquier proyecto de presupuestos debe ser riguroso.

Para Pelayo Moreno, incrementar el desarrollo educativo debe ser otro de los pilares fundamentales, pues, de los contrario, “seguiremos a la cola durante muchos años”.

“Hay una pobreza institucional y colectiva” en Extremadura, ha expuesto este empresario, que ha sido consejero y delegado en numerosas empresas.

Por su parte, el profesor de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Extremadura Francisco Álvarez, que ha analizado el ciclo presupuestario, se ha preguntado si es conveniente que las comunidades autónomas y los ayuntamientos elaboren unos presupuestos sin que se aprueben antes los Generales del Estado.

En su reflexión, ha recordado la importancia de los tributos cedidos por el Estado a las comunidades (Sucesiones y Donaciones, Patrimonio, juego, impuesto de matriculación, IRPF, IVA, impuesto sobre tabaco y bebidas alcohólicas, entre otros), así como los Fondos autonómicos.

También ha participado en este debate el periodista y presidente del Club Senior de Extremadura, José Julián Barriga, que ha analizado las políticas sociales.

Punto de Encuentro

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El Parador Nacional de Mérida acogió el martes 29 de noviembre, el ‘Debate de la sociedad civil sobre los Presupuestos Generales de Extremadura 2017’.

Intervinieron el profesor de la UEx, Francisco Álvarez Arroyo, el empresario Pelayo Sánchez Moreno y el periodista José Julián Barriga Bravo.

Borrador Presupuestos 2017

Anexo Proyecto de Gastos 2017

 

El Club Senior en los medios

FERNÁNDEZ VARA Y MONAGO CITAN AL CLUB SENIOR EN LA ASAMBLEA DE EXTREMADURA

 

En la sesión plenaria de la Asamblea de Extremadura sobre el estado de la Región, el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, hizo, el pasado día 14 de julio, una referencia expresa al Club Senior de Extremadura y a su Foro de Debates celebrado en San Martín de Trevejo el pasado mes de abril. El presidente extremeño puso como ejemplo de sus proyectos políticos dos ideas que había escuchado en los debates de los Senior: la necesidad de que los planes que se desarrollen sean mantenidos en el tiempo y conseguir el máximo consenso institucional y ciudadano para su puesta en práctica.

En su réplica, el portavoz del PP y ex presidente de la Junta, Jose Antonio Monago, volvió a insistir en las reflexiones del Club Senior sobre la necesidad de alcanzar grandes consensos sobre el futuro de Extremadura.

 

Noticias

HACE años, muchos años, miles, decenas de miles de extremeños abandonaron súbitamente su tierra buscando otros territorios que les permitieran subsistir o desarrollarse. Algunos, más afortunados, emigraron para formarse en universidades o simplemente para progresar. Es la historia mil veces contada. Aquellos extremeños son quienes, ahora, todavía, pasean sus miradas fatigadas sentados en un banco de una plaza del País Vasco, de Cataluña o de Vallecas, o han vuelto a sus pueblos de origen y se pierden entre recuerdos. Pasaron los años, pero la historia se repite. Miles, decenas de miles de extremeños buscan fuera de los límites de su tierra, si no el pan como sus abuelos, sí su futuro profesional o laboral.

Un centenar aproximadamente de aquellos extremeños de mi generación, de los que emigraron y de los que tuvieron la suerte de permanecer, se han reunido, agrupados en el Club Senior de Extremadura, para pensar en el futuro de la Comunidad y para reflexionar sobre qué hacer para evitar que los jóvenes extremeños de ahora, sin duda los mejor formados de la historia de Extremadura, no se vean obligados a emigrar como muchos de ellos lo hicieron. Y han tenido algunas ideas, después de muchas horas de debates, y las han resumido en un manifiesto, el ‘Manifiesto de Alange’, porque ha sido en este emplazamiento extraordinario donde se reunieron hace solo unos días.

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