Política en general

15-J. APOLOGÍA Y REFLEXIÓN

Da rabia comprobar cómo -una y otra vez- se maltrata, públicamente, el sentido y a los protagonistas de la Transición. Es decir, de la transición del sistema totalitario de Franco a la democracia que España goza desde 1978. Estos días de alrededor del 15 de junio, en que se celebran los 40 años de las primeras elecciones democráticas después de nuestra guerra civil (1936-1939), tenemos, otra vez en escena, reportajes prefabricados, personajes que ni vivieron aquello, como protagonistas o actores, ni como observadores o analistas de primera mano. Son atrevidos espontáneos que parece lo saben todo. Pero, difícilmente, aparece la opinión de algún «constituyente», a no ser que siga estando en ‘pantalla’ por razones ajenas. Y poco, o casi nunca, los reformistas de UCD y, de éstos, poquísimos, ya clásicos, a ser posible de las ‘marcas’ añadidas al suarismo de primera hora: demócrata-cristianos y liberales. Sobre todo ‘personalidades’ de las cloacas políticas madrileñas.

Pero las elecciones no sólo se celebraron en Madrid y, desde luego, no fueron los ganadores reales ni ‘pilaristas’, ni brillantes titulaciones académicas, ni algún apellido ilustre, ni algún articulista rebeldillo, no. Las elecciones se ganaron en los pueblos, por gentes desconocidas, más o menos, pero insertas en el pueblo-pueblo, ese que ya estaba reformando, poco a poco, e insensiblemente, la sociedad civil. Y las contiendas de 1977, y 1979, la ganaron aquellos que supieron ponerse en la cabeza de la manifestación, interpretando bien lo que querían, sobre todo los que no eran manifestantes. Y las perdieron tanto los que querían una ruptura vengativa, como un continuismo desautorizado.

Si estas líneas sirvieran de algo útil sería para reivindicar tanto activista ilusionado de entonces, hoy en el anonimato, o ya desaparecido, capaz de ofrecer gratuitamente tiempo y dedicación a un momento en que todos los españoles, de todo pelaje político, nos sentíamos responsables de un futuro incierto.

¿Dónde está aquella gente de la Transición? La pregunta es, quizás, más desconcertante si preguntamos por la generación de centristas, los que ganaron las elecciones generales de 1977 y 1979, y las municipales de 1978. ¿Dónde está aquella parte importante de la sociedad, primero abandonada por los líderes usurpadores del centrismo, después vapuleada por las primeras ramplonerías de la venganza política, y después expectantes y desconcertantes ante el desarrollo democrático de la convivencia? Pero también es oportuno el interrogante a ambos lados del reformismo de entonces.

 

ENRIQUE SÁNCHEZ DE LEÓN PÉREZ

Economía/Social

SECTORES ESTRATÉGICOS DE FUTURO 

Consideraciones generales.

Dado los antecedentes de los últimos cincuenta años, Extremadura no puede o no sabe reducir la diferencia negativa en relación con la media de desarrollo nacional. Es más, en estos tres últimos años nos estamos alejando del índice de convergencia, de modo que lo que está sucediendo es un proceso de divergencia cada vez más acentuado. En 2016 España creció el 3,2 del PIB y Extremadura el 2%, y en el presente, según las previsiones, vamos por el mismo camino.

Las instituciones y la sociedad civil, en general, tienen que movilizarse y exigir a las administraciones del Estado y a la Unión Europea un plan de choque con inversiones públicas y fomento de las privadas, mediante la aprobación de incentivos para la instalación de empresas en la región.

