Punto de Encuentro

Técnicos en materia ferroviaria aconsejan no aflojar la presión sobre los políticos

Técnicos durante la mesa redonda celebrada ayer en Badajoz. ::

Cuatro ingenieros analizaron la situación del ferrocarril extremeño y alertaron sobre el trabajo pendiente, como las estaciones

Según cuatro ingenieros especialistas en materia ferroviaria que se dieron cita este jueves en Badajoz, en este ambiente actual de reivindicación lo más recomendable es no aflojar la presión sobre el Gobierno central. Hablan de que los últimos plazos prometidos desde el Ministerio de Fomento son técnicamente viables, pero alertan de que sin una voluntad política firme serán, de nuevo, imposibles de cumplir. En esta cuestión estaban de acuerdo los técnicos que comparecieron en la mesas redonda de Punto de Encuentro. Tuvo lugar en el Hotel Río de Badajoz y estuvo promovida por el Club Senior de Extremadura, que junto a colegios profesionales, fundaciones privadas y otras entidades trata de analizar los temas ‘calientes’ de la región de la manera más objetiva posible. Ya lo hizo con los Presupuestos extremeños y con la situación de la central nuclear de Almaraz. Este jueves tocó el ferrocarril y en la mesa moderada por Cecilio Venegas expusieron sus puntos de vista tres ingenieros de caminos, canales y puertos y un ingeniero superior en geodesia y cartografía.

Norberto Díez González, experto en infraestructuras, desglosó los datos de viajeros para concluir que el 95% de los transportes de personas y mercancías de Extremadura se resuelven por carretera. Al respecto añadió que esta red viaria en la región es mucho más extensa en términos relativos que en el resto de España. Sobre el tren que reivindica Extremadura recordó que el día que se consiga no conviene olvidar que será solo un medio, no una garantía de prosperidad.

Antonio González Jiménez diseña infraestructuras de transporte público. González habló de realidades e incertidumbres técnicas del ferrocarril en Extremadura. En el primer grupo describió los 748 kilómetros de extensión de la red de ancho ibérico distribuida en cinco líneas y subrayó que ninguna está electrificada. Es la única región que aún depende de locomotoras diésel. También expuso que hay muy pocos viajeros en cada una de ellos –una demanda de 200.000 al año, dijo–. Y en cuanto a incertidumbres recordó que los accesos a las ciudades del futuro tren están por construir, que la obra del viaducto sobre el Tajo se ha vuelto a paralizar o que las dudas sobre incluir Toledo en el trayecto entre Extremadura y Madrid podría condicionar los plazos por las dificultades que entraña actuar en esta capital.

Por su parte, Manuel Benegas Capote, también ingeniero, ahora jubilado y que ha ocupado altos cargos en Renfe y Adif, además de dirigir el proyecto de alta velocidad entre La Meca y Medina, en Arabia Saudí, criticó duramente la política de transporte de mercancías de Renfe.

Benegas expuso gráficamente la marginación que sufren capitales como Badajoz o Almería desde el punto de vista de las conexiones, dio una visión global del tráfico de mercancías en el que hay que tener en cuenta a China y aseguró que «los profesionales de Adif trabajan correctamente, pero solo cuando el político les dice ‘adelante’». No obstante, ha detectado un cambio de actitud en el ministro de Fomento para mejorar el tren extremeño, pero tiene claro que por la cantidad de trabajo que hay pendiente será otro gobierno el que finalice las obras. Por ello, animó a la sociedad civil a mantener la presión.

José Manuel Naranjo, ingeniero superior en Geodesia y Cartografía aportó un punto de vista más social. Analizó el acceso de los extremeños a las futuras estaciones y para que el tren tenga éxito y la inversión esté justificada recomendó tener en cuenta la frecuencia del servicio y el precio de los billetes.

Según comentó el moderador, el responsable de Adif en Extremadura fue invitado a la mesa, pero la administradora estatal ferroviaria se lo impidió.

Punto de Encuentro

Hay que favorecer la generación de energía distribuida y el autoconsumo de la misma

La pasada semana tuvimos la suerte de asistir a un interesantísimo debate, que, si en un principio su título “Almaraz, presente y futuro”, podía hacer pensar en un encuentro polémico y de posiciones irreconciliables, la realidad nos mostró que, cuando los temas se enfocan con un carácter profesional y razonado, las posiciones se vuelven mucho mas claras y comprensibles para todos.

