Os invitamos a una actividad que la Asociacion Metellium tiene previsto realizar antes del verano, enmarcada en el Programa de Actividades conmemorativo del V Centenario de la llegada de Cortés a México.

Se trata de la proyección del documental mexicano «Hernán Cortés, un hombre entre Dios y el diablo», gracias a la mediación de la dirección del Instituto Cultural de la Embajada de México en Madrid.

   La proyección, tendrá lugar en el Centro Cultural Quinto Cecilio Metello mañana viernes, día 31, a las 20:45 de la tarde. La entrada es libre, hasta completar aforo. Nos gustaría que aquellas personas que tengan disponibilidad puedan disfrutar de este magnífico trabajo, que nos ofrecen gratuitamente para ser exhibida exclusivamente en esta fecha y en el marco del programa de actividades del V Centenario de la llegada de nuestro ilustre paisano a México.

 Grabado en escenarios históricos de México y España, el documental cuenta con dos importantes reconocimientos: el de la Selección Oficial – Premio Mezcal del Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2016 y el Premio al Mejor Documental 2015 del Club de Periodistas de México, A.C., en el XLV Certamen Nacional de Periodismo. 
   Realizado en el año 2016 y presentado en soporte Blu-ray Disc HD, llegó a España gracias al inestimable apoyo del Instituto Cultural de México en España. Es una coproducción de tres cadenas públicas –TV UNAM (canal de la Universidad Nacional Autónoma de México), SPR (Sistema Público de Radiodifusión) y el Canal 44 de la de la Universidad de Guadalajara– y dos fundaciones privadas de México –la Fundación Miguel Alemán A. C. y la Fundación UNAM, A. C.–, con la colaboración del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Canal de Isabel II Gestión.

Si fuera cierto, y parece serlo, que el 50% de los jóvenes extremeños están en riesgo de pobreza, toda Extremadura debiera ponerse en situación de alerta. Si fuera cierto, y la estadística oficial lo avala, que Extremadura es la comunidad con mayor tasa de paro juvenil, y que nuestros jóvenes están emigrando en masa, nadie podrá razonablemente culpar de sensacionalistas o de pesimistas a quienes, hace unos días, en Olivenza, se alarmaron ante la situación de emergencia en que vive una parte importante de la sociedad extremeña. Lo del paro de los jóvenes, su emigración masiva, lo del riesgo de pobreza en que vive la mitad de nuestros jóvenes, no lo dijeron los socios del Club Senior de Extremadura.

Lo dijo un equipo de investigadores de tres universidades que, además, pusieron de relieve la insensibilidad, la «invisibilidad», con la que la sociedad extremeña trata, mejor dicho, olvida, la tremenda situación de desamparo de la juventud. Por no tener, no tenemos ni estadística solvente sobre la terrible oleada de emigración forzada de nuestros jóvenes.

Ante esta situación nadie podrá objetar que los viejos se ocupen del futuro de sus nietos, como lo hicieron probablemente del de sus hijos. Lo que no parece tan normal es que los viejos, y si no viejos, al menos los que han cumplido su ciclo profesional más activo, se conviertan en reivindicadores de un mejor futuro de sus nietos. Sorprende que seamos los mayores agrupados en el Club Senior quienes, si no los únicos, seamos al menos los más insistentes en revelarnos contra la situación de injusticia en la que viven nuestros nietos. Ocurrió hace unos días en Olivenza dentro del VI Foro de Debates del Club Senior de Extremadura. Quienes en el futuro quieran conocer los datos más solventes sobre las características de la emigración de los jóvenes extremeños, su difícil emancipación, la ausencia de jóvenes en los núcleos rurales, los problemas de la sobrecualificación a la hora de búsqueda de empleo, los saldos emigratorios interautonómicos, la tasa de paro de larga duración, el desempleo post-juvenil, el difícil, por no decir imposible, regreso de los jóvenes emigrados, no tendrá más remedio que acudir al Informe sobre la Juventud extremeña, encargado y publicado por el Club Senior de Extremadura.

En el Sénior estamos ya acostumbrados a pechar con una cierta fama de «cenizos» o de «voceros» de las desgracias extremeñas. Todo ello porque, año tras año, el Club Sénior de Extremadura elabora y publica un informe general en el que se evalúan los datos de la economía y de la situación social de la región. Y, para desgracia de todos nosotros, año tras año, «lo nuestro» no mejora, o lo hace a ritmo tan lento que resulta extenuante imaginar cuándo Extremadura será convergente con el resto de España. ¿Somos pesimistas? ¿O son ellos resignados, indiferentes o incluso irresponsables?

En el Club Sénior nos obligamos a plantear soluciones e iniciativas de mejora después de cada diagnóstico, convencidos de que no existe mejor antídoto contra el pesimismo, que la actitud proactiva y positiva para colaborar en la solución de cuanto se denuncia.

Por ejemplo, el Informe General que cada año elabora y publica el Sénior está repleto de iniciativas para combatir el bajo nivel industrial de la región, el escaso desarrollo empresarial, el exceso de burocracia, la mínima transformación de las producciones agrarias y ganaderas, la injusta desproporción entre la producción de energía eléctrica y el consumo sin recibir ninguna compensación por ello, el retraso en las previsiones sobre las alternativas a Almaraz. Y por supuesto se señalan y se festejan los buenos resultados: el crecimiento del turismo y de las exportaciones.

