Entrevista a Diego Hidalgo

«El 62% de los votantes de Podemos aprueba al Rey»

  • Veinte años después de ‘El futuro de España’, uno de los libros políticos más lúcidos sobre nuestro país, Diego Hidalgo, su autor, habla del presente de España y el mundo
  • Diego Hidalgo Schnur Intelectual y creador de la Fundación Maimona

Si ven a Diego Hidalgo Schnur (Madrid, 1942) esperando en una calle apuesten a que puede estar matando el tiempo de la espera hallando las raíces cuadradas de las matrículas de los coches conforme pasan delante de él. La cabeza le da de sobra para este tipo de torneos mentales consigo mismo a este hombre inclasificable, intelectual, heredero de una considerable fortuna que ha empleado para participar en aventuras empresariales tan señeras como la de la editora del diario El País, de la que fue uno de sus accionistas fundadores y de referencia, y sobre todo para hacer filantropía. Ha creado ocho fundaciones a lo largo de su vida, entre ellas la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride); el Club de Madrid, que aglutina a más de un centenar de mandatarios y ex-mandatarios de todo el mundo cuyo objetivo es reflexionar y crear cauces para la mejora de la democracia; y en Extremadura la Fundación Maimona, con sede en Los Santos de Maimona, el pueblo en el que nació su padre, Diego Hidalgo Durán, que fue ministro en la II República, y en la que ha invertido de su bolsillo desde el año 2000 más de 4 millones de euros y ha creado infraestructuras culturales, industriales y sociales y ayudado a formar decenas de empresas y empresarios. Si se dice que un periodista vale lo que vale su agenda, hacerse con la que Diego Hidalgo guarda en su teléfono móvil pondría en órbita a cualquier informador de nuestro país, puesto que se comunica con frecuencia con personalidades de la talla del ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, Kofi Annan ex-secretario general de Naciones Unidas y Antonio Guterres, próximo secretario de ese organismo, o con el rey emérito Juan Carlos I, que es padrino de su hija menor y al que le habla de tú desde los tiempos en que compartieron aulas.

Cualquier ocasión es buena para hablar con Diego Hidalgo, pero en este 2016 se cumplen 20 años de la publicación de uno de los ensayos políticos que han dejado más honda huella en nuestro país, ‘El futuro de España’, una reflexión de Hidalgo sobre nuestro país, sus fortalezas y sus debilidades tan lúcida que avisó de peligros que han resultado tan reales como el referéndum de Cataluña, la crisis económica, la burbuja inmobiliaria o el descontrol de la deuda y el déficit. La preocupación por España es una constante en sus reflexiones a las que, desde el 8 de noviembre, se ha añadido la Presidencia de Donald Trump.

Se cumplen en este 2016 veinte años de la aparición de su libro ‘El futuro de España’. Su relectura resulta sorprendente porque en él hace vaticinios muy concretos, como el referéndum en Cataluña, la crisis económica y el desempleo, la burbuja inmobiliaria, la deuda y el déficit desbocados…. No parece que los políticos leyeran su libro y, si lo hicieron, no le prestaron demasiada atención.

Como anécdota puedo contar que cuando le preguntan a Aznar, él contesta que recomendaba mucho que se leyera ‘El futuro de España’. Lo publiqué al principio de 1996, cuando todavía gobernaba Felipe González y predije que en las elecciones que se iban a celebrar en el mes de mayo siguiente ganaría Aznar, como así fue. Sé también que en los consejos de ministros de Aznar se me mencionaba de vez en cuando y a algunas de las ideas que planteaba en ese libro se les llamaba ‘la solución Hidalgo’. Pero en realidad no me hicieron mucho caso. Algunas predicciones mías, afortunadamente, no se cumplieron, como que nos íbamos a quedar fuera del Tratado de Maastricht, pero otras como las que menciona o la crisis del sistema de pensiones, el exceso de funcionarios, el fracaso escolar…, desgraciadamente acerté.

