Extremadura: objetivo 2020 – Pedro Martín Ruiz

En estos días de finales de enero en distintos medios de comunicación se escribe y habla mucho del fenómeno de la desigualdad social, hasta en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza claro, ironías de la vida, se ha tratado el tema. Las cifras que se manejan son escandalosas y aunque no sean del todo exactas indican la magnitud del problema. Así se dice que los 85 más ricos del mundo suman tanto dinero como 3.500 millones de pobres o que la riqueza que se esconde en los paraísos o refugios fiscales es de unos 24 billones de euros. En España la riqueza conjunta de las 20 mayores fortunas equivale a los ingresos de 9.500.000 de los más pobres del país, por lo que ocupamos el segundo lugar en la Unión Europea, detrás de Letonia, en razón a desigualdad social. Lo que aquí nos ocupa es la desigualdad entre las distintas comunidades autónomas de España, y cómo se podría mejorar esta situación en el caso concreto de Extremadura.

La desigualdad en renta por habitante (“per cápita) entre las regiones españolas ha aumentado en estos seis años de crisis. Está claro que la recesión, la política de austeridad y los recortes perjudican más a los más débiles. Sobre la base de España igual a 100, el País Vasco, que es la primera en la clasificación está en 135 y Extremadura, que es la última, está en 70 que traducido en dinero equivale, en números redondos, a 31.000 y 16.000 euros por persona, respectivamente, a pesar de que la población extremeña ha seguido bajando durante dicho periodo. Diferencias análogas se dan con  Madrid, Navarra y Cataluña, por la parte alta de la tabla, respecto a Andalucía y Castilla la Mancha por la parte baja, cuyas posiciones parecen ya endémicas e irreversibles y no solo por la renta sino por las cifras del empleo, nivel educativo, desarrollo industrial y tecnológico o en servicios sanitarios y sociales.

Otro tema distinto, aunque guarda muy estrecha relación, y que ahora no queremos profundizar, es el de la distribución de la riqueza a nivel personal y familiar dentro del propio territorio. No olvidemos, como alguien dijo, que la desigualdad corroe el proyecto europeo y yo añado que junto al enorme paro, sobre todo juvenil y femenino, nos llevará a la pobreza, poniendo en peligro la convivencia y el propio sistema democrático, si antes no ponemos los medios para evitarlo. En Extremadura, Andalucía y Castilla la Mancha corremos este riesgo y, curiosamente, lo que puede considerarse uno de los mayores problemas que tiene España, apenas es objeto de difusión en los distintos medios de comunicación de ámbito nacional.

En mi opinión, los desequilibrios territoriales en cuanto a su nivel de desarrollo, en buena parte, se deben a que durante los últimos cincuenta años la inversión de todas las administraciones públicas por habitante ha sido muy desigual y centrándonos en el caso extremeño menos de la mitad que en el País Vasco o Navarra. Algo parecido sucede, en cuanto a mayor inversión, ventajas de todo tipo y oportunidades de origen público, en los casos de Madrid y Cataluña respecto a Andalucia y Castilla la Mancha. Aunque no hay estudios serios sobre este tema, mi experiencia y conocimientos durante 45 años en la Administración me permiten dicha afirmación que, quizás, se podrá comprobar, si se lleva acabo con rigor histórico, con el plan del Ministerio de Hacienda de sustituir la publicación de las balanzas fiscales por “cuentas públicas regionalizadas”, con una nueva metodología al incluir todo el gasto por partidas y población.

Resulta pues evidente la importancia que tiene la intervención del Estado a lo largo de este largo periodo, que podía ampliarse en el tiempo, como a 1922 con el arancel y Ley de Quiebras del mismo año de Francisco Cambó, ministro de Hacienda y Fomento, que benefició mucho y durante muchos años a la industria y a la banca, en particular a Cataluña. Todo ello influye mucho, tanto a través de inversiones directas e incentivos como con disposiciones legales, sobre la formación y calidad de los recursos humanos, infraestructuras de todo tipo, nivel de la investigación, creación de empresas, desarrollo industrial, prestaciones sanitarias y sociales etc. Por supuesto, pero en menor medida, las diferencias de renta y otros indicadores entre nuestras  comunidades se pueden explicar, también, por consideraciones históricas, situación geográfica y comunicaciones o recursos físicos propios.