En el momento actual vivimos dos transiciones energéticas que se deben afrontar simultáneamente; la transición hacia las energías renovables, y la drástica reducción de las emisiones de CO², que nos hemos impuesto con los acuerdos de París.

El debate organizado por Punto de Encuentro de la Sociedad Civil Extremeña, una agrupación promovida recientemente por colegios profesionales, fundaciones privadas y entidades solidarias, alguna de ellas centenarias, tenía como objetivo sensibilizar a nuestros conciudadanos sobre la importancia de unas decisiones, políticas y administrativas, que pueden condicionar el desarrollo de nuestra Comunidad. Pretendíamos sacar a la superficie una de las cuestiones más complejas de la actualidad extremeña, pero a la par una de las que más puede favorecer el avance industrial de la región. Y, por último, tratábamos de poner de manifiesto que el futuro de Almaraz, cualquiera que sea la decisión que se adopte, tiene que enfocarse no solo desde el punto de vista de los intereses nacionales, sino también, y de forma clara y contundente, desde los intereses generales de los extremeños.

Para ello tuvimos la suerte de contar con cuatro reconocidas personalidades del ámbito profesional que representaban los aspectos más importantes de la cuestión: la vertiente universitaria, la medioambiental, la profesional y la de los mercados energéticos. El resultado, según las opiniones que nos han llegado, fue un éxito. Probablemente por vez primera en Extremadura pudimos asistir a un debate, es decir a un contraste de opiniones, distintas y diferentes, a veces también contrarias, pero todas ellas fundadas en razones técnicas y profesionales y en la ausencia de prejuicios y de condicionantes ideológicos.

Independientemente de las actitudes favorables o contrarias a la energía nuclear, la opinión mayoritaria respecto a Almaraz se centró en el hecho evidente de que nos encontramos en el tramo final de su vida útil; que hay que prepararse para el futuro y, en consecuencia, es imprescindible diseñar un escenario en el que prevalezcan los intereses de la región, y es aquí donde entran en juego las consideraciones que conllevan las dos transiciones energéticas citadas. El desmantelamiento de las actuales instalaciones y la paulatina sustitución por las energías renovables deben abordarse desde políticas que favorezcan el desarrollo industrial de Extremadura. La energía en nuestra Comunidad tiene que plantearse desde el binomio de producción y de consumo industrial.

Tal vez no sea este el momento de criticar la escasísima contribución que Almaraz ha tenido al desarrollo de la Comunidad, pero sí de exigir que en el futuro más inmediato no se adopten decisiones que no lleven necesariamente aparejadas contrapartidas suficientes para la industrialización extremeña. Los ponentes ofrecieron dos posibles palancas para conseguirlo; el abaratamiento del coste de la energía eléctrica para las industrias que se implanten en Extremadura, y el cambio del marco regulatorio del mercado electrico, de forma que se favorezca la generación distribuida y el autoconsumo.

Estoy convencido que lo más importante de la convocatoria de Cáceres ha sido la oportunidad de haber asistido a un debate sobre Almaraz sin apriorismos y sin condicionantes ideológicos, puesto que todos entendíamos que el final de Almaraz se debe convertirse en una apuesta por las energías renovables, y, sobre todo, una oportunidad para favorecer el desarrollo industrial de Extremadura como fuente de empleo y de progreso.

Sobre estas bases es sobre las que Punto de Encuentro de la Sociedad Civil Extremeña se ha marcado un itinerario de reflexión para aflorar los graves problemas que afectan a la región con el más absoluto respeto a las instituciones, a las que corresponde en primer y en último lugar, es decir desde el principio al final, la toma de decisiones. Pero una sociedad moderna y avanzada no puede prescindir del conocimiento y de la información que poseen los ciudadanos organizados en colegios profesionales, ejercen en la Universidad o promueven actividades solidarias a través de fundaciones y entidades de la sociedad civil. Esta es la filosofía de Punto de Encuentro, empeñado en promover debates y reflexión sobre las grandes cuestiones que favorezcan el progreso de los extremeños.

