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Como viene siendo habitual en las vísperas de Navidad, los miembros del Club Senior de Extremadura residente en Madrid se reunieron el pasado jueves, día 30 de noviembre, en una cena de amistad a la que asistieron veintidos seniors, entre ellos las directivas del Club Pilar Perez Breña y Sali Guntín y el presidente del Club, José Julián Barriga Bravo. Estuvieron también presentes los coordinadores del Informe General en las áreas de Macroeconomía, Manuel Martín y de Infraestructuras, Norberto Diez.

Durante la reunión se informó de los preparativos del próximo Foro de Debates que se celebrará entre los días 20 al 22 de abril próximo en Garrovillas de Alconétar y del programa de ponencias e intervenciones.

Los reunidos debatieron sobre el resultado de la manifestación celebrada en Madrid para reivindicar un tren de altas prestaciones y sobre la situación que atraviesan los proyectos de construcción de las nuevas infraestructuras ferroviarias. En este sentido se informó de un próximo encuentro que celebrará el equipo del Club Senior que hace el seguimiento del proceso de construcción del nuevo ferrocarril con directivos de la Consejería de Agricultura y Territorio de la Junta de Extremadura.

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tren ave

CONFIESO que este servidor debería estar hoy en Madrid. El sábado 18-N de 2017 pasará a nuestra pequeña historia regional como el gran día de la «movilización por un tren digno». Que ya es raro, con lo que le ha costado a Extremadura abandonar el lamento sufrido y casi silencioso reducido al «a vé». Ya es más que hora de abandonar la retórica y dejar atrás el secular «espíritu desunido que anima a los extremeños», para sustituirlo por algo mucho más de nuestros días, como unirse para llenar el cielo de Madrid «de banderas verde, blanca y negra», al tiempo que «nuestras voces se alzan» gritando y reclamando de una vez «un tren digno para Extremadura», que ya va siendo hora. Decía que debería estar en Madrid, después que este escribidor lleva casi un cuarto de siglo reclamando eso mismo, no digo que en solitario pero casi, sin recibir más respuesta que alguna larga cambiada o el silencio. Sin embargo, un acontecimiento familiar, con la llegada de una personita que acaba de asomarse a este perro mundo y será bautizada ese día, me impone la grata obligación de estar en aquel mi pueblo del norte extremeño que arropan las montañas del Valle del Árrago. Pero no duden cuantos acudan a la manifestación que mi espíritu estará con ellos.

Tal vez algunos de las generaciones más jóvenes crean que el problema de las comunicaciones –de las malas comunicaciones, habría que decir– en Extremadura es un problema reciente. Pero no: es un problema que viene arrastrado de antiguo y al que aquí se le ha ido plantando cara, aunque sea con retraso respecto al resto de España. Y me estoy refiriendo fundamentalmente al transporte por carretera, que al cabo del tiempo ha ido mejorando hasta situarse en los niveles medios de otras comunidades autónomas: por más que algunos vean casi como una ofensa que las dos capitales de provincia no estén unidas por una autovía. El problema puede ser discutible: aunque con los actuales niveles de tráfico, determinados tramos de esa carretera Badajoz-Cáceres sí piden cuando menos alguna reforma.

Cuestión distinta es la que se plantea en el ferrocarril y la línea aérea. Lo del ferrocarril clama al cielo. Desde hace años se vienen haciendo promesas, sistemáticamente incumplidas. Recuerdo una visita de Álvarez Cascos a Badajoz en sus tiempos de ministro de Fomento y el rebote que se cogió ante las preguntas de un grupo de periodistas referidas precisamente a las promesas en torno al ferrocarril, que no pasaban de eso, palabras. Pues imagínense el agua que ha pasado bajo los puentes de Tajo y Guadiana desde entonces… y ahí siguen nuestros ferrocarriles, dando que hablar mucho y todo mal. Porque lo que se ha venido haciendo son obras aisladas, algunas de las cuales parecen no responder a un proyecto acabado, lo cual explicaría que a estas alturas de la película sigamos sin saber cómo, ni cuándo, ni por dónde llegaremos a Madrid en ese tren digno que cientos o miles de extremeños reivindican hoy en la capital del Reino. Y no será porque el actual ministro Íñigo de la Serna no se esté empleando a fondo para hacer creíble el proyecto, aunque falte una definición clara de si hablamos de alta velocidad o de velocidad alta y hasta de cuál vaya a ser el recorrido definitivo de la línea y cuándo estará completa. Nuestros gobernantes no deberían desperdiciar una ocasión como hoy para poner negro sobre blanco los detalles de lo que van a ser los transportes ferroviarios del futuro en Extremadura, tanto de personas como de mercancías.

