Geografía y Medio Ambiente

Pedro Martin Ruiz, licenciado en Derecho, sociólogo.

Autor de libros y publicaciones sobre sociología rural, ordenación del territorio y desarrollo regional.

Pertenece al Club Senior.

Ciencia y Tecnología

Un informe advierte de que el AVE Extremadura-Madrid no estará antes del 2025

El corredor Badajoz- Plasencia sí podría acabar en 2019 excepto el ‘by-pass’ de Mérida. Adif se reafirma en los plazos prometidos y dice que las obras siguen el calendario

 
El viaducto del Tajo en construcción, en una imagen de archivo. - FRANCIS VILLEGAS

El viaducto del Tajo en construcción.- F.V. 

Tendrán los extremeños que seguir esperando la alta velocidad? El Club Senior de Extremadura advirtió ayer de los «primeros incumplimientos» del Ministerio de Fomento en los compromisos adquiridos para agilizar el tren en la región, de forma que según sus previsones las obras para la conexión con Madrid no terminarán al menos hasta el año 2025 y «siempre en la hipótesis de que todo vaya bien». Respecto al corredor Badajoz-Plasencia, apuntan que sí podría estar terminado en el 2019 aunque será necesario trabajar a marchas forzadas.

El Club Senior, que aglutina a profesionales jubilados tras una amplia trayectoria en diversos ámbitos, dieron a conocer ayer su último informe de seguimiento sobre la situación del ferrocarril Badajoz-Madrid. El documento llama la atención sobre varios «elementos de preocupación» que estarían afectando a la última previsión de obras del Ministerio de Fomento, entre ellos el retraso de los trabajos en el viaducto del Tajo o el denominado by-pass de Mérida. Sin embargo, tras conocerse el estudio, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) aseguró que este colectivo «no tiene información actualizada» y se reafirmó en las fechas comprometidas hasta ahora: verano del 2019 para el corredor Badajoz-Plasencia y su electrificación en 2020.

Según explicó el ingeniero Antonio González en la presentación del informe, tras un 2017 «positivo» por la creación del Pacto por el Ferrocarril o la adopción de nuevos compromisos por parte de Fomento como la electrificación de la vía Mérida-Puertollano, de cara al 2018 la sombra del incumplimiento vuelve a planear sobre el tren extremeño.

RETRASOS / En lo que respecta al corredor Badajoz-Plasencia, se refirió a la paralización de las obras del viaducto del Tajo, que deberían concluir en julio, o la rescisión de los contratos relativos al by-pass de Mérida. Sobre estos últimos, cabe recordar que afectan a 17,3 kilómetros de vía correspondientes a los tramos Cuarto de la Jara-Arroyo de la Albuera y San Rafael-Cuarto de la Jara. Fueron adjudicados en el 2014 con rebajas de más del 50% sobre el tipo de licitación, lo que después hizo inviable la ejecución de las obras y ahora obligará a sacarlas de nuevo a concurso tras no haber sido posible llegar a un acuerdo con las contratistas.

A ello se suma la interrupción de obras en dos tramos entre Cáceres y Plasencia debido a la solicitud de modificación de contratos propuestos por las empresas constructoras.

Más allá de la capital del Jerte, González explicó que el tramo Plasencia-Navalmoral de la Mata no estaría terminado en el mejor de los casos antes de 2023, ya que es necesario redactar nuevos proyectos en cuatro tramos para adaptarlos a la normativa actualmente en vigor. Y a todo ello hay que sumar que ya fuera de la región, en el tramo Oropesa-Madrid «hay que empezar de cero» porque los antiguos informes que ya estaban elaborados han perdido su validez.

El estudio informativo para este trazado se licitó en agosto de 2017 y el compromiso era que estuviera contratado antes de final de año, un compromiso que según el club, «no se ha cumplido». A todo esto se suma la incertidumbre por el posible impacto de la prórroga de los presupuestos del Estado, que no permite conocer las previsiones de inversión para este año. Por todo ello, el Club Senior apunta en su informe que será muy difícil que la región pueda tener una comisión de alta velocidad con Madrid antes de los años 2025 o 2026 teniendo en cuenta los plazos mínimos de tramitación que marca la ley y «en la hipótesis de que todo vaya bien». Respecto al corredor Badajoz-Plasencia, estima que sí podría estar terminado en 2019 y electrificado en 2020 o 2021, exepto el by-pass de Mérida que no podría entrar en servicio «al menos hasta el 2023».

MEJOR GESTIÓN / En este contexto, desde el club abogan por mantener la presión en la calle mediante el reclamo de un tren digno, pero también instan a otras instituciones como la Junta a pelear más en los despachos. En este sentido, señalan que no solo es importante disponer de presupuesto para acometer las obras, sino que es necesaria una gestión eficaz de los proyectos (algo que a su juicio «ha dejado bastante que desear en los últimos años»), por ejemplo evitando los contratos adjudicados con bajas «temerarias» porque son inviables.