Continuar leyendo “SECTORES ESTRATÉGICOS DE FUTURO – Pedro Martín Ruiz”

Economía/Social

(TERCER INGREDIENTE DEL RETRASO DE EXTREMADURA)

LA lucha de poder desatada en la Cámara de Comercio de Badajoz, y que de modo tan fehaciente se ha descrito en las páginas de este periódico, es para este modesto observador de la vida extremeña un excelente ejemplo del tercero de los elementos que mejor representan el estado de la Comunidad y explican su escaso desarrollo y dinamismo. Las otras dos razones que a mi juicio revelan su retraso económico, y por lo tanto social, son, en primer lugar, el lastre histórico que en todos los órdenes padece la región; en segundo lugar, la deficiente gestión política y administrativa que han realizado sus dirigentes y, en tercer lugar, y este es el motivo de este comentario, la extraordinaria endogamia que soporta la sociedad extremeña en todas sus manifestaciones. Son, pues, y probablemente por este orden, los factores retardatorios del bienestar de los extremeños que determinan que Extremadura sea la región con más paro (EPA) y con menor PIB per cápita (INE).

En resumidas cuentas, las revueltas ocurridas en la Cámara de Comercio de Badajoz para ocupar la presidencia, y la sorprendente y escandalosa apelación al poder político para que medie en un conflicto que solo atañe a la sociedad civil, tienen todos los ingredientes que definen a las sociedades primitivas, integradas por castas, bien sean políticas o familiares, que monopolizan el poder y la influencia, y en cuyo ecosistema prosperan todos los comportamientos que obstaculizan el progreso: clientelismo, tráfico de influencia, nepotismo, enchufismo, etc.

Con frecuencia, para mejor entender cualquier fenómeno público en la región es imprescindible conocer previamente el «linaje» de los protagonistas. De lo contrario, se puede errar en el diagnóstico y en la valoración de cualquier suceso. Los ejemplos son innumerables, pero el de la Cámara de Comercio de Badajoz sirve extraordinariamente para lo que el comentarista trata de reflejar: una familia que, desde tiempo inmemorial, con la anuencia del poder político, protagoniza la representación empresarial extremeña trata ahora de mantener, en tercera o cuarta generación, el feudo. Y ‘a mayor abundamiento’, a la parte que se considera perjudicada no se le ha ocurrido mejor sistema de defensa que recurrir o invocar el auxilio político de la Junta.

En tiempos hubo en Cáceres un gobernador civil que en su ancianidad escribió unas memorias políticas, cuya lectura he recomendado siempre porque describen con bastante agudeza cómo era la sociedad cacereña en aquellos años de miseria social y económica. El gobernador -lo de gobernador en aquellos tiempos era materia bien importante- nació en Noez, provincia de Toledo. Aquel buen señor, como era habitual en la época, barrió para sus lugareños hasta el extremo de que el Ministerio que durante largos años regentó era conocido como el «arca de Noez». Extremadura está llena de «arcas de Noé». En las Diputaciones, en la Junta, en toda la fauna de organismos administrativos, en los partidos políticos, en las entidades de todo signo, existen «linajes» familiares o políticos. ¡Qué decir de las antiguas Cajas de Ahorros! He contado ya el caso de aquel ejecutivo extremeño que dejó de confesarse con un determinado clérigo porque en cada confesión le acosaba con peticiones de empleo para sus deudos o familiares. O aquel individuo que todavía no se ha recuperado del aturdimiento de cuando quiso interponer un determinado asunto judicial, y tuvo que renunciar, porque en todas las instancias tenía presencia, por la vía familiar o de amistad destacada, el poder administrativo contra el que pretendía litigar. Al igual que para entender los organigramas de los partidos previamente alguien te tiene que contar las relaciones sentimentales de los protagonistas.