Como primera conclusión, hay que señalar que por razones de igualdad, justicia, equidad y  cohesión social, considero muy oportuno que los gobiernos autonómicos de Extremadura, Andalucía y Castilla la Mancha, que representan más del 41% del territorio nacional, se pusieran de acuerdo, sin partidismo, y presentasen un frente común para exigir al  gobierno de la nación, asi como a las instituciones comunitarias que, dentro de la política regional de la Unión Europea y con su ayuda, se corrigiese, de una vez por todas, la situación descrita, en especial por lo que se refiere al enorme paro juvenil y que afecta de forma severa a otras ocho o diez regiones dentro de la Unión. En este sentido se hace necesario articular un Plan Especial de Empleo por parte de la U.E. en coordinación con los respectivos Estados, pero dentro de un contexto muy distinto del actual, es decir, con una política económica expansiva y selectiva, con mayores facilidades de financiación a familias y empresas, al menos en las mismas o, incluso, mejores condiciones que las pymes alemanas, para este tipo de regiones deprimidas, dado que todas ellas entrarían  en la lista de Objetivo 1.

Extremadura no puede resignarse a continuar siendo el eterno “patito feo” de la economía española. Tiene posibilidades de mejora sustancial en todos sus indicadores económicos y sociales. Para ello, hay que concienciar a la población, infundiendo cierto espíritu de orgullo y lucha por lo nuestro, en la creencia de que es posible el cambio con otra mentalidad e iniciativa emprendedora y mediante el esfuerzo, trabajo y confianza en el progreso. Sin ánimo de molestar, hay que ir olvidándose de la cultura de la subvención, de la economía sumergida y de las corruptelas en las prestaciones del paro, sanitarias y sociales. Prácticas que, por supuesto, se dan también en otras comunidades.

La iniciativa debe partir, como no puede ser de otra manera, de las llamadas fuerzas vivas, ya sean del Gobierno Autonómico, la Universidad, los empresarios, asociaciones y de todos aquellos, de verdad implicados,  que tengan algo positivo que decir en pos del objetivo marcado. Así, por ejemplo, se pueden organizar jornadas y debates por un grupo de cargos públicos y profesionales de diversos sectores que marquen las líneas estratégicas y actuaciones concretas, a medio y largo plazo, algunas de las cuales pueden salir de las ideas que aquí se exponen. Todo ello dentro del marco general de la creación de riqueza y empleo, competitividad, eficiencia y sostenibilidad, así como en el marco de la colaboración pública – privada, donde las administraciones faciliten las condiciones a los empresarios, reduciendo la burocracia y requisitos de todo tipo, con mejores infraestructuras básicas como agua, potencia eléctrica, suelo urbanizado, comunicaciones y, sobre todo, atrayendo la inversión foránea y procurando una mayor fluidez y ventajas en los créditos, en concierto con las instituciones financieras.

Como medidas generales y actuaciones concretas se pueden considerar:

        1º Aprovechamiento del sistema productivo y de los recursos naturales. Extremadura cuenta con más 257.000 hectáreas de regadíos, que podría ampliarse. Sería conveniente cuantificar y analizar todos los productos que se venden sin apenas valor añadido o a granel, incluyendo los derivados de la agricultura de secano, dehesas y masa forestal. Resulta claro que habría que transformar al máximo todos ellos dentro de la región, que lleguen hasta los consumidores y usuarios finales, a ser posible con marca propia y denominación de origen y, en especial  para la exportación, como señal evidente de su competitividad. Lo cual requiere una fuerte industria agroalimentaria, que requiere que las empresas se agrupen y eviten el minifudismo característico, concentrando la oferta y organizando unas buenas redes de comercialización. Estoy pensando en  el arroz, maíz y otros cereales, vino, aceite, frutas, tomate de industria, legumbres, tabaco…Por otra parte, dentro del sector agrario seria beneficiosa una política de incentivos para cambiar algunos de  los cultivos hacia otros más intensivos en la creación de empleo, ya sea en invernaderos, bajo plástico, cultivos hidropónicos o de características ecológicas. Algo parecido podía decirse del subsector ganadero y forestal, necesitados ambos de un mayor desarrollo y mejoras.