En respuesta, Adif aseguró ayer a este diario que el informe elaborado por el Club Senior «no tiene información actualizada». Así, señaló que las obras del viaducto del Tajo «están en marcha» y respecto al retraso del by-pass de Mérida, el administrador aclaró que no afectará al calendario que se ha facilitado por parte del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en sus visitas a la región, ya que se incorporará a la línea «con posterioridad». Apunta además que en estos momentos se están redactando los nuevos proyectos.

Por último, respecto al tramo Madrid-Oropesa, Adif aclara que el nuevo trazado aprovecharía el inicio de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, continuaría por el ramal que conecta por Toledo y seguiría en dirección a Oropesa a través de Talavera de la Reina. Durante 2018 se sacará a información pública y en 2019 se acometerá el estudio de impacto ambiental para posteriormente solicitar la declaración de impacto ambiental.

Política en general

15-J. APOLOGÍA Y REFLEXIÓN

Da rabia comprobar cómo -una y otra vez- se maltrata, públicamente, el sentido y a los protagonistas de la Transición. Es decir, de la transición del sistema totalitario de Franco a la democracia que España goza desde 1978. Estos días de alrededor del 15 de junio, en que se celebran los 40 años de las primeras elecciones democráticas después de nuestra guerra civil (1936-1939), tenemos, otra vez en escena, reportajes prefabricados, personajes que ni vivieron aquello, como protagonistas o actores, ni como observadores o analistas de primera mano. Son atrevidos espontáneos que parece lo saben todo. Pero, difícilmente, aparece la opinión de algún «constituyente», a no ser que siga estando en ‘pantalla’ por razones ajenas. Y poco, o casi nunca, los reformistas de UCD y, de éstos, poquísimos, ya clásicos, a ser posible de las ‘marcas’ añadidas al suarismo de primera hora: demócrata-cristianos y liberales. Sobre todo ‘personalidades’ de las cloacas políticas madrileñas.

Pero las elecciones no sólo se celebraron en Madrid y, desde luego, no fueron los ganadores reales ni ‘pilaristas’, ni brillantes titulaciones académicas, ni algún apellido ilustre, ni algún articulista rebeldillo, no. Las elecciones se ganaron en los pueblos, por gentes desconocidas, más o menos, pero insertas en el pueblo-pueblo, ese que ya estaba reformando, poco a poco, e insensiblemente, la sociedad civil. Y las contiendas de 1977, y 1979, la ganaron aquellos que supieron ponerse en la cabeza de la manifestación, interpretando bien lo que querían, sobre todo los que no eran manifestantes. Y las perdieron tanto los que querían una ruptura vengativa, como un continuismo desautorizado.

Si estas líneas sirvieran de algo útil sería para reivindicar tanto activista ilusionado de entonces, hoy en el anonimato, o ya desaparecido, capaz de ofrecer gratuitamente tiempo y dedicación a un momento en que todos los españoles, de todo pelaje político, nos sentíamos responsables de un futuro incierto.

¿Dónde está aquella gente de la Transición? La pregunta es, quizás, más desconcertante si preguntamos por la generación de centristas, los que ganaron las elecciones generales de 1977 y 1979, y las municipales de 1978. ¿Dónde está aquella parte importante de la sociedad, primero abandonada por los líderes usurpadores del centrismo, después vapuleada por las primeras ramplonerías de la venganza política, y después expectantes y desconcertantes ante el desarrollo democrático de la convivencia? Pero también es oportuno el interrogante a ambos lados del reformismo de entonces.

 

ENRIQUE SÁNCHEZ DE LEÓN PÉREZ

Economía/Social

SECTORES ESTRATÉGICOS DE FUTURO 

Consideraciones generales.

Dado los antecedentes de los últimos cincuenta años, Extremadura no puede o no sabe reducir la diferencia negativa en relación con la media de desarrollo nacional. Es más, en estos tres últimos años nos estamos alejando del índice de convergencia, de modo que lo que está sucediendo es un proceso de divergencia cada vez más acentuado. En 2016 España creció el 3,2 del PIB y Extremadura el 2%, y en el presente, según las previsiones, vamos por el mismo camino.

Las instituciones y la sociedad civil, en general, tienen que movilizarse y exigir a las administraciones del Estado y a la Unión Europea un plan de choque con inversiones públicas y fomento de las privadas, mediante la aprobación de incentivos para la instalación de empresas en la región.

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Economía/Social

(TERCER INGREDIENTE DEL RETRASO DE EXTREMADURA)

LA lucha de poder desatada en la Cámara de Comercio de Badajoz, y que de modo tan fehaciente se ha descrito en las páginas de este periódico, es para este modesto observador de la vida extremeña un excelente ejemplo del tercero de los elementos que mejor representan el estado de la Comunidad y explican su escaso desarrollo y dinamismo. Las otras dos razones que a mi juicio revelan su retraso económico, y por lo tanto social, son, en primer lugar, el lastre histórico que en todos los órdenes padece la región; en segundo lugar, la deficiente gestión política y administrativa que han realizado sus dirigentes y, en tercer lugar, y este es el motivo de este comentario, la extraordinaria endogamia que soporta la sociedad extremeña en todas sus manifestaciones. Son, pues, y probablemente por este orden, los factores retardatorios del bienestar de los extremeños que determinan que Extremadura sea la región con más paro (EPA) y con menor PIB per cápita (INE).

