Varios

alfredoGracias al cielo ya acaba esa semana en la que, conjurados todos los hados maléficos de la estupidez, el encanallamiento y la majadería desvergonzada parecían haber canibalizado el talento dejándonos a merced de lo peor de cada casa. Gracias al cielo porque confiemos en que, poco a poco, con el paso de los días el delirio vaya convirtiéndose en rutina y la borrachera en una simple y molesta resaca. El afán de cada día es buena cosa para domar desnortados. Y así velaremos en la bruma del recuerdo chusco la puesta de largo política de la concejala López Mendiola reivindicándose a moco caído como “mujer, boyera (sic), comunista y feminista”, todo un programa municipal; las barbaridades canallescas en formato tweet de los otros colegas a quienes me niego a nombrar, o la interpretación aliquebrada del delito como libertad de expresión -cosas de la chavalería- de la jueza preferida de presidiarios y demás angelicales criaturas. Remitirá el sarampión salvo que las gazpachadas del tal Sánchez Castejón -nieto- contagien a toda la peña y acaben definitivamente haciendo cama redonda con los ex bolivarianos, ex comunistas, ex profanadores, ex lo-que-haga-falta. Que lo harán. Y serán devorados mordisquito a mordisquito. Esta obsesión del PSOE por buscar a un nuevo Felipe y esta habilidad para confundirlo con el maniquí de la eterna juventud le acabará costando el resuello. “A barco nuevo, capitán viejo” decía el refrán, pero no hay manera.

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