Punto de Encuentro

ALMARAZ, UN DEBATE NECESARIO

Hace solo unos días, una serie de entidades de la vida civil extremeña nos convocamos en Cáceres para debatir sobre la Central Nuclear de Almaraz. Creemos, modestamente, que la iniciativa fue un éxito. El seguimiento que ha tenido en la opinión pública extremeña parece que avala la oportunidad del encuentro. Y sin embargo, hemos tenido que justificar las razones por las que ‘Punto de Encuentro’ –colegios profesionales, fundaciones privadas, entidades varias, algunas de ellas centenarias– adoptamos la iniciativa de reflexionar sobre cuestiones que afectan a los ciudadanos por muy complejas que estas sean. Precisamente por esta razón, su complejidad, necesitan opiniones expertas y fundamentadas que no estén condicionadas por discursos preconcebidos, intereses más o menos particulares, o tienes políticos. Entendíamos que el futuro de la central de Almaraz –no olvidemos que la producción eléctrica de Almaraz representa un altísimo porcentaje del PIB industrial de la región– es una cuestión que interesa a todos los extremeños, es decir a la sociedad en general. A los extremeños les debe preocupar la seguridad de la Central y las repercusiones que su cierre o la prolongación de su vida útil van a tener sobre la economía de la región, es decir, cómo va a afectar su futuro más inmediato al desarrollo de la región y de las comarcas más próximas.

La generación de energía nuclear es polémica desde su comienzo, ya que esta tecnología nació para un aprovechamiento militar, y dada su potencialidad, constantemente las centrales necesitan una vigilancia especial, circunstancia ésta que no se da en otros modos de generación energética.

La iniciativa de Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de promover debates sobre determinados asuntos que afectan al bienestar y al progreso de los extremeños en modo alguno interfiere en el ámbito de lo público e institucional. Las decisiones en todos estas cuestiones corresponden, nadie lo duda, a las instituciones, sean competencia del Estado o de la Comunidad Autónoma. No solo lo respetamos, sino que además nos creemos obligados a colaborar con las instituciones a que sus procesos de toma de decisiones sean transparentes y tengan la máxima solvencia técnica. Tampoco discutimos ni queremos interferir en el importante papel que desempeñan los interlocutores sociales, muy especialmente las organizaciones empresariales y sindicales.

Y sin embargo, creemos que las instituciones públicas no agotan el marco en el que deben plantearse las cuestiones que afectan a los ciudadanos sobre todo en aquellos asuntos que tienen una indudable vertiente técnica y profesional. Las sociedades modernas y de progreso requieren la colaboración de los ciudadanos, y muy especialmente de aquellos a los que se les presupone una mayor responsabilidad por su especialización y formación. Creemos que en la mayoría de los asuntos que conciernen a los extremeños es necesario escuchar la voz de la Universidad, de los Colegios Profesionales y las entidades solidarias surgidas de la propia sociedad. Haríamos un mal servicio al conjunto de los ciudadanos si no utilizáramos el caudal de conocimiento y de talento que atesora la propia sociedad civil organizada. Yo me atrevería incluso a señalar que la pujanza y el dinamismo de un territorio se mide precisamente por la capacidad y por la calidad de su sociedad civil.

Con este pensamiento el grupo promotor de «Punto de Encuentro de la Sociedad Civil extremeña» programamos el debate que realizamos en Cáceres el 13 de junio pasado. Elegimos a cuatro especialistas, cuatro profesionales de autoridad contrastada en los diferentes flancos en los que se debe plantear el futuro de Almaraz: un catedrático de Universidad experto en emprendimiento empresarial; un físico nuclear en representación del pensamiento ecologista; un ejecutivo de reconocido prestigio en el mundo de la energía y un profesional especializado en los mercados energéticos. Fueron dos horas de exposición serena y documentada sobre el futuro más inmediato de la central nuclear de Almaraz en relación con los intereses de los extremeños tanto desde el punto de vista medioambiental, como desde la vertiente económica y social. Por supuesto que se expresaron opiniones distintas y en algunos casos contradictorias. Pero fueron manifestaciones fundadas y avaladas por conocimientos profesionales serios y solventes. Y al final de las exposiciones, los asistentes tuvimos oportunidad de opinar y contrastar los diferentes puntos de vista.

No me corresponde a mí opinar sobre lo allí manifestado, aunque algún periodista se empeñó en recabar mi opinión personal sobre el tema, pero cualquier observador podría llegar a una conclusión obvia: estamos en el final de ciclo de la vida útil de Almaraz, aun contando con la posibilidad de que se prolongue su vida. En consecuencia, Extremadura debe prepararse para ese final que ya se dibuja en el horizonte. ¿Es compatible una prórroga de Almaraz con el desarrollo de las energías renovables? ¿Qué compensaciones debe exigir nuestra Comunidad Autónoma cuando se produzca el desmantelamiento de la central? ¿Qué otras contrapartidas debieran negociarse teniendo en cuenta la situación excedentaria de Extremadura como exportadora de energía? ¿Es posible reivindicar para nuestro territorio una tarifa eléctrica especial que favorezca su desarrollo industrial? ¿El proceso de toma de decisiones sobre el futuro de Almaraz está siendo transparente y, sobre todo, están suficientemente representados los verdaderos intereses de los extremeños?