En resumidas cuentas, las revueltas ocurridas en la Cámara de Comercio de Badajoz para ocupar la presidencia, y la sorprendente y escandalosa apelación al poder político para que medie en un conflicto que solo atañe a la sociedad civil, tienen todos los ingredientes que definen a las sociedades primitivas, integradas por castas, bien sean políticas o familiares, que monopolizan el poder y la influencia, y en cuyo ecosistema prosperan todos los comportamientos que obstaculizan el progreso: clientelismo, tráfico de influencia, nepotismo, enchufismo, etc.

Con frecuencia, para mejor entender cualquier fenómeno público en la región es imprescindible conocer previamente el «linaje» de los protagonistas. De lo contrario, se puede errar en el diagnóstico y en la valoración de cualquier suceso. Los ejemplos son innumerables, pero el de la Cámara de Comercio de Badajoz sirve extraordinariamente para lo que el comentarista trata de reflejar: una familia que, desde tiempo inmemorial, con la anuencia del poder político, protagoniza la representación empresarial extremeña trata ahora de mantener, en tercera o cuarta generación, el feudo. Y ‘a mayor abundamiento’, a la parte que se considera perjudicada no se le ha ocurrido mejor sistema de defensa que recurrir o invocar el auxilio político de la Junta.

En tiempos hubo en Cáceres un gobernador civil que en su ancianidad escribió unas memorias políticas, cuya lectura he recomendado siempre porque describen con bastante agudeza cómo era la sociedad cacereña en aquellos años de miseria social y económica. El gobernador -lo de gobernador en aquellos tiempos era materia bien importante- nació en Noez, provincia de Toledo. Aquel buen señor, como era habitual en la época, barrió para sus lugareños hasta el extremo de que el Ministerio que durante largos años regentó era conocido como el «arca de Noez». Extremadura está llena de «arcas de Noé». En las Diputaciones, en la Junta, en toda la fauna de organismos administrativos, en los partidos políticos, en las entidades de todo signo, existen «linajes» familiares o políticos. ¡Qué decir de las antiguas Cajas de Ahorros! He contado ya el caso de aquel ejecutivo extremeño que dejó de confesarse con un determinado clérigo porque en cada confesión le acosaba con peticiones de empleo para sus deudos o familiares. O aquel individuo que todavía no se ha recuperado del aturdimiento de cuando quiso interponer un determinado asunto judicial, y tuvo que renunciar, porque en todas las instancias tenía presencia, por la vía familiar o de amistad destacada, el poder administrativo contra el que pretendía litigar. Al igual que para entender los organigramas de los partidos previamente alguien te tiene que contar las relaciones sentimentales de los protagonistas.

Son anécdotas que describen la categoría de la sociedad hegemónica extremeña. Por todo ello el que uno de los «linajes» de más dilatada e ineficiente trayectoria representativa trate de perpetuarse, no debiera sorprendernos, pero al que le suscribe le sirve para reafirmarse en su tesis de que una de las razones que mejor explican el atraso de Extremadura es la deficiente calidad de sus instituciones cívicas o ciudadanas. Se nos va el tiempo y se nos van las energías culpabilizando a los políticos de todos nuestros males bien sea arrastrados desde siglos o provocados por ellos mismos. Y, sin embargo, apenas se repara en la responsabilidad que tienen la propia sociedad y los ciudadanos. Hace unos días, en Jerez de los Caballeros, la suerte me situó junto a unos de los empresarios más notables de la Comunidad compartiendo unos «garbanzos guisados», que tan brillantemente han sido glosados en estas páginas recientemente. Fui yo quien alabó la trayectoria industrial de aquel empresario de éxito. Pero lo hice para señalar la rareza de su caso, de cómo, cuando tratamos de reseñar sucesos empresariales de relevancia, no agotamos los dedos de ambas manos. ¿Qué responsabilidad tienen las corporaciones empresariales de la región, las Coebas y las Creex, las Cámaras de Comercio, incluso los Colegios Profesionales, en el retraso económico y empresarial de la región? La preponderancia de lo público en Extremadura, la escasa y frágil sociedad civil extremeña (aquella que no se sustenta en los recursos públicos) no son más que consecuencia de ese triple legado que al principio de este comentario señalaba: lastre histórico, deficiente gestión política y sociedad endogámica.

El desarrollo y el bienestar de una sociedad se miden por la pluralidad y fortaleza de sus instituciones sociales y, en sentido contrario, el atraso secular de cualquier territorio es solo atribuible a sociedades pasivas, endogámicas, en las que los diferentes grupos organizados no asumen su propia responsabilidad en los procesos de modernización y de desarrollo. Como muy probablemente haya sucedido en los últimos cuarenta años con las corporaciones empresariales extremeñas.

JOSÉ JULIÁN BARRIGA BRAVO