Porque lo del Eje 16 es otra historia que no se puede dejar de lado. Tradicionalmente, Extremadura fue exportadora de su abundante producción agraria, casi toda ella en bruto, sin ninguna transformación. Los que ya van teniendo años recordarán los camiones cargados de cerdos cebados camino de Dios sabe dónde. Y digo cerdos como podía decir corderos, tomates, tabaco, cereales y otros productos agrarios sin elaborar o con un tratamiento primario, que siguen siendo en buena parte nuestra asignatura pendiente. Por supuesto que hay industrias punteras que se han abierto al mundo, haciéndose acreedoras de apoyo y admiración; pero se cuentan con los dedos de una mano.

Algunos pesimistas hablan de Extremadura como si aquí nunca se hubiera hecho nada. Y no es cierto. Los llamados en su momento «Plan Badajoz» y «Plan Cáceres» de los años 40 y 50 del pasado siglo posibilitaron los regadíos actuales. Algunos no han hecho más que denostarlos. Pero ¿se imaginan hoy Extremadura sin ellos? Lo que pasa es que en esta tierra se han hecho cosas mirando más al pasado que al futuro. Hasta nuestra Universidad, surgida ya en la década de los «setenta», no sólo nació dividida, sino que parte de ella miraba más al pasado que al futuro tecnológico que se nos venía encima. La emigración masiva de los años sesenta y siguientes no cesó, sino que cambió de signo: en vez de dirigirse a otros países europeos se encaminó a las regiones españolas en las que se propició un desarrollo industrial, como fue el caso del País Vasco y Cataluña, en tanto gran parte de las otras regiones se quedaban a la luna de Valencia. ¡Como para que encima tengamos que escucharles a algunos de estos «morruts» la cantinela de que «España nos roba»!

Extremadura se viene encarando al grave problema de pérdida de población. Y se entiende, dado que tuvo y sigue teniendo el mayor nivel de paro; y tuvo y sigue teniendo el índice más bajo de renta per cápita. Supongo que alguna responsabilidad tendrán en esta situación los sucesivos gobiernos de España, tanto de un signo político como de otro. Claro que alguna responsabilidad tendrán también, digo yo, los varios gobiernos extremeños de los últimos veinticinco años. De modo que muy bien gritar hoy todos en Madrid «por un tren digno», al que tenemos derecho: pero sin olvidar que –como dirían en mi pueblo– «nos queda el rabo por desollar»: menos pérdida de población, menos índice de paro y mayor nivel de renta.

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Se avecinan de nuevo tiempos de borrasca territorial y deberíamos afrontarlos con unas cuantas ideas claras para que los grandes debates nacionales no acallen las reivindicaciones legítimas de los extremeños

 

Hace unos días, en Trujillo, un grupo de personas reflexionaban sobre las consecuencias que tendría para Extremadura la situación de grave crisis política que sufre en estos momentos España. Y lamentaban que siempre que España ha sufrido convulsiones territoriales, los extremeños hemos salido perjudicados. Por una razón simple: el Estado, es decir España, en los tiempos que se avecinan, precisa y precisará concentrar toda su energía, y también sus recursos, en tratar de solucionar los desastres causados por las contiendas territoriales que los movimientos independentistas de Cataluña han provocado en el resto de las Comunidades. No olvidemos que, además de las incertidumbres políticas, la crisis institucional tendrá también un indudable costo económico para todos los españoles. A los reunidos en Trujillo, todos ellos de muy amplia experiencia en años y en responsabilidades, no se les ocultaban los riesgos que la confusión de los tiempos presentes produciría en los procesos de desarrollo y de bienestar de los extremeños, que habitan un territorio que necesita de la solidaridad económica del resto del Estado. Continuar leyendo “EXTREMADURA ANTE EL ‘VOLCÁN’ TERRITORIAL DE ESPAÑA – J.J. Barriga”

