¡Que pena de mi Extremadura! ¿Qué habría que hacer? – Valeriano Ruiz

Valeriano Ruiz

Acabo de llegar a Cáceres procedente de Trujillo (patria de Pizarros, Diego García de Paredes, Francisco de Orellana y otros). Y solo veo unos policías locales muy chulos montados en unas motocicletas con muchas luces y sirenas que no sirven para nada; estaría mucho mejor policías locales a pié, sin “artillería” a la vista, con talante amable y condescendiente con los ciudadanos. Con mucha gente por la calle, con pinta de estar conformados con su destino anodino.

Somos la región de España con menor renta per cápita cuando nuestros paisanos del pasado fueron los conquistadores de medio mundo (Hernán Cortés, Vasco Núñez de Balboa, Pedro de Valdivia, etc. etc.) y, quinientos años después, despotricamos de ellos por la sensiblería que nos invade que hace que admiremos a los conquistadores y colonizadores de otros países y menospreciemos a los nuestros. Eso si, los que más despotrican (catalanes, vascos y “madrileños”) son los que más se aprovechan del buen mercado que es Iberoamérica (para los cursis, Latinoamérica). Es absolutamente lamentable y contradictorio.

Para venir de Trujillo a Cáceres (47 km) hay una carretera estupenda y una autopista paralela que habrá costado un pastón. Aunque a los habitantes de Trujillo les parezca necesaria a mi no me lo parece pero con esa innecesaria autopista les habrán callado la boca.

Pero la dirección económica de Extremadura la tienen en Madrid, no en Mérida, ni en Cáceres ni en Badajoz. Cuando tuvimos un Hernán Cortés que no fue emperador de México por no rebelarse contra el rey de España de aquellos tiempos que ni siquiera era español.

Esta situación me recuerda la letra de aquella canción de Carlos Cano: “si en vez de ser pajaritos fuéramos tigres de bengala, a ver quien sería capaz de meternos en una jaula”. Pues eso, que los extremeños de ahora somos pajaritos y estamos metidos en una jaula. Ya va siendo hora de que saquemos la casta que tenían nuestros antepasados y plantemos cara al capitalismo salvaje que nos viene de Madrid, Cataluña y el País Vasco y que nos esquilma desde hace demasiado tiempo. En todos los niveles y en todos los frentes (laboral, intelectual, de recursos, etc.) y los extremeños dejándonos hacer. No puedo entender que Madrid se nutra de la electricidad producida en Extremadura y las empresas del sector, dueñas de las centrales correspondientes, sigan con su residencia fiscal en Madrid y Bilbao dando allí los rendimientos económicos del producto que consiguen en Extremadura, en base a nuestros recursos y dejando aquí los residuos correspondientes. Y seguimos callados.

En fin, ya va siendo hora de que volvamos a ser “tigres de bengala” como lo fueron nuestros antepasados. El asunto es responsabilidad de todos los extremeños que parece que hemos perdido aquellos genes de nuestros abuelos y estamos en un atontamiento que produce pena. La culpa es de todos pero, sin duda, los responsables políticos de los últimos tiempos tienen mucho más que ver con el problema porque no han sabido, querido o podido cambiar las cosas.

Por ejemplo, Rodríguez Ibarra o Monago, uno por una cosa y otro por otra. Ibarra convirtió a Extremadura en la sede regional de los subsidios y de los receptores del plan de empleo rural con lo cual los extremeños son como los judíos que recibían el “maná” o los españoles que vivían del oro que venía de América que dejaron caer su propia industria y capacidad de generar riqueza. Ibarra ha convertido a los extremeños en seres incapaces de competir económicamente con sus coetáneos de otras zonas de España y del mundo.

Monago ha sido el prepotente político que ha creído que podía utilizar su puesto de presidente de Extremadura para hacer lo que a él le diera la gana –incluido ir a ver a la novia a Canarias con dinero público- sin preocuparse de verdad por el porvenir de los extremeños.

Entre los dos han conseguido hacer de los extremeños seres incapaces y negligentes.

Hay que cambiar ese estado de cosas. Pero no “arreglando” y maquillando lo que hay ahora. Hay que pensar a muy largo plazo, cambiando radicalmente la forma de pensar actual con planteamientos ambiciosos. Tenemos que plantear retos de futuro que nos saquen de esta inanición en la que nos encontramos. Para conseguirlo hay que contar con todos los extremeños, los de dentro y los de fuera, todos con una ilusión y una meta de futuro: ser la comunidad más avanzada, más generosa y más solidaria del mundo. Por supuesto hay que empezar por la educación de nuestros niños y jóvenes. Tienen que empezar por sentirse orgullosos de haber nacido en esta tierra y llevar en sus adentros la esencia que heredaron de sus antepasados, incluidos artistas, políticos, conquistadores, científicos, agricultores, etc.

One comment

  • En el momento actual, estamos permitiendo a las empresas energéticas y mineras un NEOSAQUEO. Por si fuera poco, los JEQUES andan comprando TIERRAS DE CULTIVO, ya que no quedan casas que comprar en Londres, y a los gurús económicos les ha dado por recomendar invertir en tierras de cultivo. Estos oscuros personajes, van a recibir un montón de SUBVENCIONES para poner una azucarera, precísamente ahora que la OMS reclama que se ponga un impuesto a los productos que contienen azúcar.
    Con nuestro bajo nivel cultural, y la poca visión de futuro que tienen nuestros gobernantes, los EXTREMEÑOS estamos destinados a ser NEOYUNTEROS que trabajarán con contratos precarios o como falsos autónomos, para estos NEOSEÑORITOS.
    Nuestros muchos recursos seguirán produciendo BENEFICIOS EN OTRAS COMUNIDADES, dejando aquí migajas, en forma de salarios míseros.

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