Dentro de los recursos naturales también hay que tener en cuenta, cara a su máximo aprovechamiento, los derivados de la minería que, además de contar ya con algunas explotaciones interesantes, de las más de cien en activo, a la luz de los más de cien permisos de investigación concedidos, es de esperar unos buenos resultados. Pero siempre con una industria transformadora y manufacturera, en general, respetuosa y compatible con el medio ambiente.Además, nuestra región dispone de magnificas condiciones de terreno, sol, viento, agua y riqueza forestal, factores claves para el desarrollo de las energías renovables: solar, eólica y biomasa, de gran proyección todas ellas a corto y medio plazo, aunque ahora están pasando por circunstancias adversas. La solución pasa, al parecer, por una mayor investigación en orden a reducir costes, de modo que la energía producida sea competitiva y no necesite mayores ventajas públicas que la convencional.

2º Extremadura como reserva medioambiental de referencia europea. El área considerada tiene una extensión de 41.635 kilómetros cuadrados, con muy baja densidad de habitantes y de un carácter sencillo y acogedor. Su naturaleza dispone de una gran belleza paisajística, riqueza ornitológica y diversidad ecológica, y constituye una de las regiones de la Unión Europea menos degradada, sobre todo en la parte norte y a lo largo de toda la frontera con Portugal, con un rico patrimonio cultural e  histórico-artístico. No olvidemos que cuenta con un Parque Nacional, dos Parques Naturales, una Reserva Natural, un Paisaje Protegido, un Geoparque, cuatro monumentos naturales y numerosas zonas especiales de protección de las aves. Asimismo, tiene la mayor capacidad de almacenamiento y reserva de agua dulce de España ( A 28-01-14 el agua embalsada es de 11.558 Hm3 muy por encima de Andalucía que es la siguiente con 9.061Hm3) y el mayor número de kilómetros de costa interior, gracias a sus numerosos embalses, gozando, además, de un clima mediterráneo suave, propicio todo el año, y un aire no contaminado.

Todas estas características hacen que Extremadura reúna los requisitos y condiciones necesarias para conseguir algún tipo de distinción, como reserva medioambiental de nivel internacional, con las consiguientes inversiones y ayudas para poner en valor todos estos recursos, empezando por el aprovechamiento integral y sostenible de sus grandes embalses. Esto incluye la repoblación y cuidados de la masa forestal de todas sus cuencas, evitando la erosión y colmatación de los mismos, así como el aprovechamiento de la lámina de agua para la navegación, el deporte de recreo y competición, playa, club náutico, pesca, acuicultura etc. Por supuesto, aparte de una mejor gestión de sus funciones propias, como son las de regulación, abastecimientos, riegos, producción eléctrica o evitar riesgos de avenidas.

3º Ordenación territorial y sistema de ciudades. Extremadura cuenta con 387 municipios distribuidos en las provincias Badajoz y Cáceres que son las mayores de España por territorio, con algo más de un millón cien mil habitantes. El 75% de los municipios no llegan a 5.000 personas y solo 14 tienen más de 10.000, siendo la densidad de 26 habitantes por Km2, con tendencia decreciente y con una mayor incidencia respecto a la dispersión de la población y baja densidad en la provincia de Cáceres. A pesar de estar en un lateral extremo de España, “lejos” de Europa y del mar, se encuentra casi a medio recorrido de tres grandes rutas de tránsito, como son Madrid- Badajoz- Lisboa; Asturias y Galicia- Salamanca-Mérida- Sevilla-Cádiz, y Lisboa- Badajoz- Ciudad Real- Valencia, que son los ejes de desarrollo  donde se concentra mayormente la población.