Son anécdotas que describen la categoría de la sociedad hegemónica extremeña. Por todo ello el que uno de los «linajes» de más dilatada e ineficiente trayectoria representativa trate de perpetuarse, no debiera sorprendernos, pero al que le suscribe le sirve para reafirmarse en su tesis de que una de las razones que mejor explican el atraso de Extremadura es la deficiente calidad de sus instituciones cívicas o ciudadanas. Se nos va el tiempo y se nos van las energías culpabilizando a los políticos de todos nuestros males bien sea arrastrados desde siglos o provocados por ellos mismos. Y, sin embargo, apenas se repara en la responsabilidad que tienen la propia sociedad y los ciudadanos. Hace unos días, en Jerez de los Caballeros, la suerte me situó junto a unos de los empresarios más notables de la Comunidad compartiendo unos «garbanzos guisados», que tan brillantemente han sido glosados en estas páginas recientemente. Fui yo quien alabó la trayectoria industrial de aquel empresario de éxito. Pero lo hice para señalar la rareza de su caso, de cómo, cuando tratamos de reseñar sucesos empresariales de relevancia, no agotamos los dedos de ambas manos. ¿Qué responsabilidad tienen las corporaciones empresariales de la región, las Coebas y las Creex, las Cámaras de Comercio, incluso los Colegios Profesionales, en el retraso económico y empresarial de la región? La preponderancia de lo público en Extremadura, la escasa y frágil sociedad civil extremeña (aquella que no se sustenta en los recursos públicos) no son más que consecuencia de ese triple legado que al principio de este comentario señalaba: lastre histórico, deficiente gestión política y sociedad endogámica.

El desarrollo y el bienestar de una sociedad se miden por la pluralidad y fortaleza de sus instituciones sociales y, en sentido contrario, el atraso secular de cualquier territorio es solo atribuible a sociedades pasivas, endogámicas, en las que los diferentes grupos organizados no asumen su propia responsabilidad en los procesos de modernización y de desarrollo. Como muy probablemente haya sucedido en los últimos cuarenta años con las corporaciones empresariales extremeñas.

JOSÉ JULIÁN BARRIGA BRAVO

Economía/Social

Hay que mejorar el empleo juvenil reforzando los módulos de informática en la FP.- José Marcelo Muriel

Todas las fuerzas «representativas» de Extremadura; políticos, organizaciones empresariales y sindicales, se están volcando en movilizar a la población para presionar al gobierno central para que se aceleren las inversiones en la mejora de las comunicaciones ferroviarias de la región. Las primeras palabras de la recién nombrada secretaria regional de CCOO han ido en esa dirección, eso si, después de pedir la derogación de la Reforma Laboral, y proponer la industrialización con medios públicos de la Región.
Hace unos días tuvimos la suerte de escuchar en el Foro Senior de Jerez a los dos empresarios mas importantes que tenemos en Extremadura; Atanasio Naranjo y a Ricardo Leal. Ninguno de ellos reivindicó la imperiosa necesidad de la llegada de este ultramoderno ferrocarril, y seguro que serían los mas beneficiados de ello. Por el contrario, ambos nos hablaron de la importancia del esfuerzo personal, de la necesidad de salir de las zonas de confort que tienden a aletargarnos, de asumir riesgos, en una palabra, de dejar de quejarnos y ponernos a trabajar.
En el siglo XIX la mayor parte de las líneas ferroviarias fueron de iniciativa privada. Ante la decisión de Badajoz de comunicarse con Madrid por Ciudad Real, (ahora ha estado a punto de suceder algo parecido), el empresario afincado en Cáceres Segismundo Moret, junto a otros empresarios portugueses construyeron la línea que pasa por Cáceres, llamada «la ruta corta» por que tiene 80 kms menos entre Madrid y Lisboa. Quiero resaltar que salvo el uso que Moret le dio al ferrocarril para sacar los fosfatos de Aldea Moret, y los portugueses y rayanos para sacar el corcho semielaborado para otras regiones, el ferrocarril no sirvió entonces para industrializar Extremadura.
Lo mismo ha pasado con las comunicaciones por carretera. Recuerdo que en el año 1995, una periodista de El País, escribía: «El puerto de Miravete ha dejado de ser hoy mi obstáculo entre Castilla y Extremadura. El príncipe Felipe inaugurará hoy los dos túneles, de algo más de un kilómetro de longitud, que cruzan la sierra de la Parrilla, a poca distancia del parque natural de Monfragüe. Con la entrada en servicio de este tramo se culmina la conversión en autovía del trayecto Madrid-Badajoz-Portugal: 400 kilómetros, algo más de tres horas de conducción, casi la mitad de lo que costaba hace unos años». Pero, ¿para qué desarrollo económico hemos utilizado esa infraestructura? También se dijo entonces, como ahora, que nuestro retraso económico se debía a las malas comunicaciones.
Pocos años después, en mayo de 2015, otro periodista escribía: «El día de ayer será recordado por muchos como una fiesta. Fomento puso ayer en servicio el último tramo de la autovía Ruta de la Plata, que durante la época romana fue conexión fundamental del norte y el sur peninsular por el oeste. Conforme avanzaba la conquista cristiana, este itinerario se consolidó como eje principal de peregrinación hacia Santiago de Compostela desde el sur». ¿Cómo hemos aprovechado los extremeños estas nuevas infraestructuras? Una cosa sí es cierta, ya no sube el ganado por los caminos de transhumancia hacia Castilla, ya lo hacen mas cómodamente en camiones. Pero los cerdos se siguen matando en Salamanca y los corderos en Burgos.
Nuestro problema es mucho mas profundo y no se va a resolver con un tren que comunique Badajoz y Madrid en tres horas. Nuestro problema, como lo apuntaron algunos de los intervinientes en el Foro de Jerez, es un problema cultural y educativo. Cómo sino se puede explicar que, una región con un paro juvenil tan elevado, seamos también los campeones en abandono escolar. Cabría preguntarse, ¿para qué han dedicado patronal y sindicatos esos cuantiosos fondos de formación?
Una de nuestras propuestas para mejorar el empleo juvenil es la de reforzar los módulos de «Programación-Informática» en la FP, porque es un sector que está demandando mano de obra y los titulados salen todos empleados. Otro asistente al Foro con conocimientos sobre el tema nos comentó que muchos de los módulos de esta materia actualmente ofertados no llegan a cubrirse, y que si empiezan 15 alumnos, terminan solo 8. Todo ello es síntoma de que algo muy grave está pasando en esa juventud de la que hablamos constantemente.
Trayendo a colación de nuevo a nuestro insigne Ortega «Si España (Extremadura) quiere resucitar es preciso que se apodere de ella un formidable apetito de todas las perfecciones». No parece que por los datos, salvo honrosas excepciones, haya muchos extremeños dispuestos realizar el esfuerzo necesario para alcanzar esas perfecciones.
Nos tendremos que preguntar las razones de todo ello y atacar el problema en su raíz, no vaya a ser que llegue el tren de altas prestaciones y nos siga trayendo, solo eso, mas «prestaciones de desempleo».

