Punto de Encuentro: Centrales nucleares 13/05/2017

Los expertos coinciden en la necesidad de alternativas de desarrollo tras cerrar Almaraz

  • La central nuclear, que está pendiente de decidir si se prorrogará su vida útil a partir de 2020, fue protagonista de un debate en Cáceres

Qué hacer con Almaraz y qué hacer cuando se cierre la central nuclear. Éste fue el centro del debate celebrado ayer en Cáceres, organizado por las entidades de la sociedad civil agrupadas bajo la denominación de ‘Punto de encuentro’. Los expertos participantes coincidieron en la necesidad de buscar alternativas cuando se produzca la clausura por el enorme impacto económico que tendría en la zona y en el conjunto de una región con un débil tejido industrial. La mayor parte de los ponentes se pronunciaron por la prórroga de la vida útil de la central así como a favor de la convivencia de la energía nuclear con las renovables en pleno proceso de transición energética.

‘Punto de encuentro’ había elegido la central de Almaraz, su presente y su futuro, como eje del segundo debate que organiza en la región. Para ello ha contado con cuatro expertos: Ricardo Hernández Mogollón, catedrático del área de Economía Financiera de la Universidad de Extremadura; Francisco Castejón, físico nuclear y coordinador del Movimiento Ibérico Antinuclear, además de miembro de Ecologistas en Acción; José Luis Martínez Martín, ex director general del Club Español de la Energía, y Felipe Gracia Trullén, ingeniero informático experto internacional en mercados de la energía, actual consejero delegado de Magnus Commodities, consultora energética financiera.

La actualidad en torno a la central de Almaraz viene determinada por el reciente aplazamiento de la fecha tope para que las empresas propietarias de la misma soliciten o no a la administración una prórroga del funcionamiento de los dos reactores nucleares más allá de los 40 años de su vida útil establecida, que se cumplen en 2020. En principio debían pedir la prórroga antes del pasado 8 de junio, pero el plazo se amplía hasta mayo de 2019, una vez se publique el Plan de Energía y Clima, que debe recoger las líneas maestras del nuevo modelo energético español.

¿Es necesario y beneficioso para el país y Extremadura que Almaraz prorrogue su vida útil otros 20 años más, hasta llegar a 60? ¿Se puede prescindir de la energía nuclear en esta transición energética en la que han adquirido protagonismo las renovables? ¿Sería un grave perjuicio el cierre de la central para la zona donde está y para la región? Sobre el conjunto de estos interrogantes, tres de los cuatro expertos coincidieron en defender la continuidad de la central y de la convivencia de la energía nuclear con las renovables.

Ecologistas

La voz discrepante fue la de Francisco Castejón, que además de investigador y físico es ecologista y considera que lo nuclear es el pasado y, además, un freno a la implantación de las renovables: «La transición energética está en marcha y la nuclear es un freno. La central de Almaraz se puede cerrar sin traumas», afirmó para resaltar que una planta de este tipo mantiene su plantilla de trabajadores al menos 20 años después de decretarse su cierre, hasta el desmantelamiento final. En su opinión, el cierre debe ir acompañado de inversiones compensatorias en el territorio como alternativa de desarrollo.

La central cuenta con una plantilla de 425 personas, a las que se suman otros más de 400 empleos indirectos y, además, los eventuales que se generan cada año y medio, durante un mes, en el período de recarga de cada una de las dos unidades.

Sobre la necesidad de esas alternativas de desarrollo coincidieron todos los participantes. Felipe Gracia afirma que Extremadura debe obtener beneficios y compensaciones por el cierre de Almaraz: «recomendaría a Extremadura que utilizara el cierre de la central como un arma, frente al Gobierno, para conseguir mayor competitividad», afirmó para referirse a la posibilidad de alcanzar rebajas en las tarifas eléctricas, como ha garantizado el PNV en su acuerdo con el Gobierno central sobre los presupuestos generales del Estado. Para este experto, el ‘mix’ energético ideal, su «carta a los reyes magos», es un modelo «cien por cien renovables», sin energía nuclear, «pero cuando se pueda». Considera que ahora es complicado prescindir de esta fuente. Gracia recuerda que Extremadura genera un 76 por ciento de energía nuclear y un 24 por ciento de renovables, como Francia, y que para el conjunto nacional aporta el 8 por ciento de la electricidad cuando sólo consume el 1,8 por ciento.

Por su parte, Ricardo Hernández Mogollón se pronunció claramente a favor de la prórroga de Almaraz: «Puede y debe prorrogar su vida útil hasta los 60 años, como hay otras 75 centrales en el mundo», afirmó y se pronunció también a favor de conseguir una reducción de la tarifa energética en la región.

«El cierre de Almaraz tendría un impacto negativo de 91 millones de euros en el PIB de Extremadura», afirmó José Luis Martínez, para quien la energía nuclear sigue siendo necesaria en el ‘mix’, junto con las renovables y favoreciendo los métodos de autoconsumo. Considera necesaria la prórroga de Almaraz, «una central que está funcionando muy correctamente»

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