Desde el punto de vista de una eficiente y eficaz gestión de los recursos económicos, asi como la prestación adecuada de los servicios básicos a las personas, se hace necesario centralizar las inversiones en aquellos núcleos que se consideren viables, que en líneas generales, vienen marcados por ser los de mayor número de habitantes, situados a lo largo de los tres ejes mencionados y que suelen coincidir con las cabeceras de las comarcas agrarias y la localización de los partidos judiciales. No se trata de abandonar o fusionar, en contra de su voluntad, a los de  menos de 1.000 habitantes que son unos 200, sino de atenderles mejor desde o en otra población mayor.

En definitiva, habría que de forma consensuada, sin localismo ni partidismo, establecer un sistema o categoría de ciudades que serían las tres  capitales actuales,(Las dos de  provincia y la capital autónomica), diez  o doce cabeceras de comarca, ( Don Benito-Villanueva sería solo una) y otros diez o doce núcleos de expansión o subcabecera, con la misión fundamental no solo de atender sus necesidades principales sino también las de la población de su área de influencia. Ya se que es difícil pues implica, entre otras cosas, una reforma de la Administración Local y por elevación, aprovechando la corriente,  de la Administración Autonómica, con la consiguiente disminución de muchos cargos, empleados y entidades públicas no estrictamente necesarios. No olvidemos que nuestra Comunidad es la que tiene mayor número de empleados públicos en relación al total de trabajadores (26%), según la E.P.A., muy por encima de la media nacional.

Como actuaciones respecto a la ordenación territorial habría que determinar un plan de infraestructuras, consistente en acelerar la ejecución de todos los proyectos en marcha, empezando por el tren de velocidad alta Lisboa- Badajoz- Madrid, de mercancías y pasajeros, la plataforma logística de Badajoz, la autovía Badajoz- Valencia, asi como otras obras más básicas para la población, como pueden ser los abastecimientos de agua y saneamiento, red viaria,  potencia eléctrica suficiente, red de gasoductos o fibra óptica, en su caso.

4º  Políticas de fácil creación de empleo. La construcción de vivienda nueva  en estos momentos es poco defendible, dada la abundancia de usadas y nuevas listas para la venta. Sin embargo, mediante la colaboración pública-privada creemos muy conveniente promover un plan masivo de rehabilitacion de viviendas, dotándolas con todas las comodidades actuales que van desde mejoras estructurales y embellecimiento de fachadas a cuartos de baño, aire acondicionado, gas, ascensores, así como mejoras de eficiencia energética. Por otra parte y pensando en las zonas rurales sería también necesario y urgente una plan de modernización de sistemas y redes de regadíos, caminos rurales,  repoblación forestal, limpieza de montes, silvicultura, guardería,  protección de incendios etc.
A corto plazo creo muy posible promover un plan de desarrollo turístico basado en muchas de las ideas aquí expuestas,  con unas características de singularidad y diferenciación de otras ofertas, aprovechando la hospitalidad de sus gentes, precios económicos, biodiversidad, tranquilidad, sosiego, estabilidad social y política, en definitiva, calidad de vida. Su rico patrimonio histórico-artístico necesita una restauración adecuada para atraer un turismo de cierto poder adquisitivo, con una red de establecimientos hoteleros con encanto, en palacios, conventos, casas solariegas y castillos ahora casi abandonados. Podía pensarse, incluso, en nuevas construcciones para residencias sanitarias de jubilados españoles y europeos, o para cazadores, pescadores y ornitólogos, dada nuestra riqueza cinegética, piscícola y de aves tanto autóctonas como migratorias. También habría que buscar una importante clientela turística dentro del segmento formado por los amantes de la cultura, de la gastronomía, y de las actividades al aire libre a pie, en bici o a caballo con albergues juveniles, centros deportivos, rutas de senderismo y vías verdes. Todo ello de cierta calidad y sello o marca de distinción con un sencillo slogan, algo así como “Extremadura un buen lugar para disfrutar”.