Varios

SINSENTIDO DE UN HOSPITAL POR FASES

Amigos y Compañeros del Club:

Hace algunos días hablamos del sentido común, hoy le daremos un repaso al sinsentido.

Palabra que define el diccionario de la RAE como: “Cosa absurda y que no tiene explicación”. Presenta algunos sinónimos, tales como: desatino, disparate, incongruencia, irracional, etc .

Todo ello a colación por ese: NUEVO HOSPITAL DE CÁCERES” EL CUENTO DE NUNCA ACABAR”, sobre el que vengo escribiendo recientemente en este foro.

  • Separar especialidades médicas y quirúrgicas es un disparate.
  • Asumir traslados diarios entre dos medios hospitales es irracional para paciente, familiares y profesionales sanitarios o no sanitarios.
  • Dos medios hospitales separados por varios kilómetros no constituyen un hospital.
  • Por ello se hace necesario construir un solo hospital completo, que cuide la continuidad asistencial de los enfermos. Hay que hacer un hospital para enfermos y no para enfermedades.

En los tiempos que vivimos, se impone como obligación moral mantener viva la memoria y denunciar las falsas quimeras y en el caso que nos ocupa, como en otros muchos cotidianos se hace necesario aprender de los mejores e imitarlos.

Ejemplos múltiples…

Como podéis comprobar nada es nuevo y prueba de ello es el artículo que adjunto, publicado en 2002 en el Periódico Extremadura.