El balance del debate es sin duda positivo. Extremadura ha tenido la oportunidad de escuchar el debate sobre Almaraz en ‘modo’ y en ‘fase’ profesional y técnica. El balance nos anima en Punto de Encuentro a continuar la tarea de promover otros debates y otras reflexiones que colaboren al progreso de los extremeños activando el talento y el conocimiento de su sociedad civil.

Coordinador del Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura
Punto de Encuentro

Los expertos coinciden en la necesidad de alternativas de desarrollo tras cerrar Almaraz

  • La central nuclear, que está pendiente de decidir si se prorrogará su vida útil a partir de 2020, fue protagonista de un debate en Cáceres

Qué hacer con Almaraz y qué hacer cuando se cierre la central nuclear. Éste fue el centro del debate celebrado ayer en Cáceres, organizado por las entidades de la sociedad civil agrupadas bajo la denominación de ‘Punto de encuentro’. Los expertos participantes coincidieron en la necesidad de buscar alternativas cuando se produzca la clausura por el enorme impacto económico que tendría en la zona y en el conjunto de una región con un débil tejido industrial. La mayor parte de los ponentes se pronunciaron por la prórroga de la vida útil de la central así como a favor de la convivencia de la energía nuclear con las renovables en pleno proceso de transición energética.

‘Punto de encuentro’ había elegido la central de Almaraz, su presente y su futuro, como eje del segundo debate que organiza en la región. Para ello ha contado con cuatro expertos: Ricardo Hernández Mogollón, catedrático del área de Economía Financiera de la Universidad de Extremadura; Francisco Castejón, físico nuclear y coordinador del Movimiento Ibérico Antinuclear, además de miembro de Ecologistas en Acción; José Luis Martínez Martín, ex director general del Club Español de la Energía, y Felipe Gracia Trullén, ingeniero informático experto internacional en mercados de la energía, actual consejero delegado de Magnus Commodities, consultora energética financiera.

La actualidad en torno a la central de Almaraz viene determinada por el reciente aplazamiento de la fecha tope para que las empresas propietarias de la misma soliciten o no a la administración una prórroga del funcionamiento de los dos reactores nucleares más allá de los 40 años de su vida útil establecida, que se cumplen en 2020. En principio debían pedir la prórroga antes del pasado 8 de junio, pero el plazo se amplía hasta mayo de 2019, una vez se publique el Plan de Energía y Clima, que debe recoger las líneas maestras del nuevo modelo energético español.

¿Es necesario y beneficioso para el país y Extremadura que Almaraz prorrogue su vida útil otros 20 años más, hasta llegar a 60? ¿Se puede prescindir de la energía nuclear en esta transición energética en la que han adquirido protagonismo las renovables? ¿Sería un grave perjuicio el cierre de la central para la zona donde está y para la región? Sobre el conjunto de estos interrogantes, tres de los cuatro expertos coincidieron en defender la continuidad de la central y de la convivencia de la energía nuclear con las renovables.

Ecologistas

La voz discrepante fue la de Francisco Castejón, que además de investigador y físico es ecologista y considera que lo nuclear es el pasado y, además, un freno a la implantación de las renovables: «La transición energética está en marcha y la nuclear es un freno. La central de Almaraz se puede cerrar sin traumas», afirmó para resaltar que una planta de este tipo mantiene su plantilla de trabajadores al menos 20 años después de decretarse su cierre, hasta el desmantelamiento final. En su opinión, el cierre debe ir acompañado de inversiones compensatorias en el territorio como alternativa de desarrollo.

La central cuenta con una plantilla de 425 personas, a las que se suman otros más de 400 empleos indirectos y, además, los eventuales que se generan cada año y medio, durante un mes, en el período de recarga de cada una de las dos unidades.