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AUSENCIA

Esta pena que guardo en el costado, 
que me siembra en el alma la amargura, 
es el viejo dolor de un desterrado 
que llora sin cesar su desventura.
Duele tanto la ausencia de mi tierra,
de sus plazas, de sus calles, sus trigales… 
Hoy el viento me trajo de la sierra aromas 
tan del sur, primaverales. 
Y recordé los campos del secano 
llovidos por la luz, resplandecientes. 
Y el fuego desangrado del verano. 
Y el olor candeal del pan caliente. 
Y recordé los montes, a lo lejos, 
sus graves y azuladas serranías. 
Y recordé la plaza de los viejos 
desgranando en el sol melancolías. 
Vi el castillo y la torre y las cigüeñas.
Y el lento caminar de un jornalero
que vuelve del trabajo. 
Y las pequeñas golondrinas azules del alero.
Y los niños corriendo de la escuela. 
Y madre restregando en la cocina. 
Y una vieja que llora y se consuela 
en la voz fraternal de la vecina. 
Y aquel burro tirando del arado 
sobre la mano abierta de la tierra. 
Y un galgo que dormita recostado 
al frescor de un zaguán que nadie cierra. 
Y recordé la mano del amigo tendida 
y generosa en el abrazo. 
Y la voz temblorosa de un mendigo 
que guarda la limosna en el regazo. 
Y recordé las noches invernales 
al calor de la lumbre o el brasero. 
Y los cálidos besos maternales 
que ahuyentaban los monstruos del perchero. 
Y recordé los prados. Y las fuentes. 
Y el tibio despertar de la mañana. 
Y le hablé de mi tierra y de mis gentes 
al viento que hoy pasó por mi ventana. 
Le dije de la pena en mi costado 
que me siembra en el alma la amargura, 
que es el viejo dolor de un desterrado 
que siente que le falta Extremadura.
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¿De qué nos vale ser, desde 2014, la única región española Objetivo 1 de la Unión Europea, si no convergemos con la media nacional? ¿Por qué no tenemos ninguna gran empresa o proyecto de obra acogido al Plan Juncker? ¿Carecemos de fuerza negociadora en Madrid o en Bruselas para que nos tomen en serio?

HACE unos meses, en la fiesta de antiguos colegiales en Madrid nos reuníamos un grupo de extremeños alrededor del que fue nuestro director y se me ocurrió preguntar a los presentes cómo veían nuestra región. He de aclarar que todos ellos eran personas de dilatado y prestigioso curriculum. Con palabras parecidas, unos decían que en Extremadura se vivía muy bien, muy tranquilos y todo muy barato. Otros que estaba bien pero para fines de semana o vacaciones cortas, no para trabajar ni para formar un proyecto de futuro. Para otros la situación era muy mala porque estamos en la cola de los principales indicadores económicos y por sí sola no puede salir de dicha situación, dado que las diferencias con las regiones ricas habían llegado demasiado lejos. Por último, nuestro director intervino para decirnos que éramos los extremeños los que teníamos que resolver el problema y luchar unidos como algunos amigos nuestros lo habían hecho, volviendo a su tierra y montando empresas.

Si lo traigo a colación es porque, creo, refleja los distintos modos de ver una misma realidad. Hay mucha gente que en Extremadura se encuentra a gusto, adaptados a la situación o se conforman con lo que hay. Otros son magníficos profesionales o empresarios que luchan contra las adversidades. Los que tuvimos que marcharnos a estudiar porque entonces no había Universidad o los que se han marchado después porque no encontraron trabajo, es lógico que no pensemos lo mismo que los residentes. Algunos, para demostrar nuestro interés y compromiso con Extremadura, formamos parte del Club Senior para, junto a los que tuvieron la suerte de continuar en nuestra tierra, ofrecer propuestas o ideas convencidos de que existen recursos propios para mejorar la situación.