¿Y el hecho de ver que pocas de sus advertencias fueran tenidas en cuenta no le lleva a mirar España con desencanto?

No, no. Yo creo en el futuro de España. Y la verdad es que no hemos sido tan malos si nos observamos con una cierta perspectiva histórica, que es como yo creo que nos debemos mirar. En poco más 41 años que llevamos desde que murió Franco nos hemos convertido en un país moderno, con logros importantes desde el punto de vista económico y social, si bien en los últimos años hemos perdido la posición de que disfrutamos en los años 80 en el concierto internacional. Porque cabe recordar que la Transición española, sus símbolos y sus realidades, han sido la admiración del mundo.

Volvamos a su libro, a lo que en él se decía. ¿A la vista de que se han cumplido muchos de sus peores augurios, se saca la amarga idea de que no es posible cambiar las cosas? ¿Somos presos de un determinismo político?

Esa puede ser una de las conclusiones que se saquen de esa experiencia, es verdad, pero yo me rebelo ante la idea de que no es posible cambiar las cosas. Incluso se pueden cambiar por el impulso de una persona. Un ejemplo clarísimo es Nelson Mandela. Si yo hubiera tenido que escribir ‘El futuro de Sudáfrica’, y la conocía bien desde mis tiempos de directivo en el Banco Mundial, hubiera escrito que la superación del apartheid sería muy traumática y no se salvaría de un baño de sangre. Sin embargo, llega un hombre y hace una transición maravillosa. Tanto podríamos decir de Gorbachov, de Juan Carlos I y Suárez… Así que sí: se pueden cambiar las cosas.

Decía antes que cree en el futuro de España. ¿En qué lo fundamenta?

En que España tiene unos activos muy importantes. Tengo un grupo de amigos jovencísimos, a los que les llevo 45 años, que son increíblemente inteligentes y tienen unas buenas ideas para el futuro de España. Uno de ellos es Carlos Blanco, que tiene siete títulos universitarios, varios doctorados y que mucha gente reconocerá porque tuvo notoriedad cuando era un niño debido a que salía en el programa ‘Crónicas marcianas’ hablando de la civilización egipcia, etc. Otro es el ingeniero industrial Alexandre Pérez Casares, que tiene el cociente de inteligencia más grande que se ha registrado en Europa. Se graduó en Harvard en 2012, justo en el momento en que la prima de riesgo era estratosférica y que nuestro país estaba al borde del rescate. Javier Solana, que es su mentor, llamó a Rajoy y le dijo que oyera las ideas de Pérez Casares, que se dejara aconsejar por él, que se lo llevara cuando tuviera que hablar con Angela Merkel. Estuvo cuatro meses colaborando con Rajoy y me consta que lo escuchó con atención y que suyas fueron algunas de las ideas que tuvo en cuenta el presidente del Gobierno para, finalmente, no tener que pedir el rescate. Tanto Pérez Casares como Blanco son grandes optimistas en el futuro de España, siempre que mantengamos aspectos esenciales de nuestra sociedad, como la seguridad ciudadana y el sistema sanitario. España puede ser una gran destino de atracción no sólo para turistas, sino también para científicos, y emprendedores, con sociedades de capital-riesgo que apuesten por ellos. Tenemos grandísimos activos naturales, como nuestro clima, nuestra vitalidad, nuestra calidad de vida, a la que se le puede unir esa atracción hacia proyectos de la economía del conocimiento, del talento. Además, tengo enorme confianza en el papel del rey Felipe, que está trabajando con una inteligencia extraordinaria en un momento político muy difícil. Yo estoy en la empresa demoscópica Metroscopia y de ella saco un dato revelador: ¿sabe que el 62% de los votantes de Podemos aprueba la gestión del Rey? Eso es muy interesante.

Imagino entonces que vio oportuno que Juan Carlos I abdicara.

Sí, por supuesto. Llegó un momento en que era necesario cambiar. Se iba desdibujando su labor en la Transición y el 23-F y las nuevas generaciones lo veían más ligado a los asuntos de Botswana, el elefante, etc. Además, como le digo, Felipe VI está muy bien preparado.