5º A largo plazo en cuanto a sus resultados pero de iniciación inmediata, nuestra región requiere un nuevo sistema educativo, pues no olvidemos que el factor humano es el mejor recurso con el que puede contar un pueblo. Esto supone más medios, mejores profesores e instalaciones, más idiomas, formación profesional dual y superior,  mejores centros universitarios  y escuelas de negocios para emprendedores y altos directivos, centros tecnológicos de investigación desarrollo e innovación (I+D+i) etc. Soy consciente de que ya se camina en esta dirección pero muy lentamente,  por lo que mejor sería, como hemos dicho, además de retener el talento propio, atraer grandes  empresarios de cualquier sector que con sus directivos y personal cualificado provocaría un rápido cambio en la mentalidad y en el tejido social extremeño.

Como resumen y en la linea de todo lo expuesto creo muy oportuno que el equipo de gobierno de la Junta de Extremadura, en colaboración con la Union Europea y un comité de expertos debidamente seleccionados, elaborasen de forma concreta una “ Bolsa de Proyectos” para la creación de empresas con la vista puesta en la exportación. A continuación, en un “Foro de Inversiones”, tipo Invest in Spain o Invest in Extremadura pero más amplio y multidisciplinar,  con el patrocinio de la banca y otras entidades, ofrecer dichos proyectos  a  emprendedores, grandes empresarios, inversores y grandes fondos de capital españoles y extranjeros. Esto requiere, si se quiere organizar bien, todo un equipo complejo de profesionales  de alto nivel y con buenos contactos que mediante una fuerte promoción, publicidad y marketing sepan vender nuestra región en el mercado nacional e internacional. Y como no hay tiempo que perder y mucho que ganar, en mi modesta opinión, propondría la celebración de una primera convocatoria en Mérida antes del verano y otra a finales del presente año. Ahora es buen momento pues renace cierto optimismo generalizado y dicha “Bolsa” podría acogerse a los fondos europeos para resolver problemas estructurales, dentro del “Programa Operativo Extremeño 2014-2020”,que apuesta por un desarrollo regional basado en la competitividad, capital humano y nuevas tecnologías.

Sin ánimo de repetirme dicha “Bolsa” incluiría:

  • A) Proyectos de inversión a partir de los recursos endógenos o propios del sector agrario, forestal y minero, así como de desarrollo turístico y de las energías renovables, asi como otros para mejorar la competitividad de las empresas ya existentes.
  • B) Proyectos de empresas innovadoras de todo tipo, desde las relacionadas con las ciencias de la salud hasta las manufactureras no contaminantes, así como las de investigación y desarrollo (I+D+i) y las de tecnología de la información y Conocimiento (TIC), para empresas digitales, al amparo de la Agenda Digital Europea en el marco de la Estrategia 2020, que persigue, entre otras cosas, un mercado único digital europeo.
  • C) Proyectos de inversión en bienes inmuebles, de carácter singular, tanto rústicos como urbanos, así como en infraestructuras diversas en colaboración y financiación pública-privada, de acuerdo a las distintas fórmulas legales que existen para ello.

El objetivo último que deberíamos plantearnos, por cierto muy difícil, seria que para el año 2020 Extremadura consiga la media de España en todos aquellos indicadores socio-económicos  relevantes, como son la renta, empleo, educación, sanidad y desarrollo industrial y tecnológico, que junto con otras medidas de tipo fiscal, que necesariamente habrá que aplicar, favorecerán una mejor redistribución de los ingresos y riqueza dentro de la propia región, se reducirán las desigualdades sociales y, en definitiva, se alcanzará un mayor bienestar social y calidad de vida para toda la población.

Desde Sevilla en febrero de 2014
Pedro Martin Ruiz

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