Viajando por carretera desde Madrid, Sevilla o Salamanca hacia Extremadura se puede observar que nos cruzamos con muchos camiones cargados de ganado que con valor añadido se venden fuera como productos finales por empresarios, en general, ajenos a nuestra Comunidad. Otros van cargados con materias primas a granel o con una primera elaboración como el corcho, tabaco, lana, pieles, madera, aceites y vinos en cisternas, arroz, frutas o tomates. También vemos que adelantamos a otros transportes con productos ya manufacturados de todo tipo e incluso alimenticios, elaborados con nuestra materia prima o sus derivados. Y nos preguntamos, ¿por qué no transformamos en nuestra región casi todo ello y de este modo crearíamos mucha riqueza y muchos puestos de trabajo?

Por otra parte, vemos grandes tendidos eléctricos en dirección a Madrid y es que la producción de la nuclear de Almaraz se consume en Madrid, donde se recauda el IVA, y otros ingresos tributarios van a Bilbao donde la empresa tiene su sede fiscal. Confiamos que dentro de unos tres años se inicie el cierre de dicha central y toda su producción se sustituya por las cuatro grandes plantas fotovoltaicas que junto con otras más pequeñas están esperando la autorización y que suman unos 2.000 megawatios. Si se añaden otras centrales de energía hidroeléctrica por bombeo reversible, algunas de biomasa y algo de eólica, tendríamos unos 3.000 nuevos MW de origen renovable, de acuerdo con las exigencias del cambio climático.

Sin embargo, viajando hacia Extremadura no veo muchos autobuses de turistas. La potenciación y promoción del turismo a escala nacional e internacional seria el tercer pilar de desarrollo: uno de carácter urbano con ciudades Patrimonio de la Humanidad y cargadas de historia, monumentos y rica gastronomía. Otro de carácter rural, de naturaleza, belleza paisajística, grandes embalses, con dos Reservas de la Biosfera y otra pendiente de serlo, que es la extensa y singular comarca de la Siberia, buena parte de ella declarada Red Natura. Nos gustaría que lo consiguiese, pero siempre que fuera compatible con el desarrollo sostenible y no provocara más emigración, como sucede con el mal entendido proteccionismo ambiental. La dialéctica persona o aves y medio ambiente, con inteligencia no debe ni plantearse. Aquí caben varias alternativas: bien se interpreta de forma flexible y con sentido común su regulación, bien ésta se modifica, bien se revisa la delimitación de la Red que abarca más del 30% del territorio.

Por ello, Extremadura tiene una dificultad añadida para su desarrollo. A título de ejemplos, se relacionan algunas obras y proyectos con problemas derivados de dicha Red y de las famosas declaraciones de impacto ambiental (DIA) que, a veces, una y otra carecen de fundamento. Son estos: 1) Urbanización Isla de Valdecañas, ejecutada en un 80% y pendiente de Informe si se derriba o no. 2) Autovía o mejora de la carretera Badajoz-Cáceres, con elevado sobrecoste por la DIA. 3) Mina de Aguablanca, pendiente de más documentación para la DIA. 4) Ampliación de los regadíos en Alcollarín y otros. 5) Diversas plantas fotovoltaicas, la última la de Calzadilla. Y sin embargo, el almacén nuclear de Almaraz tiene luz verde.

¿De qué nos vale ser, desde 2014, la única región española Objetivo 1 de la Unión Europea, si no convergemos con la media nacional? ¿Por qué no tenemos ninguna gran empresa o proyecto de obra acogido al Plan Juncker? ¿Carecemos de fuerza negociadora en Madrid o en Bruselas para que nos tomen en serio? Hagamos todos unidos un esfuerzo y pensando más en el interés común y menos en partidismos; planteemos con buenos argumentos nuestras necesidades y posibilidades para conseguir incentivos suficientes que permitan la instalación de empresas en la región, que es lo que crea riqueza y empleo.