Usted es amigo personal del rey emérito, ¿estaba al corriente de sus planes de abdicación?

Sí. A mí me había dicho que cuando cumpliera 70 años se iba. Los cumplió en 2008 y no abdicó. Fue el año en que empezó la crisis y es posible que esa fuera la razón por la que no lo dejó. Lo que quiero decir es que él tenía claro que, llegado a cierta edad, debía abdicar en Felipe. Cuando ya se decidió cambió la fecha varias veces. Una vez porque quería recibir como jefe del Estado al presidente de México; después no quiso irse tampoco mientras el PSOE no resolviese la sucesión de Pérez Rubalcaba. A mí me tenía al corriente de estas decisiones.

¿Tiene también amistad con el actual Rey?

Sí, pero no al nivel que tengo con su padre. Por ejemplo, no tengo su móvil. Tampoco el de la reina Letizia. Lo veo tres o cuatro veces al año, pero no salgo con él a cenar ni me pide opinión sobre nada. Al rey emérito lo sigo viendo. También lo hace mi hija pequeña, que lo trata con un desenfado total y le llama padrino porque don Juan Carlos quiere que lo llame así.

Antes mencionaba a Podemos y la simpatía que genera Felipe VI en la mayor parte de sus votantes. ¿Cómo juzga a ese partido?

Es un movimiento populista que ha sabido capitalizar políticamente la indignación contra el sistema que, con la crisis, ha castigado especialmente a las clases medias y bajas. En ese sentido es semejante al fenómeno de Donald Trump. Los dirigentes de Podemos han hecho un trabajo brillante. Mi amigo José María Maravall ha sido profesor de todos ellos en la facultad de Políticas de Madrid. Recuerda al alumno Pablo Iglesias como un líder estudiantil carismático y hábil.

¿Qué futuro le augura?

Es difícil decirlo. Ahora mismo están en un momento de división entre los pablistas y los errejonistas, además de que el grupo parlamentario es una confluencia de otros partidos y no ofrecen esa imagen de unidad que para muchos electores es condición para otorgarles su confianza. Por otro lado, creo que el futuro de Podemos lo va a escribir, en buena parte, el PSOE. Al principio, el objetivo de Podemos era desalojar al PP. Lo tuvo en su mano cuando pudo abstenerse en la investidura de Pedro Sánchez. No lo hizo y ese ha sido su gran viraje. A partir de ese momento, su objetivo es quitarle al PSOE la condición de partido hegemónico de la izquierda. Si lo logra será por demérito del PSOE; si no, será porque el partido socialista ha superado su crisis, ha renovado su discurso y conectado nuevamente con la sociedad.

Decía que el fenómeno Podemos y el fenómeno Trump son semejantes. ¿Pero no cree que, aunque ambos nazcan del descontento, las ideas para superarlo son distintas?

Por supuesto. Uno es de derechas y otro de izquierdas, pero ambos pretenden la polarización de la sociedad. En los países del norte de Europa los partidos populistas que han aparecido son de derechas, y en los del sur de izquierdas, que éticamente son mucho más fiables. Yo creo que algo bueno dice de España, de los españoles y de sus medios de comunicación que no se haya propagado, por ejemplo, la lacra de la xenofobia y el racismo como lo ha hecho en otros países de Europa.

LAS CLAVES

OPTIMISMO «Creo en el futuro de España. Tenemos activos importantes y capacidad de atraer talento»

SUCESIÓN EN LA CORONA «Juan Carlos I tenía previsto abdicar al cumplir 70 años. Lo hizo después, pero creo que acertó»

FUTURO DE LA IZQUIERDA «El futuro de Podemos lo va a escribir, en parte, el PSOE; dependerá de lo que este partido haga»

ELECCIONES DE ESTADOS UNIDOS «En algunos aspectos la victoria de Trump me ha recordado la de Hitler a la Cancillería en 1933»

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