Eduardo Corchero Rodriguez

Economía/Social

Contra la agricultura química

JUAN SERNA MARTÍN
El histórico fraude del aceite de colza, unido a otras adulteraciones continuas en productos alimentarios -vinos, leche, carnes, etcétera-, abre cada día más las puertas -según el autor- a un nuevo modelo agrario: el de la agricultura biológica, modelo que se encuentra implantado ya en diversos países de Europa y en EE UU, aunque todavía salvajemente ignorado por la política agraria española.

El estado de alarma entre los consumidores de este país está llegando a tales extremos, en lo que a alimentación se refiere, que parece llegado el momento de poner freno al salvaje desarrollo de la altura química en un país en el que la dependencia tecnológica y energética en el sector agrario alcanza límites indefendibles ya, ni tan siquiera desde enfoques puramente productivistas. Y no digamos si la cuestión se analiza desde la perspectiva del impacto que tal modelo está reportando, en suelos, aguas, fauna y en los mismos productos alimentarios finales en los que debería ir concentrado el pretendido beneficio. A estas alturas de la revolución verde nadie ignora que lo que suelen concentrar muchos productos agrarios, más que beneficios económicos por incrementos productivos, es un alto grado de toxicidad que hasta la Organización Mundial de la Salud se encarga de divulgar.Autores diversos nacional e internacionalmente -Conmoner, Ilich, J. Friedinan, Saach, Naredo, Baro, Cordón, Araújo, Gaviria, etcétera- vienen demostrando en sus trabajos la necesidad de retornar a sistemas agrarios orgánicos, tanto por razones ecológicas y sociológicas, como por razones económicas, desmontando con investigaciones puntuales la falsa idea de rentabilidad impuesta por los grandes monopolios agroquímicos, justificadas por no pocos sectores de la comunidad científica. Afortunadamente, la ciencia ha ido abriéndose, ante la evidencia de los hechos, a nuevos planteamientos, y lo que hace apenas unos años era el retorno a las cavernas empieza a ser considerado en las publicaciones y programas oficiales, aunque la resistencia de las Administraciones sigue siendo obstinada a la hora de las realizaciones prácticas.

Naturalmente, la Administración española, embarcada hasta el cuello en el modelo californiano, sigue servilmente los dictados de los grandes monopolios multinacionales agroquímicos, poniendo todo el aparato técnico, administrativo y docente al servicio de unos intereses que nada tienen que ver con la agricultura y la ganadería que el actual momento histórico y nuestras circunstancias concretas exigen. Sólo así puede explicarse que se dediquen grandes extensiones a cultivos como el tomate para concentrado y polvo, que lleva una carga química de verdadera alarma, con las consecuencias que ya sabemos en cuanto a plagas y esquilmación de suelos, y que, además, debe subvencionarse tres veces: al productor,al transformador y al exportador, porque el producto final se marchama en forma de materia prima hacia el Reino Unido. Igualmente podríamos hablar del olvido en el sector ganadero de las razas autóctonas, en favor de razas extranjeras, demandatarias de fármacos y piensos compuestos, cuando tenemos unas dehesas cada vez más abandonadas y deforestadas que podrían estar triplicando la carga ganadera que mantienen en estos momentos, con mayor rentabilidad y más ocupación de mano de obra. Son muchos los ejemplos que testimonian cómo la política agraria de los últimos tiempos derrocha recursos enormes en actividades y técnicas que, aparte de no favorecer a nuestra economía, están, además, hipotecando la fertilidad futura de nuestros suelos y la calidad de nuestras aguas.

Hay que volver la mirada

Por todo ello, y por los escándalos continuos a que nos conduce la óptica de las grandes producciones, a la que el servilismo de la ciencia económica ya no puede sostener por más tiempo, sin incluir en la contabilidad de la partida doble los verdaderos costes energéticos del moderno proceso productivo, así como los impactos en suelos, aguas, caza y medio ambiente en general, es por lo que pienso que, al menos en ciertas zonas y en determinados espacios, conviene tomar la mirada hacia el modelo biológico u orgánico tradicional, si bien éste puede hoy estar apoyado por algunos elementos del progreso bien entendido.

