El autoconsumo eléctrico, una oportunidad

 

Las condiciones climatológicas de nuestra región nos sitúa en una zona privilegiada.

RECIENTEMENTE ha sido aprobado el Real Decreto Ley de medidas urgentes para la transición energética RD 15/2018 que, entre otras medidas, ha abordado el tema del autoconsumo.

Es de destacar que se incluyen tres principios fundamentales: El derecho a autoconsumir energía eléctrica sin cargos; la posibilidad de ejercer el autoconsumo de forma compartida por parte de uno o varios consumidores para aprovechar las economías de escala; y se impulsa la simplificación administrativa y técnica, especialmente para las instalaciones de pequeña potencia.

Permitiendo el uso colectivo, con el autoconsumo compartido se amplían los dominios físicos de una instalación de autoconsumo, eliminando la obligación de que esté en el mismo edificio. Ahora puede ubicarse en zonas próxima al mismo, con la única condición de que se alimenten con líneas derivadas del mismo centro de transformación. Al establecerse que la energía autoconsumida de origen renovable, cogeneración o residuos, esté exenta de todo tipo de cargos y peajes se elimina el famoso impuesto al sol.

También se contempla la facturación neta de excedentes en pequeñas instalaciones. Se trata de restar directamente en tu factura de la luz una valoración a precio de mercado mayorista de la energía que te sobre sin que se considere actividad económica. Ojo, no confundir con el balance neto. Además, tiene que reglamentarse. Se elimina la limitación de que la potencia de los paneles tenga que ser menor que la potencia de consumo. El presente real decreto-ley modifica la normativa para adecuarse a los dictados del Tribunal Constitucional en materia de registro de autoconsumo habilitando a las comunidades a crear y gestionar los correspondientes registros territoriales de autoconsumo.

Puede afirmarse que estas medidas permitirán despegar el autoconsumo fotovoltaico sin ninguna traba técnica o administrativa, y que este abre la puerta al desarrollo de un amplio campo de actividad económica. Algunas regiones, como Murcia, han sabido anticiparse y han aprobado ya una Ley que facilitará su aplicación y disponen ya de líneas de ayudas para su rápida aplicación. A diferencia de los grandes proyectos de generación fotovoltaica, que son más una inversión financiera y especulativa, y que permiten mantener el control de la energía en manos de un reducido número de empresas que lo explotan en régimen de oligopolio, la posibilidad de ir hacia una ‘generación distribuida’ supone una verdadera democratización del consumo eléctrico. Este modelo de pequeñas instalaciones generadoras fomenta la creación de pequeñas empresas instaladoras y de mantenimiento pegadas al terreno que pueden constituir una fuente de empleo estable y distribuido.

Es el momento de impulsar con ayudas tanto la creación del tejido industrial que pueda acompañar la proliferación de este tipo de instalaciones, así como ayudar a la financiación de las inversiones necesarias a los particulares que quieran llevarlas a cabo. Las condiciones climatológicas de nuestra región nos sitúa, por las horas de insolación, en una zona privilegiada para estas nuevas oportunidades.

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