 

PEDRO MARTIN RUIZ, miembro Del Club Senior de Extremadura
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MIS MARTES AL SOL

Carta abierta al Presidente de la Junta de Extremadura

Carta abierta al Presidente de la Junta de Extremadura
Estimado Presidente:

Me dirijo a ti a través de esta carta pública obligado por una circunstancia ante la que no es posible el silencio. Sabes, y también los que me conocen, el afecto que te tengo y la amistad que nos profesamos, lo que no ha impedido manifestar mis coincidencias y discrepancias contigo siempre que lo he considerado necesario. Después de escuchar tu intervención en el reciente “Debate del estado de la Región” me he llevado la gran sorpresa de que a pesar de tus manifestaciones y las de tu partido, de rechazar la prórroga por veinte años más de la C.N. de Almaraz, parece que aceptaríais esa prórroga a cambio de unas compensaciones que creo no se van a dar, ni estarían justificadas por el enorme riesgo que ello supondría para Extremadura. Ante este hecho, dejo a un lado las coincidencias con muchas de las cosas que proponías en tu discurso y las discrepancias que tengo con otras, para centrarme en la reflexión que quiero hacerte llegar a través de estas líneas.

Hace más de cuarenta años que se realizó el proyecto de la C.N. de Almaraz y pronto hará cuarenta de su entrada en funcionamiento. Aun recuerdo al entonces Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo inaugurándola y a Miguel Boyer, un tiempo después, dándole sus bendiciones, en una visita “furtiva” a sus instalaciones de la que ni siquiera avisó al Presidente de la Junta de Extremadura.  Desde sus inicios he seguido la historia de irregularidades e incidentes de esta C.N. que darían para escribir un libro negro sobre ella, de las que ADENEX tiene realizado un extenso informe. Citaré solo un hecho de los más graves que recuerdo, ocurrido en el circuito primario de refrigeración, conocido como “El Sabotaje del ácido Sulfúrico” en el que se taponaron 5.700 tubos en palabras de sus propios técnicos. A consecuencia de él tuvieron que desmontarse los seis generadores de vapor, que presentaban corrosión, además de la junta de la vasija de la 1ª unidad, que presentaba una fuga de 1 litro/segundo, elementos que se encuentran alojados en el almacén para residuos de alta actividad de la propia C. N. desde el año 1999. Este suceso iba a ser denunciado por la propiedad y llevado a los tribunales; aunque al  final no se hizo, dado lo grave que era reconocer jurídicamente la vulnerabilidad de la planta, ante la opinión pública y lo archivaron para siempre.
Siendo yo entonces Consejero de Obras Públicas y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, planteé este hecho ante la Administración Central expresándole nuestro deseo de encargar un informe especializado, que realizaron los técnicos de Tecnical Associates, de EE.UU., que se desplazaron a España para ello. En Almaraz les crearon todo tipo de problemas, negándoles la información. A pesar de ello pudieron acceder al “Libro de Planta”, donde había quedado registrado el mencionado“sabotaje”. El informe que estos expertos hicieron alertaba sobre el riesgo que ello aportaría al funcionamiento futuro de la C.N. y debe estar en los archivos de la Junta de Extremadura ya que fue legalmente contratado y pagado por ella.
La cadena de incidentes y paradas no programadas de Almaraz ha sido continua desde entonces, contando siempre con la complicidad para ocultar muchos de esos incidentes, de un Consejo de Seguridad Nuclear falto de independencia y gobernado por personas designadas siempre con criterios políticos, lo que  sigue sucediendo hasta hoy.
Después de los accidentes de Chernobil y Fukushima, cuyas consecuencias terribles, silenciadas o minimizadas, han pagado sus trabajadores, la población y los países en los que han sucedido, y que nos afectan a otros muchos países, la energía nuclear es mirada de otra forma, habiéndose producido un cambio de actitud en países que, como Suiza, mediante referendun rechaza ese tipo de energía, o Alemania (con más centrales nucleares que España), que tras encargar la Sra.  Merkel un informe a los expertos alemanes y debatirlo en su Parlamento, han  decidido el cierre de todas ellas aprobado por casi la totalidad de los miembros de esa Cámara.
Por todo ello, Presidente, aceptar hoy prolongar 20 años más la vida de la C.N. de Almaraz, la más problemática de España, por unas compensas ridículas y poco creíbles, es una decisión de una temeridad absoluta, ante la que no vale ampararse en que es una competencia de la Administración Central, porque afecta de una forma grave a Extremadura y a los extremeños y porque antes debe estar la seguridad de las personas que unas compensas económicas. Por ello te recomiendo recuerdes las terribles declaraciones del Primer Ministro de Japón, Naoto Kan, en las que reconoce que las consecuencias del accidente de Fukushima fueron mucho más graves de lo que se dijo, que se ocultó información, que las compañías propietarias eludieron sus responsabilidades, y que después de aquella tragedia sobre la que todavía hoy no saben qué hacer, pedía perdón e instaba a todos los países a cerrar las centrales nucleares y al abandono de ese tipo de energía.  Y eso lo dijo en todos los medios el que fuera primer mandatario del Gobierno de Japón.    
Presidente, en Extremadura tienes expertos que conocen a fondo la energía nuclear y podrían asesorarte sobre esta terrible decisión que tienes delante. Es cierto que también hay algunos miembros de  la comunidad científica o de algunos medios de comunicación que frivolizan con este tema, sea por ignorancia o por otros intereses. De cualquier forma deberías plantearte con luz y taquígrafos la realización de ese informe que ayude a calibrar las consecuencias reales de una decisión de ese calado, en la que el papel del Gobierno extremeño puede ser transcendental. Dejar en manos de “Madrid” esta decisión por considerarla de carácter nacional sería olvidar lo que la Administración Central ha reservado siempre a Extremadura: mantenerla como una colonia en la que sus recursos económicos, financieros, territoriales y ambientales están en poder de otros, y en la que su suelo solo se usa como soporte de contaminación. Solo nos traen lo que no quieren en ninguna parte.
Creo que si encaras este problema con realismo, decisión y valentía  tendrías el apoyo y el reconocimiento de la inmensa mayoría de  los extremeños. Si lo dejas en manos de Madrid, por unas migajas económicas que encima incumplen siempre, solo nos dejarás un fantasma en Extremadura, con la tenebrosa historia de Almaraz y unos residuos radiactivos eternos para los que no existen depósitos seguros en ninguna parte del mundo. Debes seguir luchando, como lo has hecho hasta aquí, porque nuestra tierra sea la región líder en renovables aumentando la potencia que hoy tenemos.
Acuérdate que la manifestación más grande celebrada en Extremadura y encabezada por su Gobierno logró parar Valdecaballeros. Almaraz, tras cuarenta años se debe parar por motivos mucho más graves y tú como representante de todos los extremeños debes estar dispuesto a decirle al Gobierno de Madrid que Extremadura no permitirá esa decisión en manera alguna. Es lo que esperamos muchos extremeños de ti para poder entender y apoyar esa Economía Verde que nos has propuesto.