Sobre la necesidad de esas alternativas de desarrollo coincidieron todos los participantes. Felipe Gracia afirma que Extremadura debe obtener beneficios y compensaciones por el cierre de Almaraz: «recomendaría a Extremadura que utilizara el cierre de la central como un arma, frente al Gobierno, para conseguir mayor competitividad», afirmó para referirse a la posibilidad de alcanzar rebajas en las tarifas eléctricas, como ha garantizado el PNV en su acuerdo con el Gobierno central sobre los presupuestos generales del Estado. Para este experto, el ‘mix’ energético ideal, su «carta a los reyes magos», es un modelo «cien por cien renovables», sin energía nuclear, «pero cuando se pueda». Considera que ahora es complicado prescindir de esta fuente. Gracia recuerda que Extremadura genera un 76 por ciento de energía nuclear y un 24 por ciento de renovables, como Francia, y que para el conjunto nacional aporta el 8 por ciento de la electricidad cuando sólo consume el 1,8 por ciento.

Por su parte, Ricardo Hernández Mogollón se pronunció claramente a favor de la prórroga de Almaraz: «Puede y debe prorrogar su vida útil hasta los 60 años, como hay otras 75 centrales en el mundo», afirmó y se pronunció también a favor de conseguir una reducción de la tarifa energética en la región.

«El cierre de Almaraz tendría un impacto negativo de 91 millones de euros en el PIB de Extremadura», afirmó José Luis Martínez, para quien la energía nuclear sigue siendo necesaria en el ‘mix’, junto con las renovables y favoreciendo los métodos de autoconsumo. Considera necesaria la prórroga de Almaraz, «una central que está funcionando muy correctamente»

Punto de Encuentro

El programa Primera Hora, que dirige el periodista extremeño Pedro Fernandez en Canal Extremadura Radio, estará hoy en directo en el Hotel Ágora de Cáceres con motivo de un foro sobre el futuro de la central nuclear de Almaraz, convocado por la agrupación de entidades de la sociedad civil extremeña Punto de Encuentro.

Participarán cuatro reconocidos expertos.

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Presupuestos 2017, la voz de la sociedad civil

04/12/2016 

NO sé hasta qué punto somos conscientes de la importancia que los Presupuestos Generales de una Comunidad o Estado tienen en orden a favorecer el desarrollo y el bienestar de los ciudadanos. Presenciamos con notable indiferencia, displicentemente, cómo nuestros representantes, los Grupos Parlamentarios, nuestros dirigentes, se enzarzan cada año en polémicas interminables cuando llega el tiempo de aprobar las cuentas de la Comunidad, o cómo se aprovecha su presentación para reproducir, en solo unos días, las recientes campañas electorales invocando los intereses generales de la ciudadanía. En definitiva, los extremeños, como sucede a nivel nacional y en cualquier otra Comunidad Autónoma, Extremadura no es en esto una excepción, presenciamos pasivamente e indiferentes los debates en los medios de comunicación sin ser plenamente conscientes de que, lo que se discute y se vota, nos concierne a todos y a cada uno de los extremeños y al bienestar de nuestras familias.

Con este convencimiento, cerca de un centenar de extremeños, representantes de cerca de una veintena de entidades de la sociedad civil, nos reunimos en un desayuno de trabajo el pasado 29 de noviembre para debatir y reflexionar sobre el contenido de los Presupuestos Generales de Extremadura para 2017. En ningún caso los reunidos en el Parador Nacional de Mérida, tratábamos de asumir el papel que corresponde a las fuerzas políticas regionales. Al contrario, estábamos seguros de que, independientemente de ejercer la libertad de opinión sobre los asuntos públicos, colaborábamos con las instituciones a divulgar la ley más importante que cada año se presenta a la aprobación de los parlamentarios, y, lo que es más importante, a corresponsabilizarnos en el espíritu y en la letra de las cuentas anuales de la Comunidad extremeña. El conocimiento es lo único que aumenta cuando se reparte.

Pero tal vez la singularidad y la importancia de la reunión de Mérida reside en el mismo hecho de su convocatoria. Ha sido la primera vez, y ojalá se repita cada año, que la sociedad civil extremeña asume un papel activo y responsable en el análisis de las cuentas regionales, aquellas que van a servir de directriz de todos los ingresos y gastos de los extremeños a lo largo del año, así sean los recursos para hacer frente a sus necesidades en materia de sanidad, y educación, como los asignados a dependencia, vivienda, infraestructuras, etc. Ni un solo céntimo de lo que gastan las administraciones publicas extremeñas está fuera de la letra de los casi seiscientos folios que integran el texto de los Presupuestos Generales. Su contenido, ahora publicitado en la web de la Asamblea, nos fue cedido gentilmente para su estudio por sus presentadores.