Empezar, a ofrecer en el mercado de hoy frutas y hortalizas con marca biológica -comprobable por vía de análisis y de control de sus zonas productivas- es tema que merece la pena plantearse incluso desde su vertiente más grosera, como puede ser la del puro negocio. Y esto puede lograrse en grandes espacios con una política adecuada. Lo mismo podría decirse en el sector del cereal. Baste citar el solo ejemplo del pueblo de Calasparra, en Murcia, donde ya hay quinientos agricultores haciendo arroz biológico, auxiliados por la Asociación Vida Sana -verdadera pionera del tema en España-, el cual tiene ya mercados muy apetecibles. Y no digamos las posibilidades que ofrece el ecosistema de la dehesa en Extremadura, parte de Andalucía, Toledo, Ciudad Real y Salamanca de cara a reimplantar razas autóctonas -cerdo ibérico, oveja merina, vaca retinta- con los cruces industriales adecuados, pero manteniendo nuestra propia cabaña y reconvirtiendo este tipo de explotación en base a todos sus aprovechamientos -corcho, carbón, lana, caza, quesos, miel, etcétera-, todos. ellos productos cada día más apreciados, a los cuales habría que dotar de sus correspondientes marcas de garantía.

El orgullo del agricultor

Está claro que los sucesivos Gobiernos de la transición han seguido -como sus antecesores- el dictado de las multinacionales y no se han molestado ni siquiera en leer los informes y conclusiones que han ido elaborando los propios organismos de la Administración agraria -el INIA y las Agencias de Desarrollo Ganadero, en el tema de la dehesa, por citar un solo ejemplo-. Y que con el modelo agrario potenciado han vaciado la profesión de agricultor, llevándonos a una dependencia total de los citados monopolios. El agricultor tradicional, que era el maestro del reciclado, empieza hoy por comprar desde la semilla selecta hasta la última dosis química con la que despide a su producto, limitándose su tarea a encargar las diferentes labores que otros le harán Y, si se mecaniza, no alcanzará el umbral de rentabilidad que le exige el esfuerzo inversor. Caso aparte constituyen las grandes unidades de explotación, sean éstas de los grandes consorcios agropecuarios o de los grandes propietarios. El milagro de estas empresas agrarias racionales suele consistir en que esquilman los suelos en diez o quince años -sobre todo si son arrendatarios-, acaparan los créditos y subvenciones, controlan los mercados, enlatan o envuelven sus productos que, homogéneos, sosos y bien presentados, constituyen cada día más una seria preocupación en los consumidores, sin respetar muchas veces plazos de curas, tratamientos, aditivos declarados en las conservas, etcétera, y sin preocuparles lo más mínimo lo que siempre era motivo de orgullo de un agricultor: la bondad y calidad de su producto.

Después de toda la gama de fraudes que enumeraba al principio de este artículo, creo que la gente empieza a preocuparse por su salud y también por el placer de comer pudiendo saborear los alimentos. Un melocotón moteado y de menor vista dentro del conjunto puede empezar a ser reivindicado si descubrimos de nuevo su sabor y olor y, sobre todo, si tenemos la certeza -comprobable- de que no lleva en su ciclo cinco curas, con una inmersión final en una piscina química para pasar a, su fase final en las cámaras. Ya sé que algunos seguirán objetando que no es posible alimentar a la población mundial desde estos presupuestos; sin embargo, ya en 1978, Sicco Mansholt, que fuera presidente de la Comisión de las Comunidades Europeas (CEE), abogó claramente por la agricultura biológica, por la necesidad de buscar vías nuevas, de controlar a las grandes explotaciones, sobre todo a las industrias de fertilizantes y agroquímica, y sobre la necesidad de evitar los factores de concentración y apoyar, en cambio, a las pequeñas empresas agrarias. Cierto es también que no se le hizo mucho caso en aquella ocasión; sin embargo, en varios países europeos, por la vía de los hechos -a la fuerza ahorcan-la agricultura biológica se va abriendo espacios cada día más considerables, y serán los mismos consumidores quienes posibiliten su rápido desarrollo. ¿Por qué este país, salvaje en el urbanismo, salvaje en la industrialización, tiene que ser también salvaje en la agricultura, disponiendo de recursos y espacios óptimos para impulsar un tipo de actividad agroganadera en la que puede decirse que no tendríamos rival puestos a vender al exterior los productos biológicos?