En Olivenza, hace unos días, como antes lo hicimos en Guadalupe, Alange, San Martín de Trevejo, Jerez de los Caballeros, Garrovillas de Alconétar, nos dividimos en grupo profesionales para tomar el pulso a la realidad extremeña. Nos obligamos a mirar las cosas con visión profesional e independiente. Quienes han dedicado su vida a la economía, estudian las grandes cifras macroeconómicas de la región. Equipos de técnicos elaboran los capítulos de agricultura, industria y de energía; expertos en infraestructuras estudian las situaciones de las comunicaciones. Lo mismo hacen otros profesionales en materia de políticas sociales, cultura, turismo. En total, cada año, un informe de no menos de cien páginas con el retrato real y sincero de cómo nos ha ido en cada uno de estos capítulos.

¿Cómo nos ha ido en 2018? El prólogo del Informe se titula ‘continuidad… continuismo…’ y en él se dice que, al ritmo que evoluciona la economía extremeña, seguiremos condenando a nuestros jóvenes a la emigración forzosa.

Muchos se preguntarán para qué sirve el esfuerzo de este grupo tan singular de gente experimentada que se prohíbe recibir subvenciones públicas o privadas y que una vez año se reúnen para reflexionar y debatir sobre su tierra.

Sirve, por ejemplo, para poner en el escaparate de la actualidad la realidad social y económica con el único objetivo de colaborar a mejorarla. Sirve también o, al menos eso creemos, para denunciar la apatía y la resignación de la sociedad extremeña y para señalar que la responsabilidad para corregirlo nos corresponde a todos, comenzando por quienes tienen mayor conocimiento e influencia. Y sirve para decirles a los representantes de las instituciones públicas que la situación por la que atraviesan los jóvenes extremeños es de auténtica emergencia.

Jose Julian Barriga

Presidente Club Senior Extremadura

En lugar de invertir millones de euros en construir redes para seguir alimentando el crecimiento asimétrico, que se reduzca el precio de la electricidad consumida en las proximidades de su generación. En lugar de priorizar de nuevo a las regiones ricas, que se lleve la banda ancha a las zonas que se están quedando vacías para atraer población. Que se fomente el autoconsumo industrial con ayudas para que la energía sea mas económica donde se genera.


La invasión de los suelos extremeños por plantas fotovoltaicas puede convertirse en la tercera colonización energética que vivimos en Extremadura. La primera de ellas, en los años 60, fue la construcción de los pantanos, sobre todo los de la cuenca del Tajo, que fueron diseñados esencialmente para la producción de energía eléctrica. Se inundaron valles, algunos pueblos tuvieron que ser abandonados, todo ello para generar la energía eléctrica cuya demanda subía a lomos de la creciente industrialización del norte de España. Iberduero, empresa eminentemente vasca, lideró aquel proceso, y su presidente Iñigo Oriol se instaló en Extremadura comprando una hermosa finca en la provincia de Cáceres. Puede asegurarse que Iberduero se convierte en el principal beneficiado de esta primera colonización energética. Mientras que Extremadura cedía sus cuencas y riberas para esta generación hidroeléctrica, el Instituto Nacional de Industria realizaba gran parte de sus inversiones para potenciar el tejido industrial de Cataluña y las provincias vascongadas; se implanta Seat en Barcelona, se crea el polo químico de Tarragona, y se potencian la industria de acero y los astilleros de Vizcaya, etc. Como consecuencia de estas políticas, los extremeños tuvieron que salir detrás de los kilovatios a encontrar empleo en aquellas regiones.

Llegó la década de los 70 y vivimos la segunda colonización energética, la nuclear. La creciente demanda de Madrid y las regiones industrializadas requería una mayor generación de energía eléctrica. En este caso se acude a la construcción de centrales nucleares, y nuevamente Extremadura es elegida para instalar una parte importante de esas nuevas fuentes de generación de electricidad; primero sería la central nuclear de Almaraz en 1973, la mayor de España con sus dos reactores de 1.050 MW. Dos años después, en 1975, se inician las obras del segundo proyecto nuclear en las proximidades de Valdecaballeros para ubicar dos reactores de 950 MW. La fuerte oposición del pueblo extremeño obligó a abandonar este proyecto cuando ya esta ejecutado un 65%. Todos los extremeños hemos pagado los 2.000 millones de euros de aquella decisión en el recibo de la luz a través del recargo por la moratoria nuclear.

Si Extremadura produce 4,2 veces la energía eléctrica que consume, con Valdecaballeros habríamos generado 8 veces nuestras necesidades, siendo la comunidad con mayor superávit energético de España. En este medio siglo transcurrido ha quedado claro que ni la primera ni la segunda colonización energética han supuesto el despegue industrial y de empleo de Extremadura que en justicia debiera haberse producido.

Llegamos al siglo XXI, y nos hemos lanzado abiertamente a ser nuevamente líderes españoles en generación de electricidad con fuentes renovables. Está prevista la construcción de nuevas plantas fotovoltáicas con una potencia instalada de 10.000 MW, cinco veces Almaraz. De nuevo tenemos al presidente de la actual Iberdrola frecuentando nuestra tierra y anunciando que invertirá en Extremadura una ingente cantidad de dinero, pero la pregunta clave es: ¿servirá el ceder miles de hectáreas del suelo extremeño en esta tercera colonización energética para sacarnos de una vez del furgón de cola? ¿Vendrán las inversiones industriales a implantarse junto a las fuentes de generación de la energía que tanto necesitan?