Decía que la reunión de Mérida de casi ese centenar de extremeños de la vida común y ordinaria de la sociedad -empresarios, profesionales de todas las especialidades, gentes preocupadas por el bienestar de su comunidad- tenía además un importante significado por cuanto inauguraba una iniciativa en la que una importante representación de la sociedad civil extremeña ha depositado una enorme confianza. Con el nombre de «Punto de Encuentro», una amplia gama de colectivos sociales, algunos de ellos con tanta historia y prestigio como la Real Sociedad Económica de Amigos del País o los Ateneos de ambas provincias, los Colegios Profesionales, las Fundaciones Privadas, u otros de más reciente constitución como el Club Sénior de Extremadura, han puesto en marcha un foro de debates para reflexionar sobre los problemas que afectan o repercuten en el bienestar de los extremeños.

Después de varios años de pensar cómo dar forma a la necesidad de que la sociedad civil de nuestra Comunidad tenga un mayor protagonismo social y cómo conseguir que las entidades que mejor la representan asuman mayores dosis de compromiso, un grupo de esas entidades -Asociaciones, Colegios Profesionales, Fundaciones- hemos puesto en marcha el «Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura» y, a la espera de ir progresando en la conformación de esta plataforma, hemos celebrado un primer foro de debate con el análisis de los Presupuestos Generales de Extremadura.

En reiteradas ocasiones hemos escuchado al presidente de la Junta de Extremadura lanzar una idea que de alguna forma coincide con el propósito de quienes nos hemos embarcado en la tarea de crear esta plataforma de debate social. Decía Fernández Vara que tal vez haya llegado el momento de que la clase política diera un paso atrás para permitir que la sociedad civil tenga una mayor participación en los temas. No estamos del todo de acuerdo. No se trata de que los políticos den un paso atrás, sino que, finalmente, la sociedad civil asuma su propia responsabilidad. En pocas otras Comunidades, como la extremeña, se necesita el impulso y la corresponsabilidad de los ciudadanos para promover mayores cotas de desarrollo y de bienestar, y no existe un instrumento más eficaz para conseguirlo que la acción conjunta y coordinada de la sociedad civil, aquella que no depende primordialmente de los recursos públicos.

Con la iniciativa del debate de Mérida sobre los Presupuestos de Extremadura los promotores de «Punto de Encuentro» hemos pretendido y, en parte, hemos conseguido hacer una reflexión serena y valiente sobre las cuentas de la Comunidad, independiente del debate que corresponde a los grupos parlamentarios. Desde el punto de vista ciudadano, los Presupuestos de Extremadura ¿cumplen la función de promover un cambio en el modelo económico que evite la situación de atraso que padece nuestra Comunidad? ¿Son verdaderamente gastos sociales todos aquellos a los que los portavoces políticos adjudican esta consideración? ¿Hay gastos superfluos en los presupuestos derivados de compromisos partidistas? ¿Hay alguna duplicación o redundancia? ¿Son suficientes las inversiones previstas para promover nuevas fuentes de empleo? ¿Cómo se gestionan y con qué nivel de eficacia se administran en Extremadura los recursos públicos? ¿Cómo y con qué instrumentos se controla su ejecución?

Este fue en síntesis el contenido del debate de la sociedad civil sobre los Presupuestos Generales de Extremadura para 2017, un primer paso de la plataforma «Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura», en la que nos hemos embarcado no menos de una veintena de entidades extremeñas con el único objetivo de colaborar al bienestar y desarrollo de todos los extremeños.

  • CECILIO J. VENEGAS FITO COORDINADOR DE “PUNTO DE ENCUENTRO DE LA SOCIEDAD CIVIL DE EXTREMADURA”
Punto de Encuentro

Una veintena de organizaciones de la sociedad civil organizaron ayer en Mérida un debate sobre los presupuestos de la Junta para el 2017.

Uno de los tres ponentes fue el expresidente de la Sociedad de Garantía Recíproca, Pelayo Moreno, que abogó por controlar el gasto público de forma permanente a través de interventores internos y externos para asegurar las inversiones.

Punto de Encuentro

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El Parador Nacional de Mérida acogió el martes 29 de noviembre, el ‘Debate de la sociedad civil sobre los Presupuestos Generales de Extremadura 2017’.

Intervinieron el profesor de la UEx, Francisco Álvarez Arroyo, el empresario Pelayo Sánchez Moreno y el periodista José Julián Barriga Bravo.

Borrador Presupuestos 2017

Anexo Proyecto de Gastos 2017