Creo, para terminar, basándome en la breve experiencia de la Corporación municipal a la que pertenezco, que los ayuntamientos con propiedades agrarias pueden jugar un papel muy importante en la puesta en marcha de explotaciones agroganaderas de este tipo, ya que el beneficio no debe ser en ellos el móvil principal -aunque también conviene dejar muy claro que no deben constituir empresas deficitarias-, y este modelo agrario ocupa mucho mayor porcentaje de mano de obra, al tiempo que mejora los suelos y el entorno.

Si la Administración -tendrá que ser la nueva- acoge con interés las experiencias puntuales que empiezan a realizarse por ayuntamientos y particulares, todavía en pequeños espacios, pronto habría una base experimental desde la que dilucidar la utopía o viabilidad de este tipo de agricultura.

Regionalismo

Juan SernaUn sueño en la Sierra de Gata – Juan Serna Martín

Lo que empezó siendo el sueño de un par de amigos veteranos, se va convirtiendo en un foro al que acuden otros extremeños de todo tipo, condición e ideología, como si hubieran estado esperando a que alguien tirara una piedra en el estanque. Por si no lo han imaginado les hablo del Club Sénior, ese que celebra ahora su tercer Foro en la sufrida y bella Sierra de Gata. El que nos está permitiendo descubrir que hay más extremeños de dentro y fuera de Extremadura, en el cenit de su vida profesional, que están dispuestos a poner algo de su experiencia y conocimiento al servicio de una buena causa.
Para empezar les diré que no es fácil convivir y proyectar actividades en un colectivo tan plural y variopinto, en el que se tienen modelos de sociedad tan diversos en la cabeza. Empezamos la aventura con un puñado de ideas elementales un pequeño grupo de promotores: la preocupación por el paro en general y el de los jóvenes, especialmente. La emigración en su conjunto y la de los mejores talentos en particular, al no encontrar aquí el espacio que necesitan. La situación de farolillo rojo en todos los indicadores estadísticos de una tierra rica en recursos y dependiente de poderes foráneos. Y la ausencia de una sociedad civil y participativa que provoque un debate permanente con los poderes burocratizados, sean políticos, empresariales, sociales, etc., que ayuden a construir una Extremadura más viva y proactiva ante sus grandes retos. A estos objetivos añadimos algún principio básico, como es: mantener la independencia y la pluralidad política en todas las actividades. Para ello nada mejor que no aceptar subvenciones de las administraciones ni de los poderes económicos, haciéndolo constar en los estatutos.
Con este armamento por bandera hemos ido predicando en los distintos ambientes hasta reclutar a casi 150 socios en edad madura, cuando ya la vanidad está de vuelta en los emprendimientos y cuando se ha acumulado experiencia y conocimiento como para poner algo de ello al servicio de los demás. Empezamos a ser como una ONG con su ejército de voluntarios cualificados y de todas las profesiones, que no necesita que la “engrasen” constantemente, como sucede tristemente con muchas de ellas, para que realicen su labor. Eso en este País y en ésta tierra es algo insólito que no entienden fácilmente los que están acostumbrados a preguntar: “quién hay detrás de esta gente”. Una cosa es la buena relación con las instituciones y con todo tipo de entidades, y otra que los que tienen que tocar la guitarra puedan poner los dedos donde crean conveniente.
Si les dijera que esta empresa del Club Sénior es fácil creo que les mentiría. Firmar simplemente un artículo de opinión colectivo, entre amigos de ideas diferentes, entraña no pocas dificultades. Pero intentar en una España como la que tenemos delante, poner de acuerdo a gente tan diversa, en temas complejos y con intereses a veces divergentes, es un ejercicio muy recomendable. Y sería deseable que lo consiguieran también, salvando las distancias, quienes han sido llamados a gobernarnos.