Villanueva de la Serena a 3 de Julio de 2017
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El pasado jueves 15 de junio, ingresó en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España el Catedrático cacereño de la Facultad de Empresas, Finanzas y Turismo de la Universidad de Extremadura, Don Ricardo Hernández Mogollón.

Su discurso de ingreso versó sobre “El Gran Desafío de la Educación Emprendedora: Propuesta de un Modelo para la Educación Superior”. Partiendo de la premisa de que en el mundo abierto y en cambio permanente, el carácter emprendedor será fundamental para el progreso de los pueblos, desarrolló toda una interesante teoría que puede servir de base para que desde la Universidad se contribuya activamente al fomento y preparación de ese espíritu emprendedor tan necesario y a la vez tan escaso en nuestra Región.

Propuso un cambio radical en el enfoque de los planteamientos docentes actualmente utilizados, “hay que crear un modelo Bottom Up (de abajo a arriba), enfocados a las necesidades de la sociedad”, remarcando que “no se trata de formar a administradores de empresas, sino a personas que sepan ilusionarse con una idea y se capaces de ponerla en práctica”.

El Presidente de la Real Academia D. Jaime Gil Aluja, destacó la trascendencia que pueden tener las propuestas realizadas por el nuevo académico en todos los ámbitos, y muy especialmente en Comunidades como Extremadura, que carecen de un tejido empresarial, y puso a disposición la colaboración de la Real Academia en todas las iniciativas que pudieran plantearse para implementar el Modelo en nuestra Comunidad.

Fue realmente un día importante para Extremadura al conseguir tener a nuestro primer Académico y el poder disponer del apoyo de una Academia, que cuenta entre sus miembros a nada menos que ocho premios Nobel.

 

